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Matices de una misma moneda

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17 de agosto de 1998  

Desde que se ubicó detrás de su atril, diez minutos antes de que comenzara "Bajo palabra", el programa que Joaquín Morales Solá conduce los domingos por Canal 9, Graciela Fernández Meijide (Frepaso) demostró que iba dispuesta a hacer prolijos sus deberes: sacó pastillas de miel para evitar problemas de garganta, le convidó a su contrincante, Fernando de la Rúa, y acomodó prolijamente las tarjetas que le sirvieron de apuntes para seguir el debate y terminar su exposición, en muchos casos, segundos antes de que sonara la chicharra.

El jefe del Gobierno porteño no llegó menos preparado que la aspirante frepasista. De hecho, fue el primero en llegar a los estudios de televisión situados en Dorrego y Conde, en Colegiales. Lo hizo 25 minutos antes de que comenzara el programa. Ingresó en los pasillos acompañado por su esposa, Inés Pertiné; por su hijo Antonio; por su primo, Eduardo de la Rúa, y por sus colaboradores Luis Stuhlman y Miguel de Godoy.

En otro automóvil, pero al mismo tiempo, llegó el secretario de Gobierno porteño, Enrique Mathov.

Serio y enfundado en un sobretodo azul, De la Rúa partió raudo hacia la sala de maquillaje, descontando el tiempo que restaba para el que sería el primer debate entre los candidatos presidenciales aliancistas.

Cinco minutos después, Fernández Meijide llegó con su equipo de asistentes, desde su departamento de Belgrano. Allí se habían reunido, desde las 21.10, su vocero Ana Correa, y sus más estrechos colaboradores María Matilde Ollier, César Sánchez, Marcos Novaro y Willie Sandá, quienes contribuyeron a completar las tarjetas que la precandidata leería luego sobre el atril que le había sido asignado.

Fernández Meijide redujo sensiblemente su comitiva a la hora de ingresar por los pasillos de la emisora. Prefirió rodearse sólo de su marido, Enrique, y de su hijo, Martín.

Cincuenta personas

En definitiva, entre asesores, familiares, periodistas y fotógrafos, unas 50 personas poblaron el estudio 2 del canal. Afuera, una veintena de vecinos protestaba contra la prostitución en la ciudad.

Durante la emisión, los dirigentes aliancistas siguieron atentos los dos monitores ubicados en el set. Ala hora de los cortes publicitarios, los movimientos fueron escasos: sólo De Godoy y Enrique Villar se acercaban al el jefe de Gobierno para brindarle consejos. Con ellos, la maquilladora, ajena a toda contingencia política, polvo volátil en mano, y un rouge para la única dama de la noche Enrique Fernández Meijide se quedó tan cerca de su esposa como lo había hecho al ingresar en el estudio: firme, literamente "se plantó" frente a la diputada nacional y no se movió durante todo el programa.

Inés Pertiné, en cambio, prefirió un segundo plano: se ubicó en la segunda hilera de sillones especialmente dispuestos. Al menos hasta el penúltimo corte cuando visiblemente inquieta por el modo en que De la Rúa se manejaba ante las cámaras, se levantó hasta donde se encontraba su esposo para pedirle que se aflojara, que actuara con más naturalidad. Evidentemente, no quedó muy conforme porque más tarde repitió el consejo al primo del candidato para que se lo transmitiera. Un reaseguro para la primera dama porteña.

Antonio de la Rúa eligió un lugar más apartado aún: se petrificó frente a un monitor.

El vicepresidente de la Legislatira porteña, Aníbal Ibarra (Frepaso), fue el primero en acercarse a saludar a Fernández Meijide una vez finalizado el debate, cuando las luces de las cámaras se apagaron.

Detrás de él, el esposo de la precandidata aliancista la felicitó, tras lo cual, caballerosamente, saludó al jefe de Gobierno porteño.

En ese momento, De la Rúa se encontraba solitario de asesores. Posteriormente, se dirigió detrás de las cámaras a los hombres de prensa que aguardaban un análisis sobre el debate. Lo siguió, aunque por separado, Graciela Fernández Meijide.

Como lo habían hecho durante el debate, cada uno esperó su turno y, tal como había ocurrido durante la hora de exposiciones -pues finalmente no se planteó ninguna discusión-, los precandidatos no se hablaron entre sí.

Pero no quedó la sensación de un enfrentamiento. Todo lo contrario. Coincidieron casi en un ciento por ciento, como coinciden en su valor las dos caras de una misma moneda que se pretende preservar.

Cómo se prepararon los protagonistas

Los dos pasaron el día con sus familias. Ambos descansaron después del mediodía. Graciela Fernández Meijide (Frepaso) y Fernando de la Rúa (UCR), de ellos se trata, aprovecharon la tarde de ayer para repasar lo que debían decir, desde las 22, ante las cámaras de televisión durante el primer debate que los tendría frente a frente.

Los precandidatos de la principal coalición opositora repasaron sus libretos como si se tratara de un examen. "Estoy tomando un tecito y ordenando las fichas (en las que figuraba una síntesis de su exposición)", dijo la voz del otro lado del teléfono. Eran las 18.30. La diputada frepasista aún no había decidido qué vestiría. "Un trajecito, seguramente", comentó a La Nación . Fernández Meijide admitió que si de televisión se trata, la presencia es "muy importante".

La aspirante del Frepaso dijo no estar nerviosa. Contó que había almorzado con su familia, como todos los domingos; que su esposo, Enrique, y su hijo, Martín, la acompañarían al canal de televisión y que no había preparado un trabajo específico para el debate porque los temas que se tratarían eran "los de todos los días", dijo.

Por las rutas

Casi a la misma hora, Rodolfo Rodil, jefe de campaña de la legisladora, intentaba escapar de un embotellamiento en la zona del Tigre adonde había ido para aprovechar el sol de la tarde y relajarse. Por la noche, acompañaría a Fernández Meijide.

Coincidentemente, el otro jefe de campaña, Rafael Pascual (UCR), también recorría una ruta. El diputado regresaba ayer desde Mar del Plata. Había acompañado a De la Rúa a un acto proselitista. Voceros y colaboradores del jefe de gobierno porteño coincidieron en que De la Rúa intentaba reponerse ayer del cansancio físico que le provocan las maratónicas giras de campaña que realiza los viernes y sábados (este fin de semana visitó La Rioja y Mar del Plata).

Aunque Fernández Meijide y De la Rúa se reunieron con especialistas en los temas que debatirían (empleo, gobernabilidad, educación y corrupción), fueron ellos mismos quienes dieron la puntada final a sus exposiciones. En eso también coincidieron.

Camino hacia la plataforma

A pocos días de haber presentado la Carta a los argentinos, documento mediante el que radicales y frepasistas adelantaron sus objetivos y prioridades para 1999, los socios de la Alianza prometen que, a partir del jueves próximo, todas sus energías estarán dirigidas a la confección de la plataforma electoral de la coalición.

En rigor, serán los integrantes del Instituto Programático de la Alianza (IPA) quienes se dedicarán a la cuestión al igual que lo hicieron para redactar la misiva, bajo la dirección de Raúl Alfonsín y la coordinación de Dante Caputo (Frepaso) y de Mario Brodersohn (UCR). Más de 20 representantes de las dos fuerzas, que forman el consejo asesor, se seguirán reuniendo todas las semanas en la sede del IPA, en Alsina al 1600.

Al ser consultados por La Nación , Brodersohn, Caputo, Nilda Garré y Ricardo Laferriére coincidieron en destacar que las comisiones habían trabajado de manera paralela para la carta y para la plataforma, a tal punto que en el encuentro del jueves último cinco comisiones (entre ellas las de Ciencia y Técnica y la de Energía Nuclear), habían presentado sus trabajos para la propuesta final de la Alianza.

En esa oportunidad se analizó también la repercusión que había tenido la Carta a los argentinos. Satisfechos con lo que ocurrió en la Capital, ahora los socios políticos estudian cómo distribuir, promover y debatir la misiva en el interior.

Por otra parte, a las 36 comisiones que existían hasta la última semana, se sumó una dedicada a las Pequeñas y Medianas Empresas (Pyme).

Después de la experiencia que tuvieron con la carta, los aliancistas prefieren no hablar de plazos. Las presiones y los reclamos de los que fueron blanco por la demora en la presentación, anunciada originalmente para el 9 de julio y dada a conocer oficialmente un mes después, hace que hoy nadie arriesgue fechas.

La plataforma, que será "la guía de políticas de la Alianza", contará con una breve introducción a la que le seguirán más de 40 capítulos que representarán diversas áreas de gobierno. Los socios políticos pretenden que junto a cada una de las propuestas figure no sólo el costo que tendría sino de dónde provendrían los fondos para financiarla.

Al respecto, en la última reunión del IPA se pidió al equipo económico que lidera José Luis Machinea que evalúe las propuestas concretas que aparecen en la carta, como la creación de 3000 jardines maternales modelo para las zonas más carecientes.

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