Lautaro Delgado sabe cómo crecer

Comenzó en ciclos juveniles televisivos y hoy es uno de los principales actores de la escena independiente
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9 de marzo de 2009  

Un pensamiento exitista, ese mismo que prolifera de tal modo por estas tierras, diría que la carrera de un actor consiste en comenzar trabajando gratis en "obritas" del circuito independiente, para luego ser dirigido por los grandes directores, hasta llegar finalmente la consagración: la tele. Pero, felizmente, no todo actor piensa así su carrera. Es más: existen quienes ni siquiera buscan asociar la consagración con la fama sino, muy por el contrario, con un camino experimental y hasta amistoso que consiste en trabajar sin rumbo fijo y, por sobre todo, sin tener la certeza de qué es aquello que se está buscando. Dicho vulgarmente, andar con la pregunta sin la obsesión por la respuesta.

Este es el caso de Lautaro Delgado, un actor que hizo las cosas exactamente al revés del pensamiento existista. Aunque hoy actúa en una de las mejores obras del teatro off , Lote 77 , y en La vuelta al hogar , de Harold Pinter, en Multiteatro.

A los 9 años ingresó en Andamio 90 con su hermana Natacha y juntos comenzaron a transitar el escenario de esa mítica sala, a la que de tanto en tanto arribaba un mujer convertida en ícono del teatro: Alejandra Boero. "Era increíble verla llegar -cuenta Lautaro-. Inmediatamente, ponía las cosas en orden. Nosotros trabajábamos y trabajábamos, y ella, en un instante, podía decir las palabras justas que permitían organizar el trabajo." Y si hay algo que rescata de esos primeros pasos es el haber asociado el teatro con el trabajo y el esfuerzo, y no con un juego que refleja vanidades. "En pocas escuelas se pone tanto el énfasis en las muestras y en la producción de los alumnos. Y es que la Boero entendía que la formación del actor era obviamente conocer su herramienta y las distintas técnicas, pero también que no había actor si no había público." Y seguramente la razón estaba de su lado, ya que el teatro que hoy vemos está producido en gran parte por artistas formados en esa escuela.

Una vez terminada la escuela de Andamio, como gran parte de los teatristas, se convirtió (es casi una religión pagana) al teatro callejero. Junto a Luciano Cáceres y a Mirco Callaci crearon un grupo con el que hicieron temporada en la costa bonaerense. Literalmente: en las playas y a la gorra. Hasta que un día, y para probar, se presentó a un casting en Canal 13 para una tira juvenil. Y de los 500 aspirantes quedó seleccionado para ser un integrante más de Montaña rusa. Otra vuelta . No fue ésta su única experiencia en tele; hubo varias. Hasta que un día decidió salirse, no de la tele, sino de la actuación. "Supongo que me profesionalicé, en el peor sentido del término, demasiado pronto. El trabajo comenzó a ser precisamente eso y más allá de lo monetario no encontraba gran satisfacción. Por eso decidí dejar la actuación para buscar por otro lado. Me metí mucho más en la música y empecé a estudiar cine en la Escuela de Avellaneda y después en la Universidad del Cine. Mientras tanto, y para vivir, animaba fiestas infantiles y trabajaba en un pelotero."

Y claro: ni la música ni el cine serían dos meros entretenimientos en su vida. Hoy tiene una banda de música industrial llamada Cuerno en Panza (frase tomada de la obra teatral de Alfred Jarry, Ubú rey ) y profundiza su labor actoral en la pantalla grande, mientras espera poder filmar, antes de cumplir 40 años, su primera película. "Es tanto lo que me gusta el cine que empecé a estudiar dramaturgia con Mauricio Kartún e hice la carrera de dos años de la EMAD para poder escribir un buen guión", revela. "Mi primer trabajo fue hacer de Víctor Laplace joven", agrega en tono jocoso. Y es que interpretó la versión juvenil del personaje que interpretaba Laplace en Doña Bárbara , la película de Betty Kaplan. "Pero los trabajos con los que más me identifico -agrega- son Palermo Hollywood , Crónica de una fuga y La punta del diablo . Y, por supuesto, Caño dorado [de Eduardo Pinto], que se estrena ahora y en la que tengo un protagónico que me entusiasmó mucho hacer."

El regreso

"Creo que no habría podido volver con tanto placer al teatro si no me hubiese apartado esos dos años. Por eso, cuando me llamó Joaquín Bonet para que hiciéramos juntos Esa no fue la intención en una sala pequeña de parque Centenario [ex Del Otro Lado, hoy Elkafka], no lo dudé ni un instante. Estaba preparado para regresar con un eje muy claro: la investigación."

Junto a Luciano Cáceres, Leo Saggese, Sergio Surraco, entre otros, fue haciéndose una trayectoria que hoy le permite estar ubicado en el centro mismo de la escena independiente. Actor inquieto como pocos, entendió que la formación no consiste exclusivamente en adornar el cuerpo con un conjunto bien mezclado de técnicas, sino que también había que desarrollar la experimentación y lo intelectual. Tal vez por eso, con sus actuales compañeros Marcelo Mininno, Andrés D´Adamo y Rodrigo González Garillo, responsables de la premiadísima Lote 77 , estuvieron un año trabajando sobre el universo del campo, la faena y los mataderos, tratando de entender su funcionamiento tanto en lo vivencial como en lo intelectual. Y se nota.

Trabajos realizados

En cine: Palermo Hollywood, Crónica de una fuga, Doña Bárbara, Caño dorado.

En teatro: Las variaciones Golberg, ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, Teatro para pájaros, Decidí canción, Acercamientos personales 2, Lote 77 y La vuelta al hogar.

En TV: Alas, poder y pasión, Montaña rusa. Otra vuelta, Verano del 98.

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