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El Museo Fortabat abrió sus puertas

La empresaria Amalia Lacroze presentó su colección de arte, en el edificio diseñado por Viñoly en Puerto Madero
Alicia de Arteaga
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22 de octubre de 2008  • 16:18

"Bienvenidos al museo. Pueden comenzar con las preguntas", dijo en la ceremonia de inauguración Amalia Lacroze de Fortabat, escoltada por Ramón Carlos Leiguarda, su médico y amigo, y por Pablo Germán Louge, abogado personal, al presentar su colección reunida en Puerto Madero.

Ellos dos integran el consejo de administración de la fundación que lleva su nombre. Acompañaron a la empresaria Amalita Amoedo, su nieta, artista plástica, y su hija Inés de la Fuente, fotografiada por Aldo Sessa para el espacio que en la recorrida se conoce como "sala familiar".

Durante la conferencia de prensa del lunes Amalita contestó una por una las preguntas del grupo formado por una veintena de periodistas, que previamente habían recorrido las salas, y disfrutó del juego luminoso de los parasoles que dejan filtrar el sol en el edificio proyectado por Rafael Viñoly, pero que, quedó claro ayer, no fue terminado por su estudio.

"Bueno, ya saben -dijo la señora de Fortabat-: el cliente siempre termina peleado con su arquitecto. [Sonrisas.] Nos reunimos con Viñoly en la casa que tenía en Southampton. Me llevó varios proyectos, pero ninguno me convenció del todo."

A esta altura, el selecto grupo de visitantes había disfrutado de la primera visita al nuevo museo que enriquece el patrimonio de la ciudad y, sobre todo, incorpora al último de los barrios porteños, Puerto Madero, al circuito cultural y turístico.

Dos datos potencian esta relación: José María Ugarte, que presidió la Corporación Puerto Madero, desarrolló el proyecto de Paseo Alcorta y también esa esquina emblemática de Vicente López y Rodríguez Peña, donde estaba el viejo mercado, por encargo de Francisco de Narváez, será el administrador general de la Colección Amalia Lacroze de Fortabat, nombre grabado en la puerta de acceso de Olga Cosentino 141.

Ugarte cree que el nuevo museo será un ancla efectiva para un barrio con reglas urbanísticas y seguridad propia. La segunda asociación hilvana el arte con la hotelería, porque al lado del museo se levantará el hotel St Regis, cadena con sede en Nueva York, que Amalita conoce muy bien, al igual que sus amigos Susan Segal, del Council of Americas, amiga "de toda la vida", sentada ayer a su lado, y Benjamin Doller, vicechairman de Sotheby´s. En esa casa de remates, Fortabat compró algunos de los mejores cuadros de su pinacoteca, incluido el Turner y un Van Gogh que perteneció a la legendaría Florence Gould, heredera de los ferrocarriles.

El Turner preside la sala y es la tapa de formidable catálogo, pero el Van Gogh siguió el curso de los reveses económicos de Loma Negra.

La flamante directora

"Me demoré en terminar este museo -explicó Amalita-, porque pasaron cosas graves y tuve que vender cuadros, estancias y empeñar el ferrocarril para salvar la compañía. Finalmente, tuve que vender. Cuando empezó a entrar dinero de nuevo... ¿en el 2005? [consultando la fecha con el doctor Louge], decidí terminar la obra."

Ella será la directora del museo. "Dos elefantes blancos que me exigirán un trabajo terrible. Si me pregunta a cuánto asciende la inversión, les respondo que no tengo idea."

Va como dato, dicho por un especialista, que si el Turner saliera al mercado, a pesar del tsunami financiero, no costaría menos de 60 millones de dólares. El cuadro preferido de Amalita, aunque la portada del catálogo sea el Turner, es el Brueguel llamado Censo en Belén , una pintura lindísima que ella descubrió de chica en la colección El Tesoro de la Juventud.El soberbio Domingo en la chacra , de Berni, y la instalación de La difunta Correa dominan la enorme sala del subsuelo, donde se exhiben trabajos de Batlle Planas, Libero Badii, el chileno Matta, y obras de Luis Benedit.

Carlos Alonso tiene su espacio propio, aunque Amalita admite que su gran amigo fue Berni: "Lo ayudé con la restauración de los murales de las Galerías Pacífico y me regaló los retratos de mis tres nietos, que como eran un regalo y no tenía factura, casi no los puedo colgar".

Hoy por la tarde, Amalita recibirá a sus amigos y se hará la inauguración oficial con palabras de Mauricio Macri y la bendición de monseñor Jorge Casaretto. A partir de mañana, el museo abrirá al público.

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