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"Hemos derrotado a la mala política"

El candidato de Unión Pro se declaró ganador y le dedicó su triunfo a Macri, que reclamó al Gobierno abrirse al diálogo
Laura Serra
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29 de junio de 2009  

Al filo de la medianoche, estalló la euforia en el búnker de Unión Pro, apostado en el complejo Costa Salguero. La tendencia de tres puntos a favor de Francisco de Narváez en Buenos Aires, escrutado el 50 por ciento de los votos, se insinuaba irreversible, y todos los nervios contenidos explotaron en un festejo de música, baile y abrazos.

De Narváez y Felipe Solá se estrecharon en un largo abrazo, mientras Mauricio Macri revoleaba, en el escenario, una remera amarilla de Pro, que ya tenía la inscripción "Mauricio Presidente".

La hazaña de vencer a Néstor Kirchner nada menos que en su bastión, Buenos Aires, coloca a Unión Pro en la línea de largada en la carrera hacia la presidencia de la Nación en 2011. Así lo entienden los principales referentes del espacio, aún conmovidos por un triunfo que sólo los muy optimistas auguraban.

De Narváez, elegido diputado nacional, puso ahora su mira en la gobernación bonaerense, convencido de que, con la derrota de Kirchner, logrará reagrupar detrás suyo al peronismo provincial, mientras que Solá, destronado el oficialismo de la mayoría parlamentaria, intentará desplazarlo de la presidencia de la Cámara de Diputados a partir del 10 de diciembre.

"Varias veces dije, a lo largo de esta campaña, que si no nos dividíamos un día vamos a cambiar la historia, y ese día es hoy", exclamó un De Narváez eufórico, quien dedicó su triunfo a Macri.

"El fue el que, una tarde de abril de 2001, me invitó a soñar por un país diferente y a desafiar a la vieja y mala política que hoy hemos derrotado", enfatizó. Una ovación dominó la escena. "¡Se siente, se siente, Mauricio Presidente!", festejaban los macristas.

Discurso presidencial

Macri no los defraudó y ensayó, anoche, su primer discurso de campaña presidencial. "Los votantes le dijeron basta de prepotencia, al mensaje cargado de resentimiento, a la confrontación innecesaria", sostuvo, y añadió: "Queremos vivir en libertad de prensa, queremos una Argentina con un Estado potente que genere igualdad de oportunidad, con acceso a la justicia y seguridad".

Trascartón, convocó a gobernadores e intendentes a trabajar en conjunto. "Debemos impulsar el complejo agroexportador y la industria y llenar de empleo la Argentina. ¡Una idea tiene más fuerza que cualquier aparato político!"

Por último, le dedicó un párrafo a la presidenta Cristina Kirchner. Unos tenues silbidos se escucharon en el salón. "Con todo respeto a la Presidenta, espero que haya escuchado el mensaje de los argentinos y convoque a partir de mañana a la pacificación y a la reunificación de los argentinos. En nosotros va a encontrar una oposición constructiva para corregir el rumbo." Los militantes festejaban al grito "¡Argentina, Argentina!".

Por su parte, Solá enfatizó que, a partir de ahora, una nueva etapa se abre en el país. "Vamos a hacer realidad el federalismo, si todos nos unimos vamos a poder sacar de la pobreza a 12 millones de compatriotas."

Una tarde larga

Los primeros militantes que llegaban al complejo Costa Salguero lo hacían con más incertidumbre que optimismo.

"A esta hora estamos medio punto arriba", susurraban los asesores de De Narváez, frenéticos, celular en mano recibiendo datos de distintas localidades de la provincia.

Otros, menos optimistas, presagiaban una derrota por apenas dos o tres puntos. "Igual es una victoria para nosotros; pelearle voto a voto a Kirchner en el conurbano y en el interior es toda una hazaña", explicaban.

La tendencia favorable a Unión Pro se consolidó a fuerza de arengar a los fiscales para que no se movieran de sus puestos junto a las urnas bonaerenses para asegurarse cada voto.

Se lo pidieron De Narváez, Macri, su jefe de campaña y diputado electo Gustavo Ferrari y Gabriela Michetti, la candidata de Pro ganadora en la Capital.

Pero a esa hora, poco después de las 19, nada era claro en Costa Salguero: por un lado los militantes porteños festejaban la victoria de Michetti, aunque finalmente resultó por menos puntos de lo esperado, y por el otro los bonaerenses apretaban los dientes ante el suspenso que arrojaban sus propias encuestas de boca de urna.

Los números les daban un margen por pocas décimas, ínfimo, que no hubieran convencido aun si hubieran sido datos del escrutinio definitivo.

Pero a la medianoche los nervios dieron lugar a un festejo desbocado. "Vamos a bailar, toda la noche", sonaba la música de los Fabulosos Cadillacs en medio de luces de colores y humo de discoteca. Y así sería: los militantes Pro prometían festejar hasta el final.

LO MEJOR

El interior y parte del conurbano

  • Ganó en distritos donde el kirchnerismo solía tener amplias mayorías, como Lanús. Arrasó en Vicente López, La Plata y San Isidro. Quedó cerca en Tigre. Fue amplia su ventaja en el interior.
  • LO PEOR

    El segundo cordón

  • Allí quedó lejos, aunque menos de lo que el kirchnerismo necesitaba. En La Matanza perdía por casi 10 puntos y estaba relegado en distritos como Florencio Varela, Malvinas Argentinas y José C. Paz.
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