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Final para "Casablanca"

Conflicto: Telefé terminó las grabaciones de la tira que dirigía Rodolfo Ledo; sólo Natalia Oreiro renovará contrato para protagonizar una telenovela.
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5 de agosto de 1998  

Finalmente, Telefé le bajó el pulgar a "Casablanca". Tras dos semanas de peripecias con la partida del autor y director Rodolfo Ledo, y la posterior renuncia de Leonardo Sbaraglia y Norman Briski, el canal decidió ponerle punto final a una historia de ficción cuyos problemas ya superaban con creces a la realidad y el presupuesto previsto por la emisora.

El nuevo emprendimiento de Telefé será una telenovela con Natalia Oreiro, la única que renovará contrato. Seguramente la producción será de Raúl Lecouna, pero aún falta resolver autor y galán. El elenco que estaba destinado a "Casablanca" seguirá cobrando hasta octubre. Pero las reglas del juego son adversas para quienes, como Marcelo Mazzarello que había rechazado "Delicatessen" por "Casablanca", desestimaron otras propuestas.

El destino final de Casablanca se definió anteayer a la tarde. Los responsables de la novela ingresaron en el estudio mientras los actores estaban grabando y allí mismo convocaron a una reunión en la que se dejó claro que el proyecto quedaba suspendido.

El peso de la decisión final lo tuvo la proyección de gastos. El cálculo es sencillo: de tres meses de grabaciones hay 22 capítulos terminados. Pero el canal debería tener 60 porque en la realización de una telenovela el promedio es de un capítulo por jornada. La partida de Sbaraglia y de Briski limitaba el uso de los 22 capítulos. Para reconstruir la historia se debía partir desde el capítulo 10 y descartar el resto. Además, a esos capítulos había que reeditarlos para poder incorporar a un nuevo galán.

Con el riesgo de seguir invirtiendo en un producto sin garantía de calidad final, Telefé decidió pasar todo a la columna de las pérdidas y evitar males mayores. Entre los gastos se cuentan los sueldos del elenco, que rondan el millón de dólares, la escenografía, para la que se creó un restaurante de verdad -se llegó a agujerear una pared del estudio de Sonotex- y los costos técnicos.

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