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Néstor Kirchner prometió ayuda de la Presidenta a La Serenísima y embistió contra empresas privatizadas

Dijo que Cristina se comprometió a apoyar a la empresa "con toda la fuerza"; antes, Scioli había dicho que la situación de la empresa "se sigue con mucha atención"; podrían usar fondos de la Anses como con Massuh o General Motors
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23 de junio de 2009  • 13:15

Como ocurriera con Sancor, cuando el Gobierno consiguió un salvataje financiero de parte de Hugo Chávez, el candidato a diputado del oficialismo Néstor Kirchner dijo esta tarde que la presidenta Cristina Kirchner prometió "ayuda" a La Serenísima, la mayor empresa láctea del país.

"La Presidenta, antes de salir para aquí, me dijo, enterada de que podía haber una venta de La Serenísima, que podía contar absolutamente con el apoyo del gobierno nacional", adelantó Kirchner durante un acto en General Rodríguez, sede de la empresa, del que participó también el gobernador y candidato Daniel Scioli, ambos en plena campaña electoral.

El ex presidente destacó que la jefa del Estado está "detrás de un trabajador como Pascual" Mastellone "para apoyarlo con todas las fuerzas". Minutos antes, Scioli había sugerido que el oficialismo podría ayudar a la compañía.

El gobernador admitió que desde el Gobierno "se está siguiendo con mucha atención" lo que pasa con La Serenísima, y que "se va a conversar y se verá si de da la oportunidad" de ayudar a la empresa.

El anuncio efectuado por el candidato del oficialismo fue realizado, pese a que ya rige el artículo del Código Electoral que prohíbe que siete días antes de una elección nacional los funcionarios participen de "actos de inauguración de obras públicas, lanzamiento o promoción de planes, proyectos o programas de alcance colectivo y todo acto colectivo que pueda promover la captación del sufragio".

Pese a que Kirchner no forma parte del Gobierno, adelantó que la "Presidenta" prometió "apoyo" a la compañía.

Contra las privatizadas. Por otra parte, el ex presidente aprovechó su discurso para renovar sus críticas contra sus contrincantes y contra el vicepresidente, Julio Cobos. De todos modos, sus dardos más fuertes fueron dirigidos contra las empresas privatizadas que en 2001 "eran las primeras en advertir que harían juicios" al país, si no se pagaban las deudas.

"YPF, Telefónica, pesqueras que se llevaron fortísimos niveles de rentabilidad y dejaron millones de argentinos en la calle lo primero que hicieron fue retarnos", sostuvo y enseguida añadió: "¿Cómo no me iba a enojar después de todo lo que se llevaron de la Argentina?".

"Por favor, no volvamos atrás", alertó y pidió "poner primera" frente a los "que quieren ponerle marcha atrás al proceso de crecimiento con inclusión social", iniciado en 2003.

En ese contexto, Kirchner agregó: "Un proceso de reconstrucción lleva mucho tiempo. Hemos hecho mucho, pero falta muchísimo más. Seguramente, habrá que corregir lo que haga falta, pero por favor, no volvamos atrás".

La situación de La Serenísima. La semana pasada se confirmó que la empresa que dirige Pascual Mastellone negociaba una venta de sus negocios a la francesa Danone debido a la incapacidad de hacer frente a sus compromisos financieros.

Tras admitir la intención oficial de "ayudar" a La Serenísima, Scioli justificó el uso de los fondos estatizados de las AFJP. Este dienro ya se ha utilizado para salvar a la papelara Massuh y para dar un crédito a la automotriz General Motors.

"Eso no significa nacionalizar, significa tener una banca pública orientada a la producción, tener instrumentos financieros para poder ayudar a una empresa, como el caso de la recuperación de la administración de los fondos de la Anses [con los que] que se han desarrollado instrumentos financieros para financiar, en algunos casos, la actividad productiva; en buena hora que financie la economía real y no la especulación que ya sabemos en el mundo cómo terminó", dijo el gobernador.

Cuando se conoció la negociación entre las empresas argentina y francesa, un sector del oficialismo creyó ver una movida del jefe de La Serenísima para presionar por mejores precios o el pago de subsidios atrasados. A la empresa, que arrastra una deuda de unos 230 millones de dólares, el propio secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, le habría prometido el pago de compensaciones demoradas por unos 90 millones de pesos.

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