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"Voy al Congreso a defender a Cristina"

Kirchner habló en el Mercado Central de La Matanza, donde cargó contra Cobos y denunció un "ánimo destituyente"
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26 de junio de 2009  

En una vuelta a su esencia, ya sin susurros ni frases estudiadas, Néstor Kirchner cerró su campaña con un duro discurso en el que reiteró la existencia de un ánimo destituyente contra el Gobierno y dijo que se pondrá al frente, como en una batalla, de la defensa de su esposa, la Presidenta.

Ante un público bien peronista motivado por los intendentes del conurbano, que cargaron con la movilización de unas 10.000 personas hacia el Mercado Central de La Matanza, el ex presidente eligió para su último mensaje concentrarse en la búsqueda del voto justicialista. Jamás habló de que estaba ganando y se centró en hacer un despliegue de críticas hacia la oposición, y en especial al vicepresidente Julio Cobos, a quien directamente culpó de "perjudicar" la gobernabilidad.

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Sólo habían pasado las 17 cuando el ex presidente subió al enorme escenario junto con Cristina Kirchner. Todas sus palabras rondaron en defensa del mandato de su mujer, a quien otra vez volvió a llamar "presidenta coraje" y le dedicó un "te amo" en medio de sus feroces críticas. "Pocas veces una presidenta votada masivamente fue atacada desde el primer minuto sólo por aspirar a construir más justicia", arrancó Kirchner. Antes habían hablado el gobernador Daniel Scioli; su vice, Alberto Balestrini, y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza. Aunque en el centro del escenario estuvo también la actriz y tercera candidata Nacha Guevara, que se la pasó a pura charla con Cristina, estaba claro que ante tanto peronismo no habría lugar para sus palabras. Y así fue.

Ataques

"Cristina tuvo que sufrir los ataques e intentos destituyentes de todo tipo", descargó Kirchner, y enseguida habló de Cobos, mientras estallaban cantos contra el vicepresidente. "Se dedica a perjudicar la gobernabilidad en todo momento", lo acusó. Lo escuchaban todo el gabinete de su esposa, excepto la ministra de Salud, Graciela Ocaña, y el medio centenar de intendentes bonaerenses que aceptaron ser candidatos testimoniales, ubicados en grandes palcos a ambos lados del escenario. El comentario indiscutido: cierta satisfacción por las idas y venidas de Francisco de Narváez ante el debate sobre estatizaciones o privatizaciones que se dio en el último tramo de la campaña. "Acá estamos los que creemos que no vale la pena ganar una elección acomodando el cuerpo de acuerdo con determinados intereses", dijo Kirchner.

Uno de los tramos en los que el ex presidente se mostró más efusivo fue en sus críticas a la prensa. "Es fundamental que los monopolios y corporaciones sirvan al pueblo. El pueblo y nosotros recibimos los ataques más duros", cuestionó. Eso sí, aclaró que quería "miles y miles de medios", pero pidió "que no sean utilizados para otra cosa" que no sea informar. A tal punto llega su furia que sostuvo que la decisión de Cristina de modificar la vieja ley de radiodifusión "desató una guerra sin fin".

El ex presidente y candidato eligió delinear todo su discurso a través de un latiguillo. "En la cola para votar vaya con la orejita en la mano", pidió, para recordar lo hecho por la era kirchnerista. Una rareza, porque durante toda su campaña había utilizado la misma frase pero al revés, para que el votante recordara el ruido del helicóptero en el que se fue Fernando de la Rúa en 2001. "Nunca más los fondos de los jubilados pueden privatizarse como quiere ese señor", descargó contra Macri. También hubo una crítica a los porteños, que tal como indican las encuestas dejarán relegado al cuarto lugar al candidato kirchnerista Carlos Heller. "El que vive en las cuatro manzanas de la Capital no sabe de las necesidades de cloacas", lanzó.

Ya al final, cuando caía la noche y los militantes comenzaban a desconcentrarse, Kirchner puso a sus palabras un tono de epopeya. "Yo no podía negarme a aceptar la trinchera que me toca. Voy defender este proyecto para ponerme al frente de la defensa de esta Presidenta." Cortó. Se quedó sin aire y siguió: "Voy despojado de venganzas y odios para que apoyemos a la Presidenta". Casi llora. Y se despidió a su modo, con otra advertencia: "La voluntad del pueblo no se puede manipular".

Kirchner no pudo resistirse a Tinelli

  • Después de horas de rumores, Néstor Kirchner aceptó irrumpir ayer en el segmento "Gran Cuñado", la parodia de los políticos que se emite en el programa Showmatch, de Marcelo Tinelli. Pasada la medianoche, Kirchner atendió por teléfono a Tinelli. "¿Qué te pasa, Marcelo, estás nervioso? ¿Quién te mandó, Clarín?", arrancó el ex presidente. Dijo que estaba en Olivos "doblando boletas" y, entre bromas con su imitador, afirmó: "No tengan dudas de que ganamos". Prometió ir al programa "en vivo". Emuló así a Carlos Menem, cuando cerró su campaña de 1995 en el exitoso programa de Tinelli.
  • 10.000

    Personas en el acto

  • Unas 1000 personas estaban en las tribunas y otro tanto entre los invitados. El resto del lugar era para militantes. Los organizadores dicen que hubo 40.000 personas.
  • Presencias

  • En el centro del escenario se ubicó el matrimonio Kirchner junto con Nacha Guevara, Hugo Moyano, Sergio Massa, Daniel Scioli, Alberto Balestrini y Fernando Espinosa. Más atrás, Luis D’Elía. El faltazo: Graciela Ocaña.
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