Los nuevos parques nacionales

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8 de agosto de 1998  

La Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable de la Nación ha anunciado que existe el proyecto de aumentar las áreas protegidas argentinas, mediante la creación de cinco nuevos parques nacionales, ubicados en regiones ecológicas que se consideran de interés prioritario desde el punto de vista de la conservación.

Los parques que se tiene previsto crear son los siguientes: la quebrada del Condorito, en Córdoba; San Guillermo, en San Juan; Copo, en Santiago del Estero; Monte León, en Santa Cruz, y Los Venados, en San Luis. Para el cumplimiento de este objetivo, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial aportará 10,4 millones de dólares y la Administración de Parques Nacionales (APN) se hará cargo de los 11,1 millones restantes. Se espera que ese presupuesto sea ejecutado en un lapso de cinco años, entre 1998 y 2002.

Lamentablemente, hay algunos problemas que dificultan la concreción del plan. El caso de Los Venados, en San Luis, es un ejemplo preocupante. Ese parque tiene por objetivo proteger lo poco que queda del pastizal pampeano original en una zona del centro-sur de la provincia en la que subsiste una pequeña población de venados de las pampas. La protección de los últimos sectores del pastizal pampeano original ha sido identificada por expertos como una de las prioridades nacionales de conservación de la naturaleza.

La idea era disponer de unas treinta mil hectáreas para el nuevo parque, que se complementaría con una superficie similar destinada a una reserva nacional y con unas setenta mil hectáreas de un parque provincial, con objeto de rodear el área protegida de una zona de uso regulado, que actúe como área de amortiguación entre las zonas más alteradas por la acción del hombre y el núcleo de naturaleza virgen.

Organizaciones gubernamentales, como el INTA, han apoyado con su conocimiento técnico esta propuesta, dirigida a preservar una muestra representativa del ecosistema original que permitió convertir a la Argentina en "el granero del mundo". La presencia en la región de la Fundación Vida Silvestre Argentina, mediante su trabajo en un área protegida vecina a cargo de propietarios privados (el Refugio de Vida Silvestre San Martín del Alto Negro) aseguraba la contribución de las organizaciones no gubernamentales y de los propietarios privados responsables, lo que permitía completar la zona de amortiguación con áreas similares.

Este moderno modelo se ha ido desdibujándo debido a una serie de indecisiones, que afectaron las negociaciones entre la provincia de San Luis y el gobierno nacional. En junio de 1997, la firma de un convenio de cooperación entre la provincia de San Luis y la Administración de Parques Nacionales iniciaba los pasos necesarios para la creación del nuevo parque nacional. Pero luego se destruyeron diez mil hectáreas a causa del arado de buena parte del pastizal pampeano original.

Actualmente, pese al anuncio oficial mencionado en el primer párrafo, el futuro parque nacional Los Venados parece haberse estancado. Aunque la ley 4778/86 de la provincia de San Luis prohíbe la modificación del hábitat original del venado de las pampas, la provincia ha seguido estimulando la alteración de la zona, por medio de un régimen de exención impositiva destinado a incorporar pasturas para el ganado. Se le solicitó al gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, que adoptara una decisión para que el venado de las pampas, que está en el escudo de su provincia, pueda sobrevivir, pero hasta la fecha no se tiene noticia de que el mandatario haya tomado cartas en el asunto.

El caso del parque nacional Los Venados demuestra lo difícil que es el paso de las declaraciones a la realidad. De los cinco nuevos parques nacionales difundidos, ya hay uno en peligro. Cabe esperar que las autoridades responsables demuestren rápidamente que los compromisos ambientales que asumieron para que la Argentina conserve al menos una parte de su naturaleza original no eran palabras lanzadas al viento. Lo que se haga con ese fin será observado con atención, seguramente, por el Banco Mundial, que aporta la mitad del dinero de este proyecto. Pero, fundamentalmente, las futuras generaciones no perdonarán que se los haya privado de un bien natural insustituible e invalorable.

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