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Un drama tocó a Tigre

El arquero suplente Luis Ibarra se suicido tras matar a su esposa en Martínez
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21 de septiembre de 1998  

Alberto Pascutti escuchó el pedido de su arquero suplente, Luis Ibarra. Noche de concentración para Tigre, obligación de juntarse para todos los jugadores, pero al técnico le resultó imposible retener a quien pedía acompañar a su esposa, días después de un embarazo frustrado. Ayer por la mañana, el entrenador esperó por su hombre, más recibió la desconcertante noticia de que Ibarra habría matado a su cónyuge, Yovana Rivero Vargas, ahorcándola y tomado la decisión de suicidarse arrojándose desde la terraza del edificio de Martínez, en el que vivían con dos hijas, de uno y tres años.

En el departamento B del 4¼ piso de Libertad 9, la policía halló una carta, en la que Ibarra - a través de diez líneas manuscritas-, se dirige a un hermano en pedido de perdón y solicitud de cuidado de sus pequeñas. El cuerpo del futbolista se encontró vestido con el pantalón corto y la remera de entrenamiento del club de Victoria.

La situación familiar había sufrido el trastorno por el embarazo sin buen término que provocó la internación de la joven, boliviana de 22 años, la semana última en un hospital de Bolivia. Los viajes de la mujer a su país eran constantes, pues colaboraba en el restaurante de sus padres. El miércoles último, tras recibir el alta médica, la pareja regresó a la Argentina e Ibarra volvió a las prácticas. Se supo que el arquero tucumano, con nacionalidad boliviana, tenía una propiedad en Cochabamba, que resultó destruida por un terremoto en los últimos meses.

Jugaron sin información

La policía bonaerense informó de la situación al vicepresidente de Tigre, Hugo Recio, quien no tuvo que reconocer el cuerpo al presentarse un hermano del fallecido. Conocido el hecho durante el partido de Tigre con Atlanta, el técnico Pascutti le comunicó su dolor sólo al capitán del equipo, JuanCarlos Kopriva, apartando del suceso a los demás compañeros de Ibarra. Inmediatamente después del final del encuentro, Kopriva reunió al plantel en el círculo central de la cancha de Atlanta y compartieron el llanto.

Ibarra, de 34 años. se había formado futbolísticamente en San Martín, de Tucumán, y fue uno de los pilares de la campaña de Tigre que consiguió el ascenso a primera B Nacional en el último torneo reducido.

La causa fue caratulada como homicidio seguido de suicidio.

Lógica sorpresa en el club

Télam.- Con la sorpresa lógica por el suceso, el presidente de Tigre, Angel Saura, se refirió al futbolista: "Nosotros no teníamos ningún tipo de problemas con Luis Ibarra y creíamos que él estaba bien, incluso, hace poco había regresado de un viaje a Bolivia y nada nos hacía presagiar de lo ocurrido hoy (por ayer).

"Un día antes, Ibarra almorzó con nosotros y por la noche le solicitó permiso al técnico Pascutti para ir a su casa, porque la esposa tenía problemas de salud. Como era el arquero suplente, no tuvimos problemas en permitir su salida."

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