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La oposición quiere derogar los superpoderes antes de diciembre

Los referentes de Pro, la UCR y el Acuerdo Cívico buscan reflejar el resultado electoral
Gustavo Ybarra
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30 de junio de 2009  

Dispuestos a tomar el guante lanzado por la presidenta Cristina Kirchner, quien dijo que su gobierno se caracterizó siempre por aprobar por consenso sus proyectos de ley, las principales fuerzas de oposición con representación parlamentaria planean discutir con el oficialismo la derogación de los superpoderes en lo inmediato.

La intención es "arribar a un consenso" con el kirchnerismo incluso antes de que se produzca el recambio legislativo, el 10 de diciembre. En otras palabras, la idea es acordar la devolución de las facultades legislativas delegadas en el Poder Ejecutivo con la actual composición del cuerpo, en la cual el oficialismo aún mantiene una clara hegemonía en ambas cámaras.

"En un país en el que siete de cada diez argentinos votaron en contra del Gobierno queda claro que hay un descontento con la forma de conducción del país y esto incluye los superpoderes", afirmó el presidente de la UCR y senador nacional por Jujuy, Gerardo Morales.

La idea es compartida por el peronismo disidente, el Pro de Mauricio Macri y el resto del amplio espectro opositor, quienes anotaron en su agenda de tareas poselectorales la eliminación de las facultades delegadas en el Gobierno en los últimos seis años.

En ese sentido, también fueron claras las palabras del diputado nacional Francisco de Narváez, vencedor de Néstor Kirchner en la pulseada electoral en territorio bonaerense. Tras reclamarle a Cristina Kirchner que retomara la conducción del Gobierno, exigió que "la nueva mayoría" obtenida por la oposición "se exprese en la transición" que mediará desde hoy hasta la asunción de los nuevos legisladores, el 10 de diciembre próximo.

"Vamos a evitar que en el Congreso Nacional se intente sancionar leyes que irían claramente en contra de la vocación que ayer se manifestó", agregó el empresario y diputado.

Tanto De Narváez como Gabriela Michetti se cansaron de repetir durante la campaña electoral que uno de los objetivos de Unión Pro sería derogar los superpoderes.

La coincidencia de objetivos entre el conglomerado político que integran el Acuerdo Cívico y Social y Unión Pro incluye, además, la reforma del Consejo de la Magistratura. Se trata de la lista de "leyes malditas kirchneristas", como le dicen. Es importante destacar este acuerdo si se tiene en cuenta que estos legisladores controlarán más de un centenar de bancas en el futuro.

Se prevé que la oposición tendrá en Diputados desde diciembre unos 145 escaños, mientras que el kirchnerismo puro no superará las 97 bancas. En el Senado, en tanto, el kirchnerismo perdió cuatro bancas y quedará a sólo un escaño (36) de lograr el quórum propio.

Crisis oficialista

Si bien la embestida opositora aún está en ciernes -la semana próxima comenzarían las negociaciones concretas-, las bancadas kirchneristas de ambas cámaras quedaron sumidas en un fuerte desconcierto.

Más allá de los escaños perdidos, el golpe más duro de los referentes legislativos kirchneristas fueron las palabras de la Presidenta durante la conferencia de prensa que ofreció ayer, en la que relativizó el impacto del resultado electoral.

"Para hacer eso no hubiera dicho nada. No era ésa la respuesta que había que dar en este momento", confesó un diputado nacional.

El malestar también se percibió en el Senado. "El resultado de la elección lo tenemos asumido, pero nos causa sorpresa el autismo demostrado en la conferencia de prensa", fue el balance realizado por varios legisladores de lealtad kirchnerista fuera de duda hasta el momento.

Lo que más molestó en el kirchnerismo legislativo fue que Cristina Kirchner no asumiera la derrota electoral poniéndose a explicar los resultados de anteayer y compararlos con el de elecciones anteriores.

Tampoco cayó bien en la Cámara baja que la Presidenta se explayara en cifras acerca de cómo quedará la futura composición del cuerpo, en su mayoría equivocadas, y en particular los datos relacionados con los futuros aliados con los que contará el Gobierno. En ese sentido el más perjudicado fue Proyecto Sur, la fuerza de Fernando Solanas, al que Cristina Kirchner tomó como "aliado".

Los primeros chispazos en la oposición

  • A pesar de que faltan más de cinco meses para que se produzca el recambio legislativo, la oposición ya empezó a pelearse por los cargos en las futuras conducciones de ambas cámaras. "No vamos a negociar; las vicepresidencias nos corresponden a nosotros porque somos la segunda minoría", afirmó ayer el senador por Jujuy Gerardo Morales. El titular del Comité Nacional de la UCR buscó así poner límites a las ambiciones de peronistas disidentes y macristas. Sin embargo, éstos apuntan más alto: planean disputarle al kircherismo la presidencia de la Cámara de Diputados, cargo que se encuentra en la línea sucesoria en caso de acefalía presidencial.
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