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Caruso, contradictorio, quejoso y poco crítico

El DT de la Academia descalificó el arbitraje de Collado y afirmó que no merecieron perder; "San Martín no pasó la mitad", dijo
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18 de mayo de 2009  

Fue una de esas tardes en que los nervios y la ansiedad entumecieron los músculos, esfumaron las ideas y mortificaron el ánimo racinguista. Los habitués del Cilindro de Avellaneda coincidieron en que hacía bastante que no se vivía un escenario tan confuso como el de ayer, ante un ordenado San Martín, de Tucumán. Hubo insultos para los jugadores de la Academia, silbidos atronadores para los primeros reemplazados -Pablo Caballero y Leandro González- y hasta algunas peleas a golpes entre los propios hinchas. La racha positiva de Racing, que sumaba siete partidos sin caídas, se terminó abruptamente, con el histriónico DT Ricardo Caruso Lombardi expulsado.

Muchas veces mediático hasta el empalago y amante de las luces y los flashes, otra vez el entrenador se refugió en los micrófonos para quejarse de la tarea del árbitro Javier Collado. Aunque después de sus lamentos contradictoriamente pretendió desviar la atención hacia otro destino, casi no hizo falta que le hicieran preguntas cuando se acomodó en la sala de conferencias: "Más allá de cómo jugamos, ante un equipo que no pasó la mitad de la cancha, para mí en el segundo gol de San Martín hubo foul en la acción previa (en referencia a una disputa lícita entre Patricio Pérez y Cáceres). Grité tres veces foul y el árbitro no cobró. Por eso perdimos. Y, además, hubo un penal a Ramírez, en el primer tiempo, que tampoco sancionó. Pero bueno... Hablé con los de Fútbol de Primera y me dijeron que lo vieron seis veces y fue penal (el delantero estaba tomado por Monge, pero se encontraba fuera de juego). Yo quiero que me ganen con goles legítimos, no así. Porque son jugadas clave y no pueden equivocarse, no pueden. Estamos jugándonos el descenso".

Serio, esta vez sin bromear con la calidad de su indumentaria o los regalos prometidos a sus dirigidos, Caruso siguió exteriorizando ira, sin reparar en los errores propios: "A Collado lo conozco desde hace mil años, desde que dirijo en el ascenso. Y lo pedí muchísimas veces, porque sé que es bueno. Pero esta vez se equivocó y muy feo. Ahora no nos vamos a pegar un tiro , pero estas cosas me hacen enojar".

Intentando decir algo sin decirlo, Caruso, con ironía, añadió: "No sé por qué, pero a este partido le tenía desconfianza. En la charla técnica dije que un empate era buen resultado. No sé por qué. Por ahí somos molestos para alguien...".

Una vez que sació su sed de reproches, se le preguntó qué falencias deportivas había observado en su equipo, "más allá del trabajo arbitral". Y allí, contradictorio y perturbado, bramó, ya sin vuelta atrás: "Ustedes, los periodistas, siempre piensan que me quejo. No me quejo del árbitro...". Hizo una pausa e intentó lanzar algún concepto futbolístico: "Migliore casi ni tocó la pelota. El resultado fue injusto. Jugamos un poco a los ponchazos , pero tuvimos muchas jugadas riesgosas".

Acido, al borde de la bufonada, afirmó que Carlos Roldán, el director técnico tucumano, le causaba "risa" y que San Martín no era "los Globertrotters". "¿Así que dijeron que yo me quejo? Ellos hablan como si hubieran inventado la pelota."

Caruso dijo que los próximos dos desafíos de Racing, en Santa Fe y La Plata, ante Colón y Gimnasia, serán en "calderas". "Pero este plantel siempre va a estar vivo", concluyó, fiel a su estilo.

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