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Ahora detuvieron a la esposa de Dinko Sakic

Se la acusa de genocidio, crímenes de guerra y violación de los derechos humanos; ella negó todas las imputaciones
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25 de julio de 1998  

DOLORES.- Esperanza de Sakic, cuyo verdadero nombre sería Nada Luburic, esposa del recintemente extraditado militar ustasha Dinko Sakic, negó ayer todos los delitos que le imputa la justicia croata, insistió en que no tuvo vinculación alguna con el campo de concentración de Jasenovac y pidió no ser extraditada a su país.

La mujer declaró ayer durante más de tres horas y media ante el juez federal Hernán Bernasconi y, posteriormente, fue trasladada a Santa Teresita, donde cumplirá arresto domiciliario por 30 días.

El beneficio otorgado por el magistrado se fundamenta en la edad de la mujer -72 años- y su delicado estado de salud, dado que padece mal de Parkinson y dificultades cardíacas.

Luburic fue arrestada anteanoche en su domicilio, en un procedimiento realizado por el Departamento Interpol de la Policía Federal, al atender una orden de detención librada por la justicia croata.

Allí se la acusa de ser responsable de los delitos de genocidio, crímenes de guerra y de violación de los derechos humanos, ninguno de los cuales está prescripto en ese país.

Pasadas las 11.30, Luburic llegó al despacho del juez. Debido a sus dificultades para movilizarse, los agentes de la guardia del juzgado la ayudaron a subir las escaleras.

Participaron de la audiencia el hijo de la imputada, Tomas Sakic, el secretario del tribunal, Eduardo Dorcasberro, el fiscal Jorge Mola y el defensor oficial Miguel Rossi.

No fue una indagatoria

Durante las tres horas y media que duró el interrogatorio, la mujer insistió una y otra vez en que no tuvo nada que ver con los hechos que se le imputan, y dijo incluso que no estuvo en el campo de Jasenovac, situado a 20 kilómetros de Zagreb.

De cualquier forma, no se la presionó con aquellos casos. "Simplemente se le pidió que manifieste lo que quiera porque no se trató de una declaración indagatoria", explicaron en el juzgado.

Luburic negó su relación con los hechos que se le imputan. "Yo era apenas una niña cuando ocurrieron aquellas cosas; nunca tuve nada que ver con ese tema y desconocía lo que ocurría en Jasenovac", explicó.

Cuando se la consultó acerca de la posibilidad de que fuera extraditada, la mujer fue rotunda y por primera vez cambió su suave tono de voz por uno un tanto más enérgico. "No quiero irme de la Argentina", dijo, según informaron fuentes judiciales.

Cumplido el trámite, la defensa transmitió al magistrado el pedido del hijo de la imputada para que la detención que se le impuso por el término de 30 días se cumpla bajo la modalidad de arresto domiciliario. Bernasconi hizo lugar al reclamo.

Anoche fue trasladada hasta su casa en Santa Teresita, donde permanecerá bajo el control de un efectivo policial. Sólo podrá recibir visitas y atención médica.

Durante los próximos 30 días será el gobierno croata el que deba finalizar los trámites para la formalización del pedido de extradición.

En los tribunales de Dolores se sostiene que el camino será más difícil y prolongado que conDinko Sakic, ya que su mujer ha manifestado su oposición a ser extraditada. Incluso se aguarda que haya un reclamo de nulidad entendiendo que los delitos que se le imputan están prescriptos o no figuran en la justicia argentina, como es el caso del genocidio.

Los trámites de extradición deberán ser finiquitados en los próximos días. En caso contrario y vencido el plazo fijado, Nada Luburic recuperará la libertad.

Documentos que la comprometen

El Centro Simon Wiesenthal expresó ayer su satisfacción por la detención de Nada Luburic, esposa del criminal de guerra croata Dinko Sakic -recientemente extraditado a su país por la justicia argentina- e informó que tienen en su poder "documentos que demuestran su participación directa en crímenes aberrantes durante su paso por el campo de concentración Stara Gradiska", que funcionó en la Segunda Guerra Mundial.

Sergio Widder, representante del Centro Wiesenthal para América latina, precisó a La Nación que "junto con otras mujeres ustashas, Luburic seleccionaba a las víctimas y ordenaba su ejecución".

"Algunas veces -según los informes que posee la entidad- la esposa de Sakic participó directamente en los crímenes y las torturas."

Widder explicó que los documentos con el pasado de esta mujer fueron entregados en mano al director del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), Víctor Ramos, por el director de la oficina israelí del Centro, Efraim Zuroff, en una visita que el funcionario del Ministerio del Interior argentino realizó recientemente a Israel.

Según el archivo del Museo de las víctimas del campo de muerte Stara Gradiska y Jasenovac, Luburic fue identificada con el uniforme del cuerpo militar al que se denominaba ustasha. En su exilio en la Argentina, la esposa del ex jerarca nazi Sakic cambió su verdadero nombre por el de Esperanza.

Varios testigos declararon ante la Comisión de Estado para la prueba de los crímenes de guerra de los ocupantes de la República Federal Democrática de Yugoslavia que Nada Luburic, con tan sólo 16 años, y sus hermanos Max y Maja eran crueles y castigaban a las prisioneras por cualquier hecho.

Las palabras de la testigo Devic Desa Zdenkova, del Estado de Zagreb, son elocuentes: "En el ejército ustasha femenino, que humilló y castigó a los prisioneros duramente, las comandantes eran Maja Buzdon (de Zagreb), Nada Luburic (de Bosnia), Mika Pribanic (de Zagreb) y Bozica Obradovic (de Herzegovina). Ellas castigaban con vehemencia por pequeñas violaciones a la disciplina".

Mala salud

DOLORES (De un enviado especial).- "Ya sabíamos con mi marido. Esto es obra de los serbios." Nada Luburic volvió a encontrar en los enfrentamientos nacionalistas el motivo que la llevó ayer a estar por primera vez ante la Justicia.

El mismo argumento había utilizado meses atrás, cuando el informe de un canal de televisión ponía al descubierto el pasado nazi de su marido, hasta ese momento habitante desconocido de la localidad balnearia de Santa Teresita.

La ausencia de su esposo y la presencia masiva de los medios le provocó, en aquella ocasión, una crisis nerviosa. Actualmente la mujer está medicada por distintos padecimientos, entre los que se cuentan una enfermedad cardíaca.

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