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Paltas todo el año

Una fruta con fuerte relación afectivo-emocional entre el consumidor y el producto, y un aporte sustancial en términos de nutrición
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2 de noviembre de 2008  

El palto creciendo en el fondo de la casa, el puré endulzado con azúcar o sazonado con limón preparado cariñosamente por la madre o la abuela "para que los chicos crezcan"... ¡cuántos recuerdos cargados de afecto despiertan las paltas! No en vano, la conclusión de un estudio llevado a cabo en 2003 por la ingeniera agrónoma Betina Ernst, que se proponía investigar el perfil del consumidor de esta fruta (y otras tropicales), dio por resultado una fuerte evocación sentimental entre aquellos que la incluían en su consumo. Han transcurrido unos años y los factores señalados se mantienen. En ese trabajo también se observó que si bien la mayoría de la población conoce a esta fruta, ignora sus bondades y asocia su ingesta a un producto que engorda demasiado, una verdadera falacia. Hay más de 500 variedades de paltas, pero no todas reúnen los atributos para ser comercializadas. Mundialmente, la variedad más conocida y consumida es la palta Hass, que por sus condiciones organolépticas es una de las más apreciadas. En la actualidad, podemos tener paltas casi todo el año, una particularidad sellada por la producción nacional, que puede llegar de Tucumán y Jujuy, aportada por viveros de muy buena calidad genética, o por la importación que llega en contraestación. Es común ver que cuando desa­parecen las locales, los supermercados hacen lugar a las de otras regiones donde las Hass chilenas ya ganaron el reconocimiento de quienes distinguen su calidad. De cualquier modo, cualquiera que sea su procedencia -los huertos del Gran Buenos Aires son parte de la oferta para las fiestas de fin de año-, a fin de que tengan más presencia habrá que divulgar mejor sus fuertes valores nutricionales, correlacionando precio con calidad. Siempre fue así y ahora, mucho más

Hasta el momento, en la mesa argentina su consumo es muy bajo -200 g por habitante/por año-; en Chile llegan a 4 kg/hab/año y en México, a 10kg/hab/año.

Cuestión de piel

Al momento de comprarlas, básicamente se reconocen dos tipos: las de piel fina, verde brillante, y las de piel rugosa y oscura, semejante a un "cuero". Las de piel suave se mantienen verdes aún maduras. Las ásperas, pasan del verde al negro.

Las de la variedad Hass son ovaladas, con semilla de pequeño tamaño, piel granulosa, delgada y flexible. Se pelan fácilmente y son de muy buen sabor y pulpa bien cremosa.

Cómo elegirlas

Tomar con cuidado la fruta en la mano y si cede a una muy leve presión, que no debe dejar marca, está madura y lista para comer.

Guacamole

Pisar 2 paltas maduras y mezclar con 1 tomate pelado, sin semillas y en cubitos, 1 cucharada de cebolla bien picada, 1 cucharadita de pimiento verde bien picado y 1 cucharada de cilantro verde picado.

Condimentar con sal y pimienta. Servir frío.

En la cocina

Para extraer la pulpa, cortar la palta a lo largo llegando con el cuchillo hasta el carozo.

Girar ambas mitades en sentido contrario para desprender la carne del hueso.

Retirarlo deslizando una cuchara por debajo.

Ayudarse con la misma cuchara para desprender la pulpa de la piel. Servir en cubos, rodajas o en forma de puré.

Para evitar que el puré se oscurezca, poner el hueso en la mezcla, tapar apretadamente con film adherente y mantener en la heladera hasta el momento de servir.

Reservar las paltas inmaduras fuera de la heladera y, de ser posible, cercana a kiwis.

* * *

Alimento saludable. La palta tiene 0% de colesterol, más de 12 vitaminas y abundantes minerales, y 60% más de potasio que la banana.

Cien gramos equivalen a 160 calorías (para comparar: 100 g de pan o 70 g de fideos aportan 320 calorías, respectivamente). Tiene una composición similar a la del aceite de oliva, con grasas monoinsaturadas.

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