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Fortabat ayuda a una víctima de Kosovo

La empresaria leyó la historia de The Sunday Times y durante un año buscó a la joven para ofrecerle una prótesis.
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27 de marzo de 2000  

Una niña de 13 años de origen albanés que el año último perdió su brazo derecho, en circunstancias dramáticas, durante el conflicto en Kosovo recibirá una prótesis en Italia gracias a una donación de Amalia Lacroze de Fortabat. El nexo entre ambas mujeres fue un periodista de The Sunday Times.

A principios de 1999, la empresaria leyó una nota del diario británico, firmada por Jon Swain, que la conmovió. Era la dolorosa historia de Hyre Jasharaj, una adolescente a la que debieron amputarle un brazo, que había quedado desmembrado por una bomba serbia.

Cuando la niña resultó herida, su padre la cargó durante casi dos kilómetros, en pleno bombardeo serbio, hasta llegar a un hospital improvisado detrás de la línea de fuego, según el relato periodístico.

El médico que la atendió intentó salvarle el brazo, aunque no tenía experiencia en cirugía. Pero no pudo y se vio obligado a amputárselo utilizando unas pinzas. A pesar de que no se utilizó anestesia, la niña soportó la intervención durante casi dos horas con gran valentía.

Pocos días después, Hyre estuvo a punto de morir. Pero su madre y dos hermanos la transportaron a través de montañas nevadas hacia Montenegro para salvar su vida.

"Cuando leí la historia rompí en llanto -sostuvo a The Sunday Times la dueña del imperio del cemento, estimado en 1300 millones de dólares por la revista norteamericana Forbes-. Fue algo realmente conmovedor y triste que no pude olvidar.

"Es una historia maravillosa y conmovedora -agregó- de la lucha de un hombre por su hija y de lo bien que actuaron los médicos para salvarla en el medio de semejante desastre".

El hecho impulsó a Fortabat a donar medio millón de dólares al Programa Mundial de Alimentos, de las Naciones Unidas, el legado más grande recibido por esa agencia para aliviar la situación de los refugiados de Kosovo. También fue el comienzo de una obsesión: la búsqueda de Hyre, la niña que había sufrido en carne propia los horrores de la guerra.

La buena noticia

Durante casi un año, Fortabat no tuvo noticias de la niña. Pero hace dos semanas, gracias al periodista Jon Swain y a la colaboración de Hal Poff, un ex guardaespaldas de la empresaria que casualmente fue a trabajar a Kosovo en enero último, la niña fue hallada en Djurakovac, su villa natal.

"Siento una alegría enorme -dijo ayer Fortabat desde Nueva York, en diálogo telefónico con La Nación -. Sabía que la iba a encontrar; no dudé ni un minuto."

Fortabat afirmó que pagará todos los gastos del traslado y el tratamiento de Hyre. "Tengo la suerte de tener muchos amigos y médicos de primer nivel en Italia que me han prometido ocuparse de ella", explicó.

Según Fortabat, un avión privado trasladará a la niña a Ginebra. Probablemente también viajen sus padres, el periodista británico y el ex guardaespaldas.

La fecha aún no se ha fijado. "Se están haciendo los trámites de las visas. Calculan que falta un mes y medio para que todo esté listo", explicó. No ocultó su entusiasmo por conocer personalmente a Hyre en Suiza. "Creo que esto la ayudará a ver cómo se forma un lazo entre los hombres, aun a la distancia; que sienta que todos quieren ayudarla y protegerla".

La empresaria, que afirmó a La Nación que se recupera exitosamente en los Estados Unidos tras una operación de cadera mal hecha, está ansiosa por concretar su apoyo: "Me imagino que para el padre de la pequeña será una especie de recompensa que le manda Dios, que le permitirá ver la otra cara de la vida".

La empresaria comentó que, desde el principio, su intención fue "ocuparse de la niña, llevarla a un hospital especializado, uno de los mejores del mundo y poder hacer que recibiera un brazo".

El periodista Jon Swain fue quien finalmente logró ubicar a la joven y a su familia hace quince días. También fue el encargado de llevarle la noticia casi insólita: una mujer argentina totalmente desconocida para ellos, que vivía a miles de kilómetros de distancia, prometía hacerse cargo de la prótesis tan esperada.

En su artículo, publicado ayer en The Sunday Times, relató que cuando se reencontró con el padre de la niña ambos se abrazaron "como viejos amigos". Varias organizaciones de ayuda humanitaria se habían comprometido a donar la prótesis. Hasta ahora las promesas no sólo no se habían concretado, sino que su padre ya estaba convencido de que nunca se darían.

Pero el escenario cambió. Ahora, tan pronto obtenga una visa, Hyre irá a Suiza, y de allí a Bologna, Italia, donde se le implantará una prótesis en el prestigioso Instituto Rizzoli de ortopedia. Allí será entrenada para que su nuevo brazo se mueva de la forma más natural posible. Será, sin duda, el comienzo de una nueva vida.

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