Siempre con los más grandes

De versátil trayectoria, la locutora Leonor Ferrara cuenta medio siglo en el aire
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29 de junio de 2009  

Pertenece a una raza de locutoras con tono de voz diferente, con inteligencia, versatilidad, sentido del humor, que, además de su labor específica, realizaba imitaciones de personajes. Con 47 años de trayectoria, trabajó esencialmente en los años dorados de la radio y en casi todas las emisoras, junto con Larrea, Mareco (fue esposa de ambos), Fontana, Juan Carlos Mesa, Nelson Castro, Blackie, Percivale, Jacobson, entre muchos otros. Leonor Ferrara se desempeñó en programas con distintos formatos, adaptándose a cada uno de ellos, y en los últimos años condujo sus propios ciclos en FM Urquiza, dedicados al cine.

-Llevás casi 50 años de carrera junto con los grandes de la radio.

-Heredé de mi padre, Alberto Ferrara [un hombre muy ligado a este medio], el amor y la pasión por la radio. Pisé diferentes estudios apenas comencé a caminar. Me recibí en el Iser en 1961, junto con Héctor Larrea, nos pusimos de novios y, en 1964, nos casamos. Tenía 20 años cuando rendí mi primera prueba en Splendid, frente a Aníbal Cufré. Y luego siguieron las suplencias y los reemplazos, generalmente de Rina Morán y de Beba Vignola, incluso en el Fontana Show, de Rivadavia. Fue en ese dial en el que hacía la mañana con Fontana y, en 1973, comencé por las tardes con Pinocheando por Rivadavia , con Juan Carlos Mareco. Ya separada de Larrea, surgió el romance con Mareco? El amor se terminó y, en 1975, entré a trabajar con Juan Carlos Mesa en Tenis de Mesa .

-Sos de una generación de locutoras que no sólo leían la tanda.

-Así es. Mesa te ponía el libreto sobre el escritorio y había que caracterizar un nene, una vieja, una italiana, una gallega, todo tipo de personajes. Con Fontana, igual. Y todo a primera vista, sin ensayos. Los dos eran terriblemente disciplinados y exigían mucho, pero eso nos daba un gran protagonismo. Con Juan Carlos Mesa estuvimos en Mitre y, después, pasamos a hacer La m áquina de contar, producido por Fernando Marín en Belgrano, desde 1977 hasta 1983. Continué en Sábados para a rmar, con Andrés Percivale, un ciclo con alternativas de fin de semana, que con su experiencia y sus viajes Andrés lo fue virando a un divertimento musical.

-Seguiste entre periodísticos y ciclos de espectáculos.

-Trabajando en Continental hice La g allina verde, con Magdalena Ruiz Guiñazú, un ciclo inolvidable con destacados columnistas. Siguió La r ealidad, con Dionisia Fontán, Horacio De Dios y Raúl Calviño, y La tarde de Knitax , con Ernesto Schoo. Los domingos, en Las d oce horas de la radio, empecé a trabajar con gente ligada al deporte y al espectáculo, como en Mitre, c ámara, acción, con Jorge Jacobson y Emilio Ariño. Con ese programa, después pasamos a Del Plata. También destaco que fui productora de Mesa de n oticias, en Canal 7. Con Mesa, nos queremos muchísimo; ir a trabajar con él era una fiesta. Luego seguí en radio Belgrano, porque yo creía mucho en la figura de Alfonsín. Conduje programas más que interesantes, como La h istoria de los golpes de Estado en la Argentina y La h istoria de la radio. Y en 1988, inicié mi labor en FM Horizonte, con la musicalización de Santiago Pont Lezica. Allí, en una entrevista, Jesús Quinteros me dijo: "Tú con una idea, cinco discos, un libro o lo que quieras, le haces vivir al oyente lo que desees". En 1992, comencé en Puntos de v ista, con Nelson Castro, un periodista con el que aprendí mucho y con el que fue un placer trabajar, durante tres años. Seguí con Silvio Huberman y, además, adonde podía, hacía mi programa. Siempre fui cinéfila de alma y conduje varios programas. Mis últimos trabajos fueron en FM Urquiza, donde permanecí diez años en el aire. Hoy mi sueño es trabajar con Víctor Hugo. Lo admiro por el uso del lenguaje, el manejo de los silencios y el ritmo radial.

-¿Qué diferencia ves entre las locutoras de tu generación y las actuales?

-No puedo escuchar la radio porque me duele el estómago. Me doy cuenta todo el tiempo qué pasa en el estudio; observo, en general, la falta de vocabulario y para eso es muy útil la lectura. Creo que las chicas de hoy han retrocedido con respecto a nosotras. Antes nos sacaban el carnet si decíamos alguna mala palabra. El lenguaje de la calle no es el de la radio. Y lo que critico es que no tengan respeto por el oficio. Improvisan como si estuvieran en una mesa de café. Me preocupa el futuro de mi profesión.

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