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Si se habla de modelo, ¿de cuál?

Por Germán Sopeña
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1 de agosto de 1998  

Los ruidos no se han acallado en torno del futuro esquema económico. Por el contrario, las controvertidas palabras del gobernador Eduardo Duhalde en Neuquén, hace una semana, incentivaron dudas, preguntas y especulaciones sobre lo que vendrá en 1999 y lo que serán los ejes básicos del país después del 2000.

Para buscar algunas pistas, quizá valga la pena esta breve historia de empresarios, la política y el modelo económico en dos capítulos y una postdata.

Capítulo I

Carlos Menem está dolido con los empresarios. Y esa herida es bastante profunda por lo que le transmitió, casi como confidencia, al intelectual francés Guy Sorman en un encuentro a solas que mantuvieron el lunes último en la Casa Rosada.

Sorman, un pensador liberal cuyos libros y argumentos parecen haber cautivado desde hace años a Menem, también le produjo al Presidente un cierto sabor amargo. Y Menem se lo transmitió sin rodeos. En el encuentro le hizo saber que "había leído con tristeza sus declaraciones a La Nación ". En esa entrevista (reportaje de Pedro B. Rey, publicado en el suplemento Enfoques del 5 de julio último) Sorman dijo, textualmente, "Menem debe dar un paso al costado".

El propio Presidente dio el paso al costado pocos días más tarde, al anunciar su retiro de la carrera presidencial para el 99. Pero igual conservó el gusto amargo por lo que consideró el abandono de un amigo.

Por lo que pudo saber La Nación , Sorman replicó con el siguiente razonamiento: "Lo mejor que puede pasar en la Argentina es la prueba de la alternancia. Demostrar que la economía y el modelo que usted puso en marcha continuarán vigentes cualquiera sea el próximo presidente".

Al parecer, Menem lo escuchó con interés pero no compartió ese análisis. De manera muy directa le habría resumido a Sorman sus sensaciones en términos como los siguientes: "El problema es que yo creo que ni Duhalde ni la Alianza dan garantías de no echar a perder todo lo que logramos en la economía".

Y a partir de esa conclusión hilvanó sus críticas a los grandes empresarios (y a la elite dirigente en general) en los que sólo ve, hoy, a un grupo de personas que "sólo persiguen su interés personal y que no valoran el alcance de las reformas y del modelo que yo impulsé".

¿Tiene alguna justificación real esa sensación de Menem?

Los empresarios consultados dicen que no. "Valoramos como nadie lo hecho por Menem". Y una gran cantidad de ellos agrega una prueba irrefutable: "Y más lo valoramos al escuchar que Duhalde quiere cambiar el modelo".

Capítulo II

¿Cuál fue el verdadero impacto de las declaraciones de Duhalde -y posteriores aclaraciones de su ministro de Economía- sobre el modelo agotado?

Se sintetiza en un solo adjetivo: impacto importante. No definitivo, pero sí suficiente para encender muchas luces de alarma.

Una prueba de ese impacto se apreció ayer en la Exposición Rural, a la cual llegó Duhalde de visita y fue, naturalmente, consultado sobre sus ideas económicas para el futuro.

Sus palabras procuraron ser tranquilizadoras, con un mensaje del tipo "sí a la convertibilidad, no al modelo agotado de Menem".

El problema es que, para una gran mayoría de los empresarios, la convertibilidad es una parte tan esencial del modelo que hablar de esos dos aspectos como si fueran cosas separadas es justamente un motivo de alarma. "Cuando se empieza con esas divisiones, se termina afectando todo", expresó un reconocido productor agropecuario de la provincia de Buenos Aires.

Altos dirigentes del sector rural confirmaron, además, que "cada vez que Duhalde habla de modelo agotado, nos preocupamos".

Las reacciones frente a las definiciones de Duhalde pueden ser algo distintas en otros sectores del empresariado. Pero hay un denominador común: el modelo económico en marcha tiene un apoyo muy sólido en todos los niveles del empresariado, incluidos pequeños emprendedores industriales o comerciales que verían desaparecer sus empresas ante el menor retorno de una etapa de inestabilidad o desconfianza.

Postdata

¿Y qué se espera de la oposición, a todo esto?

Entre los empresarios, la respuesta más frecuente a esa pregunta es que no la hay, porque aún no hay definiciones concretas de la Alianza sobre lo que piensa hacer realmente con la economía si llega al poder Todos coinciden en que ya va siendo hora de que presenten formalmente sus ideas, porque una cosa es escuchar aisladamente lo que opinan José Luis Machinea o Arnaldo Bocco y otra muy distinta conocer la toma de posición oficial.

Sin embargo, aunque nadie quiere adelantar comentarios, hay un buen número de empresarios que piensan hoy lo siguiente: puede darse el sorprendente caso que la Alianza se apodere de la bandera de garantía del modelo que deja vacante Duhalde.

En el medio de esa herencia indecisa puede colocarse el señor Ramón Ortega, que, hasta hoy, es mirado con más curiosidad que adhesión por parte del mundo empresarial.

"Quizá sea él quien mejor refleje la continuidad del modelo que reclama Menem", arriesgó un alto directivo de la banca.

Pero casi todos creen que la verdadera batalla electoral será entre Duhalde y la Alianza. Y que las definiciones sobre el modelo económico deben venir de esos dos polos.

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