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Plano Personal: Asunti Pereyra Yraola

Responsable de la posada tandilense Ave María, se destaca por el buen gusto y la calidez de su propuesta. Entrá y descubrí un poco más.
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22 de octubre de 2008  • 12:12

Después de haberlo anhelado desde los 13 años, logró tener su hotel soñado, ese donde todo es calidez, buen gusto y sabor. Y tan bien lo hizo que Ave María fue distinguido con el premio Lugares 2004 en la categoría ‘Posadas y pequeños hoteles’.

¿En qué te inspiraste para ambientar Ave María?

La inspiración fue durante un viaje con mis padres y algunos de mis hermanos a Europa. Pasamos por Rottemburg aub der Tauber, en la Ruta Romántica de Alemania. Ví un hotel de una cadena Romantik Hoff y me dije "Algún día quiero tener un hotelito así". La ambientación la hice pensando en los lugares donde viví con mis padres, que me enseñaron que las casas tienen que ser lindas y también practicas.

¿Qué detalles agradecen tus huéspedes?

Unánimemente, la calidez y el cariño con que son recibidos por todo el personal de Ave María, pendiente siempre de los detalles y respetuoso de sus tiempos. La bolsa de agua caliente en la cama. Las medialunas recién horneadas en el desayuno. El té de tilo casero. Se nota que lo hacemos con placer.

¿Qué valorás cuando te toca ser huésped a vos?

Los mismos que les brindo a los huéspedes de Ave María: alegría, cordialidad, detalles y, siempre, siempre, profesionalismo. La atención, la limpieza, los aromas y, sobre todo, no sentirme un pasajero más.

El secreto de una cena excelente.

El pan debe estar bien caliente; el mantel, impecable; el agua, fría; el vino, bien servido; la luz, justa; los tiempos, controlados; el menú, bien combinado.

La receta que se gana el aplauso de todos

La que está caliente, pero no quema; jugosa, pero no tanto; prolija y cuidada, pero sin demasiados adornos; auténtica como su esencia misma. Y hecha con esmero y amor, porque si no, se nota.

La perfecta anfitriona.

Es la que logra que cada invitado se sienta cómodo, entretenido, bien recibido e importante. El secreto está en que su presencia se confunda con su ausencia.

¿Cómo se hace la cama más cómoda?

Con el mejor colchón y un edredón de plumas con una funda del más blanco algodón.

¿Que elemento de confort te resulta imprescindible?

¡El agua caliente! Y la luz eléctrica. Una chimenea en invierno no es imprescindible, pero es algo maravilloso.

Los géneros que más te gustan

El plumetí ¡es tan romántico! Y el terciopelo, por lo abrigado.

Un libro para recomendar

Varios: La Ciudad de la Alegría; Amor, un fruto siempre Maduro, de la Madre Teresa, y Secretos Culinarios, de Ruth Von Ellrichshausen.

Una tarde ideal

Unos mates, una pila de revistas de decoración, mis hermanas, mis amigas, mi familia, mi perrita. Sol o chimenea, me da igual. Hacer proyectos, lavanda, un costurero, manualidades.

La mejor manera de combatir el aburrimiento.

Meter las manos en la tierra. Podar. Reírme (si es a carcajadas y con lágrimas, mejor). Y sobre todo, dar con amor y alegría, porque lo que no se da, se pierde.

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