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Un centro cultural que resiste un desalojo

El gobierno porteño intimó al Centro Kultural Trivenchi a abandonar un galpón cedido en 2003 por el ministerio de Desarrollo Social; juntan firmas, dan charlas y hacen espectáculos para que los escuchen
Verónica Dema
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14 de abril de 2009  • 16:21

La política de recuperación de espacios públicos de la Ciudad golpeó las puertas de un centro cultural. Esta vez, el gobierno porteño le envió una notificación de desalojo al Centro Kultural Trivenchi. En 10 días -que se vencen este viernes- esta cooperativa de trabajo, que, por $ 15, brinda talleres de circo, yoga, danza y teatro a unas 500 personas, tiene que abandonar el galpón que ocupa desde 2003.

Esta no es la primera vez que este centro cultural es desalojado. Hace 6 años se quedaron sin el lugar que ocupaban en la esquina de Vera y Lavalleja, en Villa Crespo; fue entonces cuando, tras una fuerte resistencia de alumnos, docentes y vecinos del lugar, el gobierno porteño de entonces le cedió el galpón en Parque Patricios -un espacio de mil metros cuadrados cubiertos en Avenida Caseros 1712- que los alberga hasta hoy.



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Manuel Gonzalves, secretario de la cooperativa, cuenta a lanacion.com que lo que más sienten es miedo. A Mariela, que abandona un minuto la clase de vertical, en cambio, la situación la llena de bronca. Sus ojos celestes brillan más de lo habitual cuando expresa: "No se puede perder un lugar así, no es justo para nadie".

Es la tarde del lunes y en el galpón hay una veintena de jóvenes en calzas; algunos trepan en una tela que viene del techo, otros, practican verticales. Se respira energía y fuerza en el lugar. Y la comunidad Trivenchi está dispuesta a usar esa fuerza para resistir una vez más.

Esta vez, iniciaron una junta de firmas -Manuel cuenta, orgulloso, que ya llenaron 26 hojas con sus dos carillas-, organizaron charlas y espectáculos; estiman que unas 400 personas pasaron por el artístico galpón. Para este viernes, cuando deberían dejar el lugar, convocan masivamente a una "resistencia pacífica".

Florencia Jaul, profesora y alumna en el lugar, hace hincapié en la contención social de este espacio. "Al final de las clases los profes pasan la gorra y cada uno aporta lo que puede; acá vienen chicos de todas las clases sociales". Por la modalidad del Trivenchi, una gran casa cultural rodante, los talleres llegan a cárceles, hospitales, villas, plazas y escuelas.

Manuel cuenta, como una paradoja, que este tipo de tareas es valorado por el gobierno de la ciudad que ahora los desaloja. "Figuramos en la agenda cultural del Gobierno de la Ciudad", confirma, y quiere pensar que esta carta de desalojo que tiene en sus manos es una "confusión".

Ante la consulta de lanacion.com al área de Prensa del gobierno porteño, como única explicación, dijeron que ni la agencia Gubernamental de Control ni el Ministerio de Cultura están manejando este caso. Agregaron que, "quizá sea de un local que fue cedido en préstamo por un tiempo determinado y al vencer se pide el desalojo".

La política de desalojo fue encarada por el gobierno de Mauricio Macri desde el inicio de la gestión. Viviendas, edificios usurpados, plazas ocupadas por personas sin hogar, terrenos fiscales están siendo recuperados como una política de Estado que despierta aplausos y críticas.

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