Suscriptor digital

Descubren un freno contra el Alzheimer

Exito: investigadores argentinos detuvieron el progreso de la enfermedad en 14 pacientes, administrándoles melatonina; un trabajo pionero en el mundo
Nora Bär
(0)
19 de septiembre de 1998  

En los Estados Unidos lo sufren más de 4 millones de personas, y más de 20 millones se ven involucradas en el cuidado de los pacientes, que sufren un acelerado deterioro de sus facultades mentales, alucinaciones, agitación vespertina, incontinencia y alteraciones motoras.

En nuestro país no hay estadísticas, pero, dado que los estados demenciales producidos por el envejecimiento patológico aumentan en función del alargamiento de la vida, los epidemiólogos de la Organización Mundial de la Salud anticipan que en las primeras décadas del próximo milenio el 50 por ciento de la población mundial de más de 85 años sufriría los estragos intelectuales y emocionales de esta enfermedad. Basta con tener en cuenta que los modelos económicos especulan con una expectativa de vida de ciento veinte años para comprender que, en este sentido, el futuro no parece muy promisorio.

Ahora, los doctores Daniel Cardinali, docente y jefe del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires; Miguel Márquez, jefe del servicio de neuropsiquiatría del Hospital Francés, e Ignacio Brusco, del mismo servicio, lograron detener el avance del mal de Alzheimer en 14 pacientes, suministrándoles diariamente 9 miligramos de melatonina, una hormona natural segregada por la glándula pineal y encargada de sincronizar los ritmos circadianos del organismo.

El trabajo aparecerá publicado en la revista más prestigiosa de la especialidad, el Journal of Pineal Research , y en Endocrinology Letters , y será discutido el lunes próximo durante la Jornada del Mal de Alzheimer, que se realizará en la Academia de Medicina (Av. Las Heras 3092) con la presencia de algunos de los máximos especialistas en el tema, como Robert Robinson, de la Universidad de Iowa, y Jeffrey Cummings, de la Universidad de California.

Demencia senil

La experiencia tuvo dos años de duración, en los cuales los pacientes fueron evaluados puntillosamente, tanto en el plano conductual como neurológico. Según los científicos, aunque no revirtió la situación, la melatonina mejoró la calidad de vida de los enfermos y ayudó a estabilizar y mantener su competencia cognitiva.

"El resultado fue tan notable -comenta entusiasmado el doctor Cardinali- que hasta nos planteó un problema para la continuación del estudio: ahora los psiquiatras ya no consideran ético dejar a algunos pacientes que no participan de las experiencias sin la hormona."

El mal de Alzheimer es la causa más común de demencia en la vejez. Se la considera una enfermedad degenerativa incurable, cuyas manifestaciones clínicas incluyen todo tipo de disfunciones intelectuales y motoras.

En un descenso a las tinieblas, primero se pierden los recuerdos, luego las palabras, más tarde la capacidad de sonreír y finalmente llega la muerte. La enfermedad está caracterizada por lesiones neuronales y la formación, en el cerebro, de estructuras fibrosas y placas compuestas de una proteína amiloide .

Reconocida por primera vez en 1906 por el neuropatólogo alemán del mismo nombre, es considerada uno de los más importantes problemas de la neurociencia actual.

El doctor Cardinali -pionero en los estudios sobre la melatonina, desde hace treinta años- y sus colaboradores decidieron administrarla a los pacientes de mal de Alzheimer en un intento por regularizar sus fases de sueño y vigilia.

"Sabíamos que quienes sufren de Alzheimer tienen alteraciones del sueño -explica Cardinali-, pasan una mala noche porque están despiertos y un día malo porque están cansados. También sabíamos que existen alteraciones de temperatura, agitación vespertina, alucinaciones.

"Cuando aparecen esas manifestaciones -agrega el doctor Márquez-, la familia decide internar al viejito, y allí sobreviene un descenso abrupto, con una breve sobrevida."

Los investigadores comenzaron con una dosis de 3 miligramos, la concentración fisiológica. Pero cuando, a instancias del doctor Ignacio Brusco, decidieron aumentar la dosis al triple, vieron que la respuesta era realmente importante.

El caso testigo

"El efecto apareció con las concentraciones altas -confirma Brusco-. Incluso pudimos comprobar los efectos de la medicación en un caso testigo de dos gemelos univitelinos; es decir, que comparten absolutamente su herencia genética. Ambos habían comenzado a sufrir la enfermedad al mismo tiempo; uno era paciente nuestro y el otro no. El que está en tratamiento con melatonina hoy viene a la consulta, charla, está sin psicofármacos, vive con su mujer y sigue exactamente igual que antes. El otro está con dificultades de deglución, incontinencia, no habla... Hay una clara diferencia entre el paciente tratado y el no tratado. La pregunta es por qué..."

Los investigadores confiesan que aún no pueden ser absolutamente estrictos en la valoración de los hechos, porque para ello necesitarían realizar un estudio anatomopatológico del cerebro de los pacientes estudiados.

Sin embargo, ellos sugieren que, al mejorar el sueño, la melatonina mejora la actividad durante el día y hace posible evitar la administración de psicofármacos que -aunque hasta ahora eran imprescindibles- provocan aún más deterioro.

"Pero no estamos en el aire -señala Cardinali-: ha habido cuatro trabajos publicados de grupos neuroquímicos muy importantes en neuronas aisladas (es decir, en situación experimental) en los que se ha visto que la melatonina inhibió el efecto tóxico de la proteína beta amiloide . Mi interpretación es que el tema pasa por la restauración del sueño, porque ese estadio en el que nos pasamos el tercio de la vida es tan importante que, al recuperar un sueño más juvenil, se recupera la capacidad de soñar y de secretar hormonas, como la de crecimiento, por ejemplo. En la medida en que uno recupera ese sueño también recupera todas estas funciones de reparación." Y finaliza: "La melatonina, esa llave maestra que gobierna nuestros ritmos biológicos, es una molécula muy simple que se produce químicamente y resulta llamativamente económica. Es bueno recordar que todo esto ha sido posible gracias a que, desde hace tres años, en nuestro país la melatonina es un medicamento de venta libre. Esto nos permitió realizar estudios clínicos que en otras partes del mundo no se hacen".

Por: Nora Bär
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?