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Un árbitro de tarjeta fácil

El juez de esta noche, el ecuatoriano Byron Moreno, tiene un currículum cargado de expulsados y escándalos
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29 de marzo de 2000  

El sospechoso de siempre", tituló el diario Ultimas Noticias, de Chile, cuando se enteró de que la Confederación Sudamericana de Fútbol había designado al ecuatoriano Byron Moreno para dirigir el partido entre la Argentina y Chile.

El pasado condena a este hombre de 29 años, que a los 22 se convirtió en el árbitro más joven en dirigir la primera división del fútbol ecuatoriano y en transformarse en uno de los jueces más controvertidos de América del Sur. Por Santiago aún recuerdan aquel partido entre Nacional de Medellín y Universidad de Chile, en el que Moreno expulsó a tres jugadores locales y mostró seis tarjetas amarillas.

Debido a la facilidad con que saca indistintamente la tarjeta roja como la amarilla, Moreno fue rápidamente comparado con el ex árbitro Javier Castrilli, aunque el ecuatoriano se siente identificado con el estilo de Horacio Elizondo.

Aquella no fue la única vez que este estudiante de abogacía de la Universidad Central de Quito expulsó a tres futbolistas. Pues en 1997, en la Copa América de Bolivia, la Argentina dirigida por Daniel Passarella sufrió su rigurosidad y Zapata, Berizzo y Gallardo terminaron antes el partido. Con ocho jugadores, la Argentina perdió por 2 a 1 y fue eliminada en los cuartos de final.

Esa noche fue la única vez que Moreno, compañero de Alex Aguinaga en las divisiones inferiores de Deportivo Quito, dirigió al seleccionado argentino.

Más odiado que amado. Y pese a que hace cinco años pertenece al selecto grupo de los árbitros internacionales, ni en la Confederación Sudamericana de Fútbol creen en sus condiciones. "Es lo mejor entre lo peor", señaló en Londrina, Brasil, un alto dirigente de la entidad mientras se disputaba el Preolímpico.

Su controvertido currículum comenzó a escribirse en 1995, cuando expulsó a cinco jugadores de Delfín de Manta y dos de Green Cross. Pero su actuación más resonante fue el 3 de septiembre de 1995, en el estadio Atahualpa, de Quito. Allí, el poderoso Liga Deportiva jugó con Green Cross. En el medio estaba Moreno, que expulsó a tres jugadores al último y dos a Liga Deportiva. El encuentro terminó 1 a 1, con escándalo incluido.

"La tarjeta mostrada oportunamente no mata el espectáculo, porque se retira a quien conspira contra el juego. La gente paga para ver fútbol y no patadas. Digo más, una tarjeta no sacada pensando en el espectáculo puede ser la causante de que cinco minutos más tarde se expulsen a cuatro o a cinco, y todo por ser contemplativo con el precursor", es una de sus frases de cabecera.

Pese a ser cuestionado, Moreno no les teme a las críticas previas al partido de hoy como tampoco a la presión que harán sentir los hinchas que colmarán el Monumental. "Cuando el árbitro se prepara física y técnicamente, e incluso psicológicamente y anímicamente, puede dirigir en cualquier estadio. En todo momento uno debe estar convencido y seguro de lo que va a hacer para evitar todo tipo de suspicacias", comentó antes de llegar a nuestro país.

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