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Vuelve el tren a la Quebrada de Humahuaca

Un proyecto cultural, gestionado por las comunidades autóctonas, promueve el regreso del ferrocarril al poblado de Volcán, en Jujuy
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27 de febrero de 2009  • 19:55

VOLCAN, Jujuy.- A 2200 metros de altura, este pequeño poblado de 1200 habitantes tiene un sueño: recuperar la memoria ferroviaria a través de un proyecto cultural gestionado por las comunidades autóctonas, en su mayoría de origen colla, y que los beneficios del turismo les permita un desarrollo sostenido. Su nombre es "Proyecto de Recuperación del Patrimonio Ferroviario de Volcán".

Según explica a LA NACION la senadora nacional Liliana Fellner (FpV), que llevó adelante la candidatura de la Quebrada de Humahuaca como patrimonio cultural y mundial declarado por la UNESCO en 2003, esta iniciativa estaba incluida en la candidatura que Jujuy presentó en Unesco hace seis años. La intervención de este organismo detuvo la construcción de un electroducto, rechazado por las comunidades locales, durante la gobernación de Eduardo Fellner, hermano de la senadora.

Lo novedoso es que la Asociación Tupac Amaru, que dirige la dirigente colla Milagros Salas, se sumó al proyecto como parte activa. De Salas, una parte de la sociedad jujeña dice que es el poder detrás del poder, pero los más pobres la ven como la Juana Azurduy del siglo XXI. Gracias a su fluida relación con la ministra Alicia Kirchner, la dirigente social ha invertido los planes sociales en cooperativas de construcción, textiles, metalúrgicas, carpinterías y escuelas.

La senadora jujeña lo entendió enseguida, cuando adherentes de la entidad social ocuparon la estación ferroviaria de Volcán, cuyos 800 metros de extensión están sembrados de edificios construidos a principios del siglo XX. La arquitectura inglesa de la estación de Volcán es irrepetible, como el tren que unía Buenos Aires con La Quiaca, que dejó de circular en los años 90. Menem lo hizo, a partir de la cita: "Ramal que para, ramal que cierra".

Dos mujeres

Ante el naufragio inminente del proyecto cultural de Volcán, con la estación ocupada, Fellner tomó la decisión que puede hundirla –para seguir con el lenguaje náutico– o "salvarla": unió su experiencia política a la fuerza de gestión de Salas, quien aceptó reubicar a los intrusos de inmediato. La dirigente colla dice a LA NACION: "Algunos lo llaman turismo cultural, pero para nosotros es el reconocimiento de nuestra cultura", y deja claro por qué aceptó la propuesta de Felner.

Según explicó a este diario el arquitecto Tito Tarcaya –que trabajará en la restauración del patrimonio ferroviario de Volcán-, la iniciativa tiene por objeto articular la demanda turística que, con la declaración de la UNESCO, se potenció en la Quebrada, concentrándose en Tilcara y Purmamarca, principalmente.

Esa concentración turística desbalancea el equilibrio que el paisaje cultural debe mantener. "Para satisfacer la demanda de hospedaje tanto en la Quebrada como en la Puna hay que aumentar los servicios en las otras localidades. Los turistas que llegan a Jujuy no saben que el itinerario de la Quebrada empieza en Volcán", dice Tarcaya.

En Volcán y Tumbaya existe una riqueza arqueológica inexplorada que es necesario mantener a resguardo del huaqueo y a buena distancia de los turistas. Pero, puesta en valor y protegida con los parámetros internacionales, es un gran atractivo para un turismo racional y sostenible que no atente ni contra el patrimonio ni contra el medio ambiente.

La estación ferroviaria de Volcán es un conjunto edilicio destacado en la geografía quebradeña. El proyecto hará eje en la historia del ferrocarril y lo que significó para las comunidades autóctonas. "Incluirá una parte lúdica, con un parque temático interactivo y un complejo gastronómico que muestre la base de nuestra alimentación, con el maíz y la quinua". El generoso galpón, donde se realiza hoy la Feria Campesina, con artesanos venidos de lugares remotos, servirá también de espacio para la exhibición del arte jujeño.

El tren que vuelve

Una parte esencial de la gestión de la propuesta cultural es reestablecer el tren en los siete kilómetros de vía existente entre Volcán y Tumbaya, una comunidad originaria de 900 personas, en la que se celebra una de las fiestas religiosas más relevantes de la Quebrada: la procesión de la Virgen de Punta Corral, que concentra a más de 3000 personas en los cerros.

Desde Buenos Aires, el titular de la Comisión de Patrimonio y Monumentos, Martin Repetto, destacó: "Es interesante esta posibilidad de trabajar el patrimonio junto con una organización social". Para Repetto eso crea compromiso en las comunidades. Los comisonados municipales de Volcán y Tumbaya son los que más apuestan por el proyecto.

La Asociación Tupac Amaru aportará la capacidad de gestión. La otra parte involucrada en la iniciativa es la Universidad Nacional de Jujuy. Nadie quiere hablar del monto de la inversión ni de cómo se financiará

"Durante 500 años nos discriminaron y nos robaron todo. Pero ya no compramos espejitos de colores. Nuestra cultura originaria está renaciendo", dice Salas al hablar sobre el proyecto de Volcán. Y, para los escépticos, saca de la manga una de las leyendas que ha pintado en la sede de la Tupac Amaru: "Cuando la voluntad existe, hay mil recursos. Cuando la voluntad no existe, hay mil excusas".

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