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Los neuróticos también se enamoran

El jueves llegará esta película nacional, ópera prima de Gabriel Medina, con Jazmín Stuart y Daniel Hendler
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20 de octubre de 2008  

Los paranoicos , ópera prima de Gabriel Medina que se estrenará el jueves, protagonizada por Daniel Hendler y Jazmín Stuart -a ellos se suman Walter Jakob, Martín Feldman, Miguel Dedovich y Verónica Perdomo-, no parece encuadrarse dentro del usualmente denominado "nuevo cine argentino". Y no por cuestiones de producción o generacionales (Hendler y Stuart, pertenecen a esa camada, así como Medina), sino porque la película intenta hurgar en horizontes que exceden los límites de la experimentación o del hermetismo.

-¿Hay algo de paranoicos en sus personajes?

Hendler: -Luciano Gauna es un guionista que vive de organizar cumpleaños para niños. Es entre fóbico, reprimido y paranoico. Tiene una fuerza interior que todavía no ha expandido y una bronca importante que no logra hacer fluir, y lo vuelve autodestructivo. La película lo desnuda primero en su intimidad, y después la circunstancia lo obliga a desnudarse entre los demás.

Stuart: -Sofía está bajo la sombra de un novio muy exitoso que decide por ella. Llegan a Buenos Aires de visita y conoce el mundo del novio. Y dentro de ese mundo, está Gauna, un amigo de la época adolescente. En el vínculo que establece con Luciano, ella encuentra un reflejo muy grande de sus aspectos ocultos.

-Intentemos encuadrar el film dentro de un género. Un drama, seguro que no es.

Hendler : -Tiene algo del clima del thriller. Pero ante todo, es muy entretenida. No tiene esos personajes a los que no les pasa nada. No es que yo reniegue de esas películas, pero ya que estamos haciendo una bastante entretenida, lo enuncio. Y en cuanto a los paranoicos del título, hace referencia a una serie de televisión que dirige uno de los personajes principales, Manuel Sinoviek (interpretado por Walter Jakob), el amigo de Gauna y novio de Sofía.

Stuart : -Manuel es un joven con un empuje tremendo. En el camino, descuida a la gente que quiere, producto de esa especie de ceguera que le da su creatividad, su vuelo, su ambición. Pero no es un villano.

Hendler :-Tal vez, sea el villano desde el punto de vista de Gauna. Pero en los hechos no es así: Gauna es una víctima de él mismo.

-¿Es una historia de amor, entonces?

Stuart : -Sí, entre dos personas muy parecidas que no se habían cruzado antes.

La película remite a una estética rocker. ¿Gauna es un rocker frustrado?

H : - Más que frustrado, reprimido. Nunca se lo oye cantar. Cada uno, solo en su habitación o en el baño, tiene alguna fantasía no revelada? Ocurre que en la película, como espectadores accedemos a esa fantasía. Quizá sea sólo eso: una fantasía.

S .:- Es una película muy rockera, con una banda de sonido compuesta por grupos de vanguardia, y está teñida de ese espíritu.

H. : - Tiene algo pop, es desprejuiciada. ¡No sea cosa que algún rockero salga protestando!

- Hay una escena fundamental donde ambos protagonistas se encuentran a través del baile, netamente coreográfica. ¿Desde dónde la encararon?

H .: - Un poco fagocitados por Medina, que tenía ganas de ir él y ponerse a bailar, y nos inyectó ganas.

S.: - No ensayamos nada. En la primera toma descubrí cómo estaba bailando Gauna, y al mismo tiempo el laburo que estaba haciendo Dani. La hicimos varias veces: en cada vuelta aparecía otra forma de contar lo que queríamos a través de los movimientos. Como actores, poner eso que se venía cocinando en una escena de baile es glorioso.

- No es corriente en el cine nacional. ¿Es la primera vez que hacen escenas de baile?

H .: - Lo hice en una película española, una coreografía casual. Pero prefiero no mencionarla ¡No quiero que salga de mí! (risas)

S. : - Nunca hice nada así, aunque me acordé de Uma Thurman y John Travolta bailando en Pulp F iction y pensé mucho en lo divertido que es pelar distintos pasos de baile y hacer que dos personajes se interrelacionen de esa manera.

- ¿Qué advirtieron en la película terminada?

S. : - Por un lado, está la experiencia de reencontrarme con gente con la que había estudiado en la Universidad del Cine. Pero al margen, como espectadora, la disfruto mucho. Se instala como en un espacio vacante, es de autor pero al mismo tiempo con una seria intención de entretener.

H. :- Es muy emotiva en cuanto a la honestidad, con personajes que tienen una zona medio autodestructiva, violenta, y a la vez son tiernos en la desnudez. Y también me pasa algo afectivo con la experiencia, porque conocí a Medina hace muchos años como asistente de dirección de El fondo del mar y me contó: ?Tengo un proyecto que estoy escribiendo, se llama Punks ?. Muchos años después vi en qué se convirtió ese proyecto y cómo un tipo logró contar lo que buscaba.

- ¿La definirían como una película generacional?

H. : - Desde el marketing es riesgoso definirla así? Sex and the City es generacional, para mujeres medio taradas de determinada edad (risas).

S. : - Los personajes son jóvenes, pero tienen dos conflictos esenciales que no distinguen edades: la estructura de triángulo y la competencia entre amigos que se quieren pero se dedican a lo mismo.

H.: - Decir generacional a veces se asocia a películas que no están buenas. Cuando está buena, rompe esa barrera. Recoge, eso sí, cosas propias del universo del director, que a fin de cuentas es un universo específico. Pero no sé si es tanto específico de una edad o de un lugar.

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