Una comedia romántica enrarecida

Hendler y Stuart, en un triángulo amoroso
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23 de octubre de 2008  

Los paranoicos (Argentina/2008). Dirección: Gabriel Medina. Con Daniel Hendler, Jazmín Stuart, Walter Jakob, Martín Feldman, Verónica Perdomo y Miguel Dedovich. Guión: Nicolás Gueilburt y Gabriel Medina. Fotografía: Lucio Bonelli. Música: Guillermo Guareschi. Edición: Nicolás Goldbart. Dirección de arte: Sebastián Roses. Sonido: Fernando Soldevilla. Presentada por Primer Plano. Duración: 110 minutos.

Nuestra opinión: buena

Ex asistente de realizadores como Damián Szifrón en El fondo del mar y de Martín Rejtman en Los guantes mágicos, el director Gabriel Medina toma un poco del estilo de cada uno de ellos (y hasta se anima con algún homenaje, casi al borde de la provocación) para desarrollar el tono excéntrico, aunque en varios pasajes fascinante, de su ópera prima.

Los paranoicos no sólo tiene algo de Szifrón y de Rejtman sino que bebe además de referentes literarios (El sueño de los héroes, de Adolfo Bioy Casares) y de modelos extranjeros como Embriagado de amor, del estadounidense Paul Thomas Anderson, para construir una comedia romántica asordinada, enrarecida, contradictoria, llena de hallazgos, pero también de altibajos.

Lo primero que hay que reconocerle a este egresado de la Universidad del Cine es una infrecuente ambición y virtuosismo formales (se destacan varios sofisticados planos-secuencia). Hay también en el guión que Medina escribió a cuatro manos con Nicolás Gueilburt muchas y diversas ideas (la paranoia del título, el juego entre realidad y ficción, la tensión erótica) y un interesante antihéroe, Luciano Gauna (Daniel Hendler), que es un aspirante a cineasta que se gana la vida disfrazándose de muñeco en fiestas infantiles y que sufre una indecisión patológica.

Esa indecisión del protagonista parece impregnar también en parte a la propia película (con sus cambios constantes de tonos y registros), que alterna pasajes de humor muy logrados con momentos que se pierden en la intrascendencia, el diálogo banal o el golpe de efecto. El film, de todas maneras, se beneficia de un interesante triángulo entre Luciano, Manuel (Walter Jakob), un viejo amigo que regresa de forma inesperada de España para intentar repetir en la Argentina el éxito europeo de su serie televisiva Los paranoicos; y Sofía (Jazmín Stuart), la atractiva e inestable novia de éste.

Así, y más allá de sus desniveles, Medina alcanza a redondear una película que también suscita interés por su entramado musical y visual (sólido trabajo en HD del fotógrafo Lucio Bonelli) y por el retrato del mundo interior de un ser dubitativo, inconformista y reprimido, que deberá sobreponerse a sus propios fantasmas para salir a flote y tomar las decisiones que ha postergado durante demasiado tiempo.

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