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Niegan que el portaaviones vaya a convertirse en chatarra

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3 de octubre de 1998  

El empresario deportivo y alcalde de Marbella, Jesús Gil, sorprendió a la opinión pública internacional al anunciar, primero, su intención de comprar el portaaviones 25 de Mayo para convertirlo en un "gran centro lúdicro" para la juventud y, luego, señalar que inició gestiones con "Inglaterra y Rusia para adquirir dos portaaviones inutilizados" para el mismo fin.

A casi un mes de que parta hacia la India para su desguace, volvieron a surgir rumores sobre un posible cambio de rumbo en el, ya declarado en desuso, portaaviones 25 de Mayo, vendido el 7 de agosto último por 321 mil pesos a la firma Argocean S.A.

Desde España, el presidente del club de fútbol Atlético de Madrid informó:"Estamos negociando con una empresa argentina y podemos cerrar el acuerdo en los próximos días. Creo que en seis meses puede estar funcionando" como aglutinador de "locales de copas".

La información fue difundida en España por el diario deportivo Marca, y confirmada anteayer por el propio Gil en una conferencia de prensa.

Tras hacer referencia a una grave crisis institucional de su administración comunal, Gil anunció sus negociaciones con Inglaterra y con Rusia, pero no volvió a mencionar a la que fue nave insignia de la Flota de Mar de la Argentina.

A fines de este mes el portaaviones 25 de Mayo será trasladado a la India por el remolcador indio Joseph Brown, que zarpará entre mañana y pasado mañana desde Dubai hacia Puerto Belgrano.

La firma Argocean, a cargo de Juan Kussrow, negó anoche oficialmente a La Nación haber mantenido algún contacto con Gil. Es más, confirmó que "están listos los papeles para la exportación del portaaviones hacia la India, donde será desguazado", tal como lo establece el pliego de licitación para la venta, autorizada por el decreto presidencial Nº 360 del 23 de abril del año último.

El ejecutivo advirtió que "el único que puede cambiar el destino del portaaviones es el Estado" y recordó que "sólo en tres oportunidades recibimos, vía fax, pedidos del Museo Histórico Naval de Holanda para ver la posibilidad de trasladarlo a ese ámbito. El fin era más loable que el de Gil, pero no respetaba la decisión del Estado argentino".

El artículo 15 del pliego de bases y condiciones establecía que la nave "se vende como material en desuso y sin matrícula" y añadía que "el adjudicatario se compromete a utilizar la unidad exclusivamente para su desguace, asumiendo la responsabilidad absoluta de los daños y perjuicios que se derivaren por su afectación, dentro o fuera del territorio nacional, a cualquier otro destino que no fuere su uso o comercialización como chatarra".

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