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Proyectan construir dos túneles bajo la avenida 9 de Julio

También quieren ensanchar la vía rápida que pasa detrás de la Facultad de Derecho
Laura Rocha
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4 de julio de 2009  

El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, quiere dar un nuevo impulso a la obra pública de envergadura en materia de tránsito y transporte. Para lograrlo, llamó a licitación para la construcción de dos túneles bajo la avenida 9 de Julio y la ampliación de la calle Facundo Quiroga, que pasa por detrás de la Facultad de Derecho, en la Capital.

El gobierno local anunció que invertirá unos $ 480 millones para las dos obras, que asegura que financiará con las ganancias de Autopistas Urbanas (AUSA SA) calculadas en 152,4 millones de pesos anuales.

Con la construcción de dos túneles bajo la avenida 9 de Julio busca descomprimir el paso de unos 10.000 vehículos en hora pico, según consta en los pliegos de licitación a los que LA NACION tuvo acceso.

Con esta obra, la 9 de Julio quedará liberada para el transporte público. Los túneles sólo podrán ser utilizados por el tránsito pasante. No tendrá salidas. El que irá en sentido Norte-Sur tendrá accesos a la altura de la Avenida Del Libertador, de la Autopista Illia, de la avenida Santa Fe, de Viamonte y de Perón, y empalmará con la autopista 25 de Mayo.

"Cubrirá un recorrido subterráneo de aproximadamente 3625 m de punta a punta y se espera que circulen 5290 vehículos en hora pico", dice el pliego de licitación.

En tanto, el que irá en dirección Sur-Norte, tendrá entrada a la altura de Humberto I y en las calles Alsina y Lavalle, hasta empalmar con la autopista Illia. "Tendrá un recorrido subterráneo de unos 2540 m entre la entrada y la salida y se espera que circulen 2510 vehículos en hora pico", se agrega en el documento.

Con esta obra el gobierno pretende mejorar la circulación en la ciudad y poder avanzar en el plan Prioridad Peatón, por el que ya se transformaron en peatonales varias arterias en el micro y macrocentro.

Los trabajos de ambos túneles, que tendrían un costo de 400 millones de pesos y cuya construcción demandarían unos 15 meses, deberán ser asumidos por empresas privadas que, a la vez, deberán conseguir el financiamiento. El plazo de presentación de las ofertas vence el 30 de septiembre próximo.

LA NACION pudo saber que Macri tomó esta decisión en virtud de que, con el nuevo panorama poselectoral, ve casi imposible la concreción de la autopista ribereña, que planificaba construir con el gobierno nacional en la zona del Bajo para unir la autopista Buenos Aires-La Plata con la Illia. Ya no aspira tampoco a lograr el aval del gobierno de Cristina Kirchner para conseguir financiamiento internacional para la extensión de las líneas de subte.

Financiamiento propio

Fue por eso que se decidió que estas dos obras serán financiadas con las ganancias que obtenga la empresa estatal AUSA, que son unos 40 millones de dólares por año.

En tanto, la obra que se realizará en la zona de Recoleta persigue un doble objetivo: agilizar el paso del tránsito hacia y desde la zona Norte ampliando la cantidad de carriles de circulación en la vía rápida denominada Brigadier Facundo Quiroga, y transformar en un gran espacio verde al área delimitada por las avenidas Figueroa Alcorta, Pueyrredón y la calle Austria.

En el pliego de licitación, que ya está publicado en el sitio oficial ( www.buenosaires.gov.ar ), dice que Quiroga se transformará en una vía con 12 carriles, cinco por sentido de circulación y dos centrales que serán reversibles, según el estado del tránsito.

Por este corredor pasan hoy unos 4900 vehículos en hora pico y se generan grandes congestionamientos de tránsito. Las avenidas Figueroa Alcorta y Libertador se reformularán en esa área y se transformarán en espacio verde. Allí estarán, al estilo de la capital norteamericana Washington DC, la Facultad de Derecho, el Museo Nacional de Bellas Artes y se unirán con Plaza Francia. Es lo que el gobierno denomina Parque Central Norte.

Esta obra demandará unos 80 millones de pesos y el plazo de ejecución está calculado en ocho meses. Entiende el Gobierno que esta área será, en el futuro, un espacio logístico determinante para la Capital.

Es que allí finalizará su recorrido la línea H de subterráneos, y pasará la futura línea F, que unirá Plaza Italia con la estación Constitución. También está prevista la construcción de un estacionamiento subterráneo para 1500 automóviles.

Con estas dos obras el Gobierno considera que solucionará el caos que provoca diariamente el tránsito que atraviesa la ciudad. Y, según especulaciones oficiales, ambas pueden cristalizarse antes de 2011, año en el que el actual jefe de gobierno piensa postularse para presidente.

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