Un carioca, entre el rap y la denuncia

Visita: con su tercer álbum, Gabriel O Pensador vendió más de un millón de placas; mañana se presentará en Buenos Aires.
Adriana Franco
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29 de julio de 1998  

Rap con humor y denuncia social, y que no pierde su rítmica brasileña, ni la decisiva influencia del reggae. "Bob Marley fue quien me decidió a hacer música" -cuenta a La Nación en un hotel céntrico Gabriel O Pensador, rapper brasileño que, con su tercer disco, "Quebra-Cabeça", vendió 1.300.000 placas-. A los 15 o 16 años empecé a escucharlo mucho y a entender las letras que me descubrieron la música como forma de expresión. Poco después conocí el rap, que es una manera de decir muchas cosas a través de la música. Entonces comencé a escribir letras, sin una idea clara de que quería ser un cantante de rap".

El músico carioca estudiaba entonces periodismo. Pero cada vez se hacía más fuerte el poder de la música, "mis amigos me incentivaban", cuenta, mientras mira con ganas las masitas que le han servido junto con el té. "No puedo comer eso -dice-, porque estoy haciendo una dieta naturista que me enseñó una irióloga". Enarbola una bolsa de capullos de cereal, pero su vista vuela al chocolate y finalmente se decide a comerse una. La pequeña transgresión lo remite a otra, que fue el escalón inaugural de su carrera. "Era 1992 y Brasil ardía con las acusaciones de corrupción de Collor de Mello. Entonces grabé en un estudio modesto, con batería electrónica el tema "Estoy feliz, maté al presidente"." Gabriel mandó la cinta a una radio de Río de Janeiro que emitió la canción y comenzó a recibir llamadas de los oyentes pidiéndola nuevamente. "Fue una sorpresa escuchar mi canción por la radio. Pero como era una letra muy chocante, a los cinco días fue censurada".

No tenía sello, ni más canciones grabadas. Pasaron los meses y no pasaba nada. Pensó en volver a la facultad, y seguir los pasos de su padre, conocido periodista brasileño. Pero su camino no iba por allí.

Tuvo que esperar más de un año hasta que consiguió un contrato y, en 1994, editó su primer álbum. Ahora, con el tercero, asegura sentirse más libre. "Tengo temas de denuncia bien directos, pero también otros más festivos, y hasta un samba, "Dança do Desempregado", que es un tema duro pero tomado con humor".

Brasileño al fin, reconoce que, además del omnipresente Marley y rapperos como Public Enemy o KRS1, su música tiene influencias de compatriotas como Chico Buarque, Luis Gonzaga, Caetano o Gilberto Gil. "No puede ser rap, rap y sólo rap, la gente quiere estribillos".

El rapper brasileño se presentará mañana a la medianoche, por primera vez en nuestro país y con toda su banda, en Maluco Beleza, Sarmiento 1760.

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