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Fiscales reprueban los avales a Angeloz

Alegato: alertaron sobre las presiones de los poderosos; el ex gobernador le pegó una cachetada al abogado que lo denunció.
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25 de agosto de 1998  

CORDOBA.- Los fiscales del juicio a Eduardo César Angeloz orientaron ayer claramente la primera parte de sus alegatos hacia un pedido de condena para el ex gobernador, cuyos alcances dentro de los términos del artículo 268 del Código Penal, que sanciona el enriquecimiento ilícito de los funcionarios, sólo se conocerán hoy o mañana cuando finalicen las exposiciones de Jorge de la Vega y Carlos Ferrer.

La primera jornada de los alegatos comenzó con un incidente entre Angeloz y el abogado que lo denunció, Marcelo Touriño. El senador suspendido, en un arranque de furia, le propinó una cachetada en el rostro al letrado.

Touriño se encontraba en el acceso a la sala de la Cámara Séptima esperando que los policías del tribunal le permitieran ingresar, cuando llegó al lugar el ex gobernador. Hubo en ese momento un instante de confusión y probablemente Angeloz y Touriño se rozaron. Cruzaron entonces alguna palabra fuerte que el ex mandatario acompañó con una mano levantada que llegó hasta el rostro del abogado.

Pero lo más importante del día se concentró en las cuatro horas y media que hablaron los fiscales. En toda esa presentación no hubo un sólo párrafo desincriminatorio de la culpabilidad que ambos funcionarios atribuyen a Angeloz. Tampoco amenguaron las acusaciones que pesan sobre las 14 personas a las que se les adjudicó el papel de "testaferros".

De entrada, el fiscal Ferrer dio nítidas señales sobre el planteo final de la acusación cuando comenzó formulando "un serio llamado a la conciencia" de los tres miembros de la Cámara Séptima del Crimen y una enfática demanda de reafirmación de un Poder Judicial "independiente, inflexible e imparcial".

Rechazo a las intromisiones

Por ese motivo, calificó de "intromisiones" en el proceso a los gestos dirigidos al ex gobernador por prominentes figuras, en primer lugar la del "presidente de todos los argentinos" (Carlos Menem) quien el día en que se iniciaron las audiencias "se permitió llamar telefónicamente a esta misma sala para expresar sus solidaridades con el imputado Angeloz". Además de Menem, el ex gobernador recibió llamados en el mismo tono de Fernando de la Rúa, de Raúl Alfonsín y de Carlos Corach, entre otros. Interpretaron que actos como esos "tienen aptitud y entidad para significar un atentado a la independencia de la Justicia".

"En una República -subrayó Ferrer- deben juzgar sus magistrados en la soledad de sus conciencias y con total independencia de los poderosos, sean estos notorios políticos, abogados prominentes, funcionarios importantes o empresarios de fortuna".

Empleando una comparación que inscribiera recientemente otra Cámara al condenar a varios ex funcionarios de la administración angelocista, el fiscal contrastó: "¿Qué caso tendría ser juez si se considera libre para aplicar un duro castigo al que roba un peso o un par de zapatillas y que se muestra después complaciente sosteniendo que un jerarquizado funcionario no ha cometido más que un error?"

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