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Lo que Galileo no vio

Qué sabemos sobre el universo, a 400 años del primer telescopio del genio italiano
Víctor Ingrassia
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1 de marzo de 2009  

No imaginó que 400 años después de haber visualizado los cráteres de la Luna, las fases de Venus, las cuatro lunas más grandes de Júpiter y las primeras manchas solares, entre otras cosas, los grandes observatorios, centros de investigación y divulgación científica, planetarios, astrónomos profesionales y aficionados, y docentes de todo el planeta, conmemorarían sus descubrimientos y festejarían durante un año la ciencia astronómica para acercar el Universo a la mayor cantidad de gente posible.

Es que 2009 fue declarado Año Internacional de la Astronomía por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco), con el fin de que la humanidad tome conciencia de la importancia de redescubrir la astronomía y se acerque más a ella, justamente con el lema... "El universo: tuyo, para que lo descubras".

"A partir de los hallazgos realizados por Galileo sabemos muchísimo más sobre el Universo, y además, hoy tenemos el privilegio de vivir en una época llena de descubrimientos importantísimos para el ser humano", comentó vía telefónica a LNR la presidenta de la Unión Astronómica Internacional (UAI), la franco-argentina, Catherine Cesarsky.

Nacida en Francia, pero llegada a nuestro país a los dos años, la prestigiosa astrónoma primero se graduó en Física en la Universidad de Buenos Aires, para luego, a los 23 años, comenzar el doctorado en Astronomía en la Universidad de Harvard. Cesarsky relata en perfecto castellano la importancia del legado del matemático italiano nacido en el Siglo XVI, cuánto más sabemos hoy, y todo lo que nos falta conocer del cosmos.

"Gracias a la evolución de las ciencias y la tecnología hoy estamos descubriendo muchísimo más que en aquella época, porque vivimos en una edad de exploración como nunca antes la hubo, estudiando no solamente nuestro sistema solar con múltiples sondas espaciales, sino también los mismos confines del universo mediante el uso de los llamados supertelescopios terrestres y, por supuesto, de los telescopios espaciales", explica la presidenta de la UAI, que congrega a más de 9600 astrónomos de todo el mundo.

La exploración con naves que menciona Cesarsky se evidencia en la gran cantidad de sondas espaciales que visitan los planetas vecinos a la Tierra en los últimos años, como por ejemplo, Cassini, una misión conjunta de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA) y la Agencia Espacial Europea (ESA), que actualmente orbita Saturno y de la cual se ha desprendido, en 2005, el robot Huygens, que descendió en su luna mayor, Titán, enviando información de la composición de su atmósfera y suelo con metano.

Otras sondas que actualmente corroboran la "edad de oro" de la exploración son la Venus Express, primera misión de la ESA al planeta vecino más cercano a la Tierra, y la Mars Reconnaissance Orbiter, lanzada en agosto de 2005, que ha descubierto nuevos detalles de la geología de Marte: la presencia de dióxido de carbono líquido y agua en la superficie de su pasado geológico reciente. También tomó las primeras fotografías en alta resolución del planeta rojo, en las cuales se pudo distinguir al robot Opportunity en la orilla del cráter Victoria que, junto a su gemelo Spirit, recorren la superficie marciana desde hace cinco años; todo un logro inesperado ya que su expectativa de funcionamiento era sólo de cinco meses.

Cabe no olvidar también las importantes misiones a Mercurio de la nave estadounidense Messenger, y a Júpiter y Plutón, de la New Horizons, que tendrá como objetivo final llegar al cinturón de Kuiper, una región desconocida del Sistema Solar exterior formada por miles de objetos helados con un tamaño medio que va de los 100 a los 1000 kilómetros y en donde se originan los cometas que nos visitan periódicamente.

Hugo Levato, director de uno de los observatorios más importantes de la Argentina, como el Complejo Astronómico El Leoncito, ubicado en San Juan, explicó a LNR la importancia que significa para la astronomía esta inmensa recopilación de datos.

"Si uno ve el cuadernito donde Galileo dibujaba las fases de Venus o la descripción de los satélites de Júpiter, y ve hoy cómo se obtiene la información astronómica a través de sofisticados telescopios computarizados y complejas sondas espaciales, se puede notar un tremendo progreso en la información de que disponen los científicos", aclaró Levato.

El astrónomo, doctorado en la Universidad Nacional de La Plata y becado por el Conicet para ampliar sus estudios en Arizona, Estados Unidos, explica este nuevo fenómeno: "Es un flujo de información de tal magnitud que no existen recursos humanos hoy en día para procesarla. Por eso, cuando hoy se realiza una observación o un descubrimiento de un exoplaneta, de un satélite natural o de un cometa, se anuncia también que se necesitarán muchos años para decodificar esa información, procesarla y finalmente estudiarla".

Ello ocurrió, por ejemplo, con las miles de fotografías que llegaron de las cuatro naves y dos rovers enviados a Marte, con las legendarias Pioneer, Voyager 1 y 2, que cruzaron todo el sistema solar y ahora se adentran en la Vía Láctea; y también con la sonda Stardust, que recolectó fragmentos de un cometa y los trajo a la Tierra para ser analizados, lo que podría aportar materia "original" de la creación de nuestro sistema solar.

"Muchos de estos vehículos están mandando información las 24 horas del día, y por ejemplo hoy tenemos un conocimiento del clima de Marte casi tan bueno como aquí en la Tierra, lo que permite realizar estudios de climatología comparada, entre otras cosas", agregó Levato.

Viajar en el tiempo

"El sistema solar lo estamos descubriendo, pero mucho más allá de éste, en los últimos años hemos alcanzado tanta pericia en las observaciones mediante el uso de telescopios espaciales y terrestres que podemos ver galaxias muy, pero muy lejanas, incluso los instantes más próximos al origen del universo", relató entusiasmada Cesarsky.

Según la astrónoma, con los supertelescopios -como los cuatro ubicados en Paranal, Chile, el SALT, en Sudáfrica, o los KECK, construidos en la cima de un volcán inactivo de Hawai- se ha logrado observar lo que pasó hace 13.000 millones de años. "Sólo nos faltan 0,7 millones por explorar para llegar a la gran explosión que dio origen al universo y es conocida como Big Bang", indicó Cesarsky.

"Nuestros telescopios son máquinas para viajar en el tiempo que permiten ver qué pasó hace millones de años, espiando la misma historia del universo, para respondernos la famosa pregunta: ¿De dónde venimos? Es como si los arqueólogos durante mucho tiempo pudieran estudiar solamente qué hacía el hombre en la Edad Media, luego en la Antigüedad y ahora pudieran observar al hombre prehistórico. A nosotros nos pasa lo mismo con las galaxias", puntualizó la experta.

Pero una de las afirmaciones enunciadas por la astrónoma y que más interrogantes genera es "el poco conocimiento" que tenemos de la composición del universo. "Con lo que sabemos hasta ahora de cosmología, la conclusión a la que se llega es que nuestro universo estaría compuesto de más o menos un 4 por ciento de la materia que nosotros conocemos, como la materia que hace a la Tierra o nos hace a nosotros: materia normal, por ejemplo hidrógeno -detalló Cesarsky-, pero después hay un 26 por ciento compuesto por materia negra que no hemos podido ver todavía, pero que ejerce una gravedad de la misma manera que la materia que conocemos nosotros. Y por último hay un 70 por ciento de energía negra con un efecto opuesto al gravitatorio que nos confirma la expansión del universo."

En sus oficinas del Planetario de la Ciudad de Buenos Aires Galileo Galilei, que honra con su nombre al matemático y astrónomo italiano, el encargado del área de Astronomía, Mariano Ribas, narra a LNR cómo fue la evolución que tuvo la ciencia astronómica de la mano de Galileo.

Licenciado en Comunicación Social de la UBA, pero autodefinido como "un comunicador social de la ciencia astronómica", Ribas explica: "La palabra astronomía viene anexada al telescopio, que nace formalmente con Galileo, que no fue su inventor, pero sí el primero en utilizarlo como instrumento científico. El origen propio del telescopio es controvertido. A fines del siglo XV, pequeños catalejos se comenzaron a utilizar para uso militar y como ayuda en la navegación. Pero Galileo recibe noticias de que en Holanda habían construido un pequeño telescopio que aumentaba 3 o 4 veces los objetos a distancia, por lo que decidió construir el suyo", relata Ribas.

Y prosigue: "Galileo hizo telescopios muy rudimentarios, pero comenzó a mejorarlos a medida que perfeccionaba los lentes. Pulía una cara más convexa o cóncava del lente principal, con un tubo más corto o más largo, y así iba avanzando en sus descubrimientos y en la confirmación de las teorías de heliocentrismo (que ponen al Sol como centro del sistema solar y a los planetas, incluida la Tierra, en su órbita) enunciadas por Copérnico en 1543".

Ribas aclara que los telescopios de Galileo tenían aberraciones ópticas que no permitían imágenes nítidas y que los objetos se observaban con luces violetas o azules a su alrededor. "Pero pese a la precariedad de esas lentes, Galileo avanza en sus observaciones y luego de estudiar la superficie irregular de la Luna descubre los cuatro satélites mayores de Júpiter, las fases de Venus y las manchas solares. Observa Saturno con protuberancias a sus costados pero no puede definir que sean anillos", relata.

A partir de esas observaciones, la fama del telescopio se multiplica en Europa y al mismo tiempo se perfecciona. Fascinado con Galileo, Newton mejoraría notablemente el telescopio al introducirle espejos en vez de lentes, convirtiéndolo en reflector y no refractor, como los más avanzados en la actualidad.

"Los telescopios crecen como una necesidad de ir cada vez más lejos, y por ello llueven los descubrimientos geométricamente. Se multiplican. Nuevos telescopios traen nuevos descubrimientos", concluye Ribas.

En coincidencia con esa afirmación, la NASA reveló la semana última una gran observación de una de las galaxias vecinas de la Vía Láctea que combina la tecnología de tres supertelescopios que orbitan la Tierra.

"En homenaje a Galileo, la NASA exhibe una inédita imagen de la galaxia Messier 101, que resulta de combinar la observación de nuestros tres grandes telescopios espaciales: el Hubble, el Spitzer y el Chandra", anunció por teléfono a LNR, Whitney Clavin, vocera de la División de Astrofísica de la NASA, en el Centro de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés), ubicado en California.

Clavin explicó que la imagen de la galaxia en espiral situada en la constelación de la Osa Mayor, a 22 millones de años luz de la Tierra, combina la fotografía en alta resolución captada por el lente del noble telescopio Hubble, junto a la visión infrarroja del Spitzer y la de rayos X del Chandra, obteniendo como resultado final una increíble postal espacial imposible de observar con un solo lente.

"Con el Hubble observamos la luz de las estrellas y el gas que las rodea, mientras que la imagen que nos da el Spitzer muestra los brazos de Messier 101 con pequeñas líneas de polvo estelar donde densas nubes chocan para formar nuevas estrellas, a la vez que con el telescopio Chandra de rayos X vemos los niveles ocultos de altísima energía que emanan de la enorme galaxia", afirma la vocera del JPL, y agrega su último comentario en torno al homenajeado astrónomo: "Los increíbles descubrimientos científicos hechos por Galileo se continúan hoy con las observaciones de los científicos de la NASA gracias a los supertelescopios".

Para saber más: www.nasa.gov/about/highlights/En_Espanol.html

Los ojos del espacio

"Aunque no puedan atribuírsele descubrimientos singulares o tremendamente impactantes, el Hubble ha sido el telescopio más productivo de la toda la historia de la astronomía", afirma sin un atisbo de dudas desde Baltimore, EE.UU, el doctor Mario Livio, astrofísico y director de la Oficina de Comunicaciones Públicas del Hubble Space Telescope Science Institute.

Después de más de 18 años de actividades -fue puesto en órbita el 24 de abril de 1990-, esta sofisticada mole de poco más de 11 toneladas, más de 13 metros de largo y unos 4 de ancho que orbita a 590 kilómetros de la superficie terrestre a una velocidad de 27.000 km por hora (unos 7,5 km por segundo) sigue dejando boquiabiertos a expertos y enamorados del espacio, porque periódicamente entrega imágenes y datos de una enorme precisión, que llevan -una y otra vez- más allá los confines del conocimiento disponible sobre el universo.

Visitado como ninguno por varias misiones de astronautas de la NASA para repararlo (la próxima, y última, está prevista para el 12 de mayo de este año, cuando llegue el transbordador Atlantis), "los datos que lleva aportados han servido de base para más de 6500 trabajos científicos", agrega el doctor Livio, al tiempo que destaca, entre los logros más importantes, haber rastreado los ecos de la explosión de una supernova en una de las galaxias satélites de la Vía Láctea, medir con gran precisión la edad del universo (unos 13.700 millones de años) y detectar que casi todas las galaxias observadas tienen un agujero negro oculto en su eje.

El doctor Livio agrega que otros grandes hallazgos del Hubble (un telescopio espacial que, al trabajar fuera de la atmósfera puede librarse de los efectos de las turbulencias que ésta produce, además de los factores meteorológicos o de la contaminación lumínica que sí afectan a los telescopios terrestres) fueron, a fines de 2001, la detección del primer planeta extrasolar en tránsito y también las increíbles imágenes de discos protoplanetarios o circumestelares, perfilados generalmente alrededor de estrellas jóvenes. Otra de sus misiones más notables consiste en el registro de imágenes de un acontecimiento que se produce en promedio una vez cada 10 mil años: el impacto de un cometa contra un planeta, en este caso del cometa Shoemaker-Levy 9 contra Júpiter, a mediados de 1994.

Amenazado de "muerte" varias veces, el Hubble podría seguir en funciones hasta el 2010. En 2012, anuncia la NASA, comenzaría la tarea del nuevo telescopio espacial James Webb, cuyo propósito es retroceder más aún en el tiempo y llegar hasta ese momento mágico y fundacional llamado Big Bang.

Acontecimientos del año

  • En el mundo: Las 100 horas de la astronomía. Del 2 al 5 de abril, habrá una convocatoria en los principales observatorios del planeta para mirar por los telescopios y escuchar charlas de prestigiosos astrónomos y científicos, junto a material especial de divulgación a disposición del público.
  • Además, se establecerán 24 horas dentro de esos cuatro días para contactarse con los mejores observatorios del mundo a través de Internet para saber qué están observando y ver en la computadora todo lo que pasa en los complejos astronómicos más importantes de la Tierra.
  • En Buenos Aires: el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires Galileo Galilei ofrece charlas de astronomía de jueves a domingos a las 21 que son seguidas de observaciones gratuitas hasta las 22.30. También se ofrece los sábados, domingos y feriados, de 16 a 19, la exposición Caja Solar , donde se proyecta sobre una pantalla de imagen del Sol y se observan sus manchas.
  • Las funciones que ofrece el planetario son: Viaje por el Cosmos , de martes a viernes, a las 18 y 19.30, y El Universo y Vos , los sábados, domingos y feriados, desde las 16 hasta las 20, por $ 4.
  • Hay incluso cursos para todo público, especialmente para alumnos primarios y secundarios, además de las funciones especiales para personas disminuidas visualmente y auditivamente, donde previa concertación telefónica, en días y horarios a combinar, se realiza una charla para no videntes. Informes: www.planetario.gov.ar o de lunes a viernes, llamando de 10 a 16 a los teléfonos 4771- 9393 y 4771-6629.
  • En los jardines del Planetario se exhibe gratis, los dos primeros viernes de marzo, la obra Galileo Galilei , de Bertolt Brecht, protagonizada por el grupo de teatro callejero La Runfla. La obra recorre el camino del astrónomo italiano desde la formulación de sus hipótesis hasta la comprobación de las teorías copernicanas y su enfrentamiento con la Iglesia Católica.
  • La Asociación Argentina Amigos de la Astronomía (Patricias Argentinas 550) programó este año la Noche de las Estrellas, un evento para que el público descubra una nueva forma de dirigir la mirada hacia el cielo. Sábado 25 de julio, de 20.30 a 21,45
  • En Córdoba: la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba anuncia el curso de extensión Astronomía para Todos, donde pueden inscribirse todos los egresados de educación media. Tendrá un examen y se otorgarán certificados. Las preinscripciones están abiertas y se reciben por correo electrónico: divulgacion@famaf.unc.edu.ar .
  • En San Juan: se realizarán observaciones por un día con la posibilidad de quedarse a pernoctar en el Complejo Astronómico El Leoncito (Casleo), donde se invitará a utilizar los instrumentos allí emplazados. Además, el Casleo abre un concurso sobre Galileo y astronomía general para alumnos de educación secundaria, con un premio de un telescopio a la escuela y otro para el alumno ganador. Más información en www.casleo.gov.ar o a los teléfonos 0264-4213653/02648-441088.
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