Una guerra de película

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4 de septiembre de 2008  

Una guerra de película (Tropic Thunder, EE.UU./2008, color; hablada en inglés). Dirección: Ben Stiller. Con Ben Stiller, Jack Black, Robert Downey Jr., Nick Nolte, Matthew McConaughey y Tom Cruise. Guión: Ben Stiller, Ethan Coen y Justin Theroux. Fotografía: John Toll. Música: Theodore Shapiro. Edición: Greg Hayden. Presentada por UIP. 103 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años, con reservas.

Nuestra opinión: buena

Una guerra de película es al mismo tiempo atrevida, alocada, irritante, corrosiva, ocurrente, vulgar, ofensiva y a veces también eficaz en su propósito de hacer reír, aunque en la mayoría de los casos apele al humor ramplón y la chabacanería que tanto se explota en la televisión actual. Para tener una idea más aproximada, quizá convenga saber que el Coen que figura entre los libretistas no es Ethan sino Etan, y que entre los créditos de éste pueden anotarse dos capítulos de Beavis and Butthead y un corto titulado Mi mujer es retardada. La risa a costa de la humillación ajena es, también aquí, una práctica frecuente.

Con la incorrección política como bandera y Hollywood como blanco, el film busca poner al descubierto, en los exagerados términos de la sátira, sus vicios, extravagancias, mezquindades y extravíos, burlarse de su producción adocenada y sus repetidísimas fórmulas taquilleras y retratar con trazo certero aunque no siempre muy afilado a sus personajes característicos, del productor déspota que sólo piensa en el dinero y el falso héroe militar que ejerce de asesor al rapero infatable en cualquier elenco (en este caso, uno llamado Alpa Chino), y el actor eminente y engreído que es capaz de sacrificarse en el altar del "método" con tal de demostrar que lo da todo por su profesión.

La excusa es el accidentado y costoso rodaje de un film de guerra, pero antes de desembarcar en un escenario similar al de Pelotón o Apocalypse now, y aun antes de los títulos, ya se tiene una muestra del tono y las intenciones del film en los improbables avances de un puñado de estrenos que informan de la especialidad de cada uno de los protagonistas. Ya en la jungla y para lograr mayor espontaneidad de parte de sus actores (y ahorrar presupuesto) al director se le ocurre la idea de abandonarlos a su suerte, lo que deriva en una nueva serie de calamidades sumadas a la aparición de una banda extremista de verdad.

Aun con munición gruesa, los disparos de Ben Stiller contra la fauna de Hollywood son más eficaces que la fácil parodia de títulos conocidos. Entre diálogos sarcásticos y certeros (pero a veces también ofensivos) a los que el director pretende sacarles más jugo que el que tienen, explosiones abundantes (el encargado del tema es pirómano), groserías presuntamente chistosas y una historia que se desarticula a medida que avanzan los minutos, lo que más se disfruta es la tomadura de pelo a sí mismos que encaran algunos actores: Robert Downey Jr. en especial, pero también Nick Nolte y Tom Cruise. Puede sospecharse que el equipo se divirtió más haciendo la película que el espectador viéndola.

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