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Herencia de amor: una telenovela clásica y orgullosa de serlo

Esta tarde, por Telefé, se estrena la historia de amor que protagonizan Diego Olivera, Luz Cipriota, Natalia Lobo y Sebastián Estevanez
Natalia Trzenko
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27 de abril de 2009  

Herencia de amor es una telenovela que no pide perdón por serlo. Todo lo contrario. Desde su historia y sus personajes hasta sus decorados, todos hablan de una celebración de los modos del melodrama televisivo más clásico. Ese que prescinde de las formas del costumbrismo o la comedia romántica que tanto utilizan las ficciones en estos tiempos. La acción de esta tira que comienza hoy, a las 15, por Telefé, transcurre en el campo, en el imaginario pueblo bonaerense de Santa Victoria, feudo de Augusto Ledesma, un estanciero con tantos secretos como fortuna: 50 millones de dólares que cambiarán la vida de quien espera heredarlos y de quien finalmente los recibe y no se lo espera también. "Lautaro es un personaje distinto, me gusta. Es muy inestable. En apariencia pudo resolver sus temas con el padre, que lo manipuló y menospreció siempre, pero, después de diez años, vuelve por la herencia, y sus valores empiezan a desdibujarse", dice Diego Olivera de su personaje, el hijo pródigo que vuelve a la estancia como regresa también el actor a la pantalla chica argentina luego de un exitoso paso por las telenovelas mexicanas.

Para compensar la oscuridad de Lautaro, el heredero que se encontrará con muchos obstáculos para hacerse de su dinero, está Pedro Sosa, el peón de la estancia que es su rival desde la infancia. Y que continuará siéndolo en la adultez. Mientras que Lautaro se fue a la ciudad para convertirse en modelo y empresario, Pedro eligió quedarse con sus caballos.

"Para este personaje, después del amor de su vida, vienen los caballos. Ama el campo, la tierra, no le gusta nada la ciudad", afirma Sebastián Estevanez, mientras a su lado Luz Cipriota asiente algo aliviada de saber que a su personaje, Verónica Cabañas, le tocará un mejor lugar que a los caballos en la lista de favoritos del personaje de Estevanez. El romance se complicará por diversas razones.

Primero, porque Verónica llegará al campo donde vive Pedro de la mano de Lautaro, su novio, y segundo, porque entre el peón y la modelo se jugarán todas las fichas de un elemento esencial de las telenovelas: la atracción de los polos opuestos. "Hay conflicto entre estos dos personajes, porque ella viene de la ciudad, no se quiere bajar de los tacos y acá hay barro", dice Cipriota, y Estevanez completa: "Es una porteña". Para el rústico Pedro, no parece haber peor defecto.

Si se trata de defectos y de flaquezas, ninguno de los personajes protagónicos de Herencia de amor parece tener tantos como Morena Alonso, papel que interpreta Natalia Lobo.

Morena ambición

"Es malísima. Yo la puedo entender, pero en la telenovela siempre hay malos y buenos, y ella es la mala. La historia que yo me inventé para justificarla es que ésta es su única manera de comportarse para defenderse del mundo. Si muestra debilidad, pierde. Es una mala espléndida, encantadora, irónica. Y es muy divertido hacerla, la estoy pasando bomba", se ríe Lobo, mientras espera que le toque su próxima escena como la ambiciosa mujer que alguna vez fue novia de Lautaro, pero que terminó casada con su padre.

Claro que para respetar las estrictas reglas del género, además de los cuatro personajes centrales Herencia de amor necesita de toda una red de intérpretes secundarios que ayuden a armar ese mundo en el que la intriga, los engaños y el romance puedan acomodarse a gusto.

Allí están entonces Tomás Garmendia (Antonio Grimau), el mejor amigo del estanciero y ex amante de Morena; Mercedes Otamendi (Nora Cárpena), madre de Lautaro y una mujer que suele dilapidar grandes montos de dinero por su adicción al juego; Dora Sosa (Thelma Biral), cocinera de la estancia y mamá de Pedro, a quien le esconde su verdadero origen, y Tere (Luisina Brando), la dueña de la casa de citas del pueblo. Además, para completar el elenco del pueblo pequeño que esconde el infierno grande, están el corrupto intendente Reyes (Roly Serrano), sus hijas Susi (Manuela Pal) y Belén (Sol Estevanez) y el padre Miguel (Martín Seefeld), que, como casi todos los personajes, esconde un pasado que llegará para alcanzarlo.

Con más de tres meses de grabaciones ya realizadas, Herencia de amor intenta seguir algunas de las lecciones aprendidas de las telenovelas de grandes despliegues escenográficos y de exteriores, como las tiras brasileñas. Así, la producción se traslada varias veces por semana a un campo en Pilar que hace las veces de la estancia de los Ledesma. Cuando se trata de grabar en los estudios de Telefé en Martínez, cada uno de los decorados recuerda que ésta no es una tira ambientada en algún barrio porteño ni una comedia al estilo de Los exitosos Pells, en los que la escena del romance entre sus protagonistas está a la misma altura que el remate de un chiste. Acá las identidades secretas, las revanchas y los amores cruzados son la base de una trama que otras ficciones ya visitaron antes, pero que siempre es posible repensar, al cambiar algo para no cambiar demasiado.

Herencia de amor vuelve al inicio para encontrar la esencia de la popularidad de este tipo de historias. "En el congreso de la telenovela, en Madrid, escuché una frase que, para mí, define perfectamente el género: la base de una telenovela son dos amantes y un guionista intentando separarlos hasta el último capítulo", cuenta Olivera, que, desde hoy, será uno de esos amantes al que los libretistas se empeñarán en complicarle la vida.

Los personajes

Morena

  • La mala. Natalia Lobo interpreta a una de las villanas de la historia. Una mujer acostumbrada a intrigar para conseguir lo que quiere.
  • Pedro

  • El peón. Sebastián Estevanez interpreta al peón de la estancia que prefiere la vida sencilla que no podrá tener cuando comience la historia.
  • Lautaro

  • El heredero. Diego Olivera es el hijo de la familia Ledesma que, después de diez años, vuelve a su lugar de origen para cobrar la herencia de su padre.
  • Verónica

  • La modelo. Luz Cipriota encarna a Verónica, una mujer exitosa gracias a su novio Lautaro, pero que cambiará al conocer a Pedro.
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