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Gustavo Monje toma el té con amigos

Es figura recurrente en muchos musicales y estrena su propia idea para jugar y aprender
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1 de noviembre de 2008  

"Les cumplí el sueño a muchos y ahora me pregunté: «¿Qué pasa si hago el mío?»." Gustavo Monje dice esto porque está por estrenar, junto con Giselle Pessacq, Tres para el té , una obra que es creación de ambos y de Omar Calicchio.

"Embarcarte en una obra propia es como cuando te vas a vivir solo y dejás la casa de tus padres. Tenés hambre, y ya no está la comida que prepara tu vieja. Tenés que cocinarla vos, hacer las compras y pagar las facturas. En el caso de Tres para el té , se trataba de jugarse en todo, salir a conseguir lo que hacía falta, buscar ayuda, resolver entre los tres cada cosa que iba a estar en la obra. Es muy loco pero muy bueno."

Gustavo ("Tweety", según le dicen en el medio) es un actor que ha trabajado en alrededor de 30 musicales, para adultos y para niños. Su más reciente actuación fue en Casi ángeles , experiencia que reconoce como muy gratificante y en la que creció mucho profesionalmente. Refiriéndose en particular a la nueva obra que presentará en el Centro Cultural de la Cooperación, Monje muestra enseguida no solamente entusiasmo, sino una alegría profunda, rayana en la beatitud.

"Pasa que es tan lindo proponerse hacer algo que uno quiere -aclara- y hacerlo con amigos. Personalmente, me importan dos cosas: una, el hecho artístico, y otra, la relación con quien trabajo. Para mí, Giselle y Omar son dos personas significativas a las que quiero muchísimo, de modo que con cada ensayo, en el que todo es muy honesto, porque discutimos, nos peleamos y después nos reímos, siento que me afirmo en lo que quiero, que crezco. ¡Y las cosas que salen son maravillosas!"

Desde hace bastante tiempo el grupo se reúne todos los días a las cinco de la tarde, a tomar el té y leer a Lewis Carroll. Descubrieron muchos textos que se conocen poco; incluso incorporaron un texto de Borges al comienzo. "Esta ceremonia de tomar el té es el espacio de un juego fantástico donde se dispara la imaginación. Allí, cualquier objeto se transforma y es otra cosa que define un personaje o una situación. Como el texto es tan rico en imágenes, necesitamos poner mucho con el cuerpo y con la acción."

Para este actor que se estrena como autor, la fantasía es muy importante. "¡Los chicos están tan abiertos a la imaginación, al disparate! Pero aquí no se trata de la imaginación que les cultiva un jueguito electrónico, que está pautada y tiene ingredientes de violencia. Aquí es el juego puro, que puede ir en cualquier dirección, la que cada uno elija; un juego que transforma a las personas en personajes, y a los objetos, en íconos".

Azul Borenstein pensó la escenografía y Alberto Mauri, el vestuario. El músico, Esteban Rozenszain, primero toca aparte y luego se incorpora. "Al final, nos gusta invitar a los niños, porque ellos saben transformar teteras en muchas cosas y saben entrar y salir de la fantasía como dueños del juego. Desde hoy, los sábados y domingos, a las 16.30, en el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543.

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