El peso de la camiseta

En 1996, la empresa Reebok arriesgó, se anticipó y ganó: se quedó con la casaca argentina a cambio de 80.000.000 de dólares por ocho años; después explotó el mercado; ahora, Adidas vuelve a la carga
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21 de agosto de 1998  

París, 21 de junio. Algunos escoceses con kilts y la camiseta azul marino de su seleccionado se pasean beodos por Champs Elysées. Hacen bastante ruido, pero el alcohol les impide darse cuenta. Visten la marca Umbro mientras caminan por la entrada del Club Adidas, un edificio de típica arquitectura francesa, con un lujoso penthouse ubicado en el sexto piso. Está alquilado por la gente de la multinacional con sede central en Alemania.

Se ofrece un agasajo en el penthouse. Hay sonrisas de ocasión, política del deporte, negocios urdidos en medio de algunas copas de champagne. El que saluda a todos es el presidente de Adidas Internacional y mayor accionista del Olympique Marseille, Robert-Louis Dreyfus.

Julio Grondona y Eduardo Deluca están invitados al agasajo. Se encuentran con Dreyfus y hablan. Es política, es relaciones públicas. Dreyfus toma la palabra.

-Quiero que sepan que Adidas está interesada en continuar su vínculo con el seleccionado argentino. En marzo de 1996, cuando ustedes realizaron la licitación que ganó Reebok, nosotros no teníamos capacidad financiera para igualar la oferta de 80.000.000 de dólares por diez años. Ahora sí tenemos esa capacidad.

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Marzo de 1996 marcó el comienzo del fin en la relación entre la AFA y Adidas. En la licitación por la camiseta del seleccionado argentino, Reebok ofertó aquella cifra que tan bien recordaba Dreyfus. Adidas tuvo la posibilidad de igualarla, pero no pudo. Y entonces la Asociación del Fútbol Argentino firmó un convenio por ocho años con la norteamericana Reebok.

Diez millones de pesos por año, en aquel momento, parecían una locura, una exageración. Toda una apuesta al futuro de la gente de Reebok. Todavía no se había pactado el multimillonario convenio entre Nike y Brasil (40.000.000 de dólares por año) y daba la impresión de que la AFA había picado en punta en un negocio que comenzaba a ingresar en terreno inflacionario.

Pero inmediatamente explotó el mercado y el contrato que en un momento impactó, de pronto pareció quedar allá lejos en el ranking.

Dreyfus no insistió en aquel momento, pero dejó muy en claro que su oferta iba en serio. Claro que había un problema: el contrato entre la Asociación del Fútbol Argentino y Reebok.

En las oficinas de Gatic, licenciataria de Adidas, el que resumió fue Héctor Querido, referente máximo de la empresa en todos los temas relacionados con el fútbol: "Estamos interesados en la camiseta argentina, pero sólo si Reebok da un paso al costado".

Obviamente, después de conseguir el escudo de la AFA por un precio que en su momento pareció una locura, pero que hoy sugiere más una oferta de liquidación, la marca norteamericana no tiene esa idea en mente. Así lo confirmó Guillermo Alonso, responsable de las relaciones públicas: "No existe esa posibilidad. Nosotros ya tenemos la ropa que en enero próximo le daremos al Sub 20 e incluso ya estamos trabajando en la publicidad".

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La AFA no intentó rever los números del contrato. Pero Grondona, que sabe que la Argentina quedó muy relegada en el concierto mundial, cuenta con una cláusula en su favor: en el contrato entre la AFA y Reebok figura que, en el caso de que la marca se atrase más de 60 días en el pago de sus cuotas, el convenio puede ser rescindido. Actualmente, Reebok adeuda dos de las cuotas de su vínculo con el seleccionado.

  • Ahora, ¿cuánto estaría dispuesto a pagar Adidas? Una versión aseveró que la cifra treparía a 250.000.000 de pesos por los próximos 12 años, unos 20.833.333 de pesos por año, que serían aportados por la casa matriz.
  • ¿Qué posibilidades existen para que la AFA cambie de marca? "Depende de Reebok". En este punto vale un precedente internacional. En España, Real Madrid no había culminado su convenio con Kelme cuando Adidas le ofreció 140.000.000 de dólares. ¿Qué hizo el Madrid? Le compró el contrato a Gestsport, la empresa que tenía los derechos sobre la camiseta blanca, después de pedir un préstamo y de recibir una ayuda económica de Adidas.
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    Qué puede suceder no resulta sencillo de definir en este momento. Adidas quiere recuperar el escudo de la AFA y tiene capacidad financiera para conseguirlo. Pero la firma de Grondona se marchó con Reebok hace un par de años, y el contrato ya sellado deja al seleccionado con las manos atadas.

    La Argentina pretende obtener un rédito más alto. Adidas está dispuesto a afrontar el costo económico (no político; no quiere problemas con su competencia). Reebok no quiere ni comenzar a hablar. Es el peso de la camiseta.

    Por el póker sudamericano

    Reebok apostó fuerte en el mercado de América del Sur. Al Paraguay de Chilavert, la Colombia de Asprilla y el Chile de Salas y Zamorano, ahora debería sumarle la Argentina de Ortega y Batistuta, con lo que se convertiría en la marca con más presencia dentro del continente.

    Claro que Adidas no se da por vencida. Mientras Reebok prepara su lanzamiento fuerte para enero del año próximo, la multinacional con sede en Alemania ya le adelantó a la AFA su interés por retomar el vínculo roto en la licitación de marzo del ´96.

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