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Evo Morales suspendió las actividades de la DEA en Bolivia

El mandatario acusó al Departamento Antidroga de Estados Unidos de haber promovido un "golpe civil" de derecha en septiembre último que dejó 19 muertos
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1 de noviembre de 2008  • 19:02

LA PAZ.- El presidente Evo Morales suspendió a partir de hoy todas las actividades en Bolivia de la DEA (Departamento Antidroga de Estados Unidos) acusándola de haber promovido un "golpe civil" de derecha en septiembre último.

"A partir de hoy día se suspende de manera indefinida cualquier actividad de la DEA norteamericana", afirmó el gobernante en el poblado cocalero de Chimoré, en el Chapare boliviano, centro del país.

Morales, líder de los cosechadores de coca, dijo que "personal de la DEA apoyó actividades del golpe de Estado fallido en Bolivia" en referencia a las violentas protestas que realizaron en septiembre pasado cívicos de derecha y autoridades en las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca.

"Tenemos la obligación de defender la dignidad y soberanía del pueblo boliviano", afirmó el mandatario desde el aeropuerto de Chimoré, donde opera un cuartel antidrogas que fue financiado por EEUU en la década del 90, sin precisar si luego ordenará la expulsión de la DEA.

Las denuncias fueron hechas por el Gobernante en un acto realizado en un cuartel de la región central cocalera del Chapare, fortín sindical de Morales, y donde hoy se presentó el resultado de la erradicación de cultivos ilegales de coca y decomiso de droga.

Según Morales, la DEA también financió en varias regiones a radicales que ocuparon aeropuertos para impedir el aterrizaje de aviones que le transportaran a él y a otras autoridades.

Asimismo, agregó que el organismo estadounidense instaló "casas de seguridad" para espiar y señaló que una de sus naves hizo viajes por zonas opositores sin dar informes de los mismos.

Hace unos días el mismo Morales anticipó que era posible expulsar a la DEA por una cuestión de "dignidad", si bien la determinación asumida hoy, que según remarcó era una decisión "personal", establece una suspensión indefinida y no una expulsión.

La embajada estadounidense en La Paz aún no se ha pronunciado sobre la nueva situación de la DEA, aunque el pasado miércoles el encargado de Negocios, Kris Urs, visitó al vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, para rechazar las denuncias que anticipó Morales.

Urs está a cargo de la embajada norteamericana desde que el 11 de septiembre pasado Morales declaró persona "non grata" y expulsó al embajador Philip Goldberg, lo que provocó al día siguiente que Washington hiciera lo propio con el embajador boliviano Gustavo Guzmán.

El deterioro de las relaciones bilaterales ha repercutido también en los negocios, ya que el presidente George W. Bush determinó el inicio de un proceso para suspender a Bolivia de los beneficios de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPDEA), con el argumento de que no coopera en la lucha contra las drogas.

El Gobierno de La Paz ha insistido a Washington en que revise su posición por el riesgo de una crisis laboral en las factorías que exportan a ese mercado, si bien también ha firmado un acuerdo con Venezuela para que aumente sus importaciones de la producción local.

Desde septiembre pasado la DEA no tenía operaciones en la zona del Chapare, donde los campesinos además expulsaron a la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) de EE.UU. acusándola, igualmente, de financiar a los opositores.

Violencia en el país. Según el gobernante, personal de la DEA participó de manera activa en los días de violencia política que dejaron 19 muertos y pusieron al país al borde de una guerra civil, durante el rechazo regional a la Constitución que impulsaba el oficialismo.

Para el mandatario "existieron agentes de la DEA que realizaban espionaje político, financiando a grupos delincuenciales para que atenten contra la vida de las autoridades, por no decir, del presidente", aunque no abundó en más detalles.

Asimismo acotó que esa oficina antidrogas "financió a cívicos con el objetivo de sabotear aeropuertos en el oriente boliviano, en (los departamentos de) Pando y Beni y la toma de pistas (de aterrizaje) para evitar el arribo de autoridades nacionales".

Durante esos incidentes grupos cívicos de derecha impidieron la llegada de Morales a las ciudades de Santa Cruz, Trinidad, Cobija y Tarija e incluso en ésta última obligaron a la suspensión de una reunión entre el mandatario boliviano con sus colegas Hugo Chávez y Cristina Kirchner.

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