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"El Gobierno debe generar consensos más fuertes"

Tras un sólido triunfo en su provincia, el gobernador del Chaco, defensor acérrimo de la gestión K, se posiciona como uno de los ejes de la reestructuración del PJ que buscará darle nueva vida política al kirchnerismo Ricardo Carpena LA NACION
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12 de julio de 2009  

Hay un voto de la ciudadanía, el 28 de junio, que distribuye el poder político en el país y que implica un estilo de mayor articulación de consensos". En boca de cualquier otro, una frase así podría tener un claro sentido crítico hacia los Kirchner, pero el gobernador chaqueño, Jorge Capitanich, hace verdaderos malabares para que definiciones de este tipo terminen convertidas en cerradas defensas del matrimonio gobernante que lo ubican como el último de los mohicanos oficialistas.

Tiene acceso directo a Cristina y a Néstor Kirchner como pocos, maneja una provincia que ha recibido mucha ayuda económica del gobierno nacional y algunos creen que puede constituirse en uno de los ejes de la reestructuración del PJ y darle así nueva vida al kirchnerismo, sobre todo para evitar que el partido termine acaparado por rivales como Eduardo Duhalde y cerrándole al sector las compuertas para el desafío de 2011.

Quizá sea su condición de hiperoficialista la que lo lleva a afirmar, como sucedió durante la entrevista con Enfoques, que el resultado electoral "no implica un cuestionamiento a fondo del modelo macroeconómico", y a relacionar la derrota kirchnerista con el "eje de vertebración política de la oposición" que se estructuró a partir del conflicto con el campo y en el que también involucra, en sintonía con el discurso K, "la clara posición de muchos medios de comunicación que plantean críticas al Gobierno".

Capitanich sugiere la posibilidad de impulsar una auditoría internacional en el Indec para solucionar la falta de credibilidad de los índices estadísticos, pero advierte que no hay que "bastardear políticamente" este tema y se resiste a demonizar al polémico Guillermo Moreno, "como lo claman la oposición y los medios". Y llama la atención cuando confirma que Néstor Kirchner buscará de ahora en más "librarse de las ataduras partidarias de carácter formal para seguir construyendo un proyecto más abarcativo que el justicialismo".

El mandatario del Chaco, de 44 años, es uno de los pocos del kirchnerismo que puede exhibir un triunfo en su provincia en las últimas elecciones: le ganó por casi el 50% de los votos al Acuerdo Cívico y Social, cuyo primer candidato, además, era un dirigente ruralista como el vicepresidente de la Federación Agraria Argentina, Pablo Orsolini.

Capitanich había tenido un perfil muy alto en el conflicto con el campo. Fue uno de los gobernadores que leyó el comunicado oficial en el que se calificaba de "golpistas" a los dirigentes del agro, postura que terminó enfrentándolo con su propia familia: su padre y dos de sus hermanos cultivan algodón, maíz, girasol y soja en territorio chaqueño.

Fue jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde, senador, dialoga con peronistas y opositores de todo tipo, y tiene contactos permanentes con empresarios. Sus tropiezos políticos tienen más que ver con los escándalos que protagonizó su esposa, Sandra Mendoza, cuando era ministra de Salud provincial, y con el peor brote de dengue que se enquistó en su provincia, con 9 muertos y 10.000 infectados, entre denuncias de insecticidas vencidos y una polémica fiesta de 15 años de su hija mayor en Buenos Aires.

Aun así, es un hombre con reflejos: así como le pidió perdón al campo por sus duras palabras en medio del conflicto y reconoció errores en la lucha contra el dengue, ahora, en medio de un raid mediático de apenas un día en Buenos Aires, asume el costo de una derrota que no es propia y repite hasta el cansancio una palabra como consenso y habla de la necesidad de definir una agenda de prioridades para poder legislar y gobernar.

- Este nuevo gabinete, con tanta preeminencia de Néstor Kirchner, ¿refleja el sentido de lo que votó la gente?

-Todo gabinete tiene que marcar un estilo y un perfil de conducción de gobierno. Los ministros que asumieron tienen atributos importantes por su capacidad de trabajo, inteligencia, experiencia de gestión. Pueden generar un mecanismo de oxigenación y, a su vez, aportar capacidad de acción, gestión y ejecución que son muy importantes para esta etapa.

-Es difícil hablar de cambios profundos si sigue Guillermo Moreno...

-El Gabinete es exclusiva responsabilidad de la Presidenta. Cuando la oposición y los medios claman contra un funcionario, lo más probable es que nadie tome una decisión porque la iniciativa política siempre la quiere tener quien conduce.

-¿Pero el voto no reflejó la necesidad de un cambio más profundo?

-Hay que hacer un análisis objetivo de la elección. Desde el conflicto con el campo se ha producido un eje de vertebración política de oposición, con una clara posición de muchos medios de comunicación que plantean críticas al Gobierno. Más una objeción a estilos, modos o procedimientos de gobierno. La Presidenta ha interpretado adecuadamente este resultado electoral y nuestra responsabilidad es fortalecer la gobernabilidad y generar una agenda común para que nos vaya muy bien a todos.

-Usted ha hablado en la intimidad con los Kirchner. ¿Cuál es la interpretación que hacen del resultado electoral, cuál es la autocrítica que surge?

-Coinciden en esta lectura que hice y en que no implica un cuestionamiento de fondo al modelo macroeconómico. Sí, quizá, una cierta objeción a determinados estilos de conducción política. Un resultado electoral adverso a mitad de mandato no significa el debilitamiento de ningún gobierno. Por el contrario, exige la profundización de determinados cambios en beneficio del país. Lo que la sociedad argentina ha interpretado con estas elecciones es la distribución del poder. Y cuando el mensaje de las urnas es ése, también el mensaje implícito es la necesidad de consenso.

-¿Qué estilos hay que cambiar?

-Cambiar el estilo significa generar un sistema de consensos más fuerte. Desde 2003 ha habido debates muy profundos en el Congreso. Hay un voto de la ciudadanía, el 28 de junio, que distribuye el poder político en el país y eso implica un estilo de mayor articulación de consensos.

-¿De qué forma se pueden articular esos consensos, sobre todo luego del llamado de la Presidenta al diálogo?

-El escenario va a estar signado por un debate permanente. Frente a un clima de debate público permanente que existía con la resolución 125, por ejemplo, la iniciativa de la Presidenta no fue restringir la discusión sino profundizarla en el Congreso de la Nación, que nunca ha actuado como escribanía del Gobierno. Y ahora, con una disminución de representantes en ambas cámaras, deberá existir un sistema de articulación de consensos más amplio.

-No quiso hablar de Moreno, pero ¿usted confía en las estadísticas oficiales? ¿Qué hay que hacer con el Indec?

-Quiero plantearlo en términos prácticos de lo que pasó en el Chaco. Tiene que ver con una metodología de elaboración de los indicadores y con sistemas que tienen que abrirse para que tengan una auditoría internacional. En mi provincia nos dio resultados una política de intervención activa que nos permitió tener índices negativos cuando había una sensación de incremento de precios. Pero hemos sido muy claros y transparentes, no cambiamos la metodología durante 20 años, no modificamos el staff , teníamos resultados buenos desde el punto de vista del impacto de políticas activas y la oposición fustigaba esos indicadores. Lo que no hay que hacer es bastardear el tema políticamente. Hay que ser extremadamente responsable. El Gobierno no tendría ningún inconveniente en someterse a un proceso de auditoría pública porque, teniendo en claro la metodología, no debe haber ningún inconveniente para tener confiabilidad en los índices.

-¿La Presidenta le ofreció ser jefe de Gabinete, como trascendió?

-No.

-¿No existió una oferta, un sondeo?

-No, aunque tengo un diálogo permanente con la Presidenta y con Néstor Kirchner para intercambiar opiniones y porque nuestra gran responsabilidad es ayudar permanentemente a la gobernabilidad.

-¿Cómo influyó el conflicto del campo en las elecciones?

-Tuvo un impacto muy significativo, sobre todo en el interior y en las provincias con mayor producción agropecuaria.

-Pero no ha cambiado mucho la actitud del Gobierno hacia el campo.

-Eso formará parte de una estrategia por parte del Gobierno. Desde el 28 de junio pasó poquito más de una semana. Hay que darle el tiempo necesario al Gobierno para procesar determinado tipo de decisiones.

-¿Es cierto que la derrota electoral llevará ahora a los Kirchner a replantearse su estrategia de dejar la transversalidad y quedar atados al PJ?

-Es necesario siempre avanzar en terminos de una construcción muy amplia, plural, democrática y transversal, en donde se respeten las diferencias ideológicas y se puedan procesar en aras del bien común.

-¿Fue un error asociarse a los barones del conurbano y quedar preso del aparato del PJ bonaerense?

-La evaluación que hace el mismo Néstor Kirncher es precisamente la necesidad de librarse de ataduras de carácter formal para seguir construyendo un proyecto que es más abarcativo que el justicialismo. El PJ es el eje vertebrador, pero debe formar parte de un escenario más amplio.

-¿Piensa que hubo "traidores" entre los intendentes del PJ bonaerense?

-No pertenezco a la provincia de Buenos Aires como para analizar ese tipo de cuestiones. El resultado electoral hay que analizarlo muy meticulosamente. Más que buscar culpables, lo que hay que evaluar es el dato objetivo de la realidad para transformar esas debilidades en fortalezas.

-Cuando usted dijo la semana pasada que al PJ lo debe conducir la Presidenta, ¿fue una desautorización a Daniel Scioli, que lidera hoy el partido?

-Muy por el contrario. Tengo una muy buena relación personal con Scioli y de ningún modo se trata de desautorizar la autoridad formal que le corresponde. Simplemente hice referencia a una conducción política y estratégica. Quien ejerce la primera magistratura del país tiene una condición estratégica en el movimiento al cual todos pertenecemos. Somos parte de un partido de gobierno. Cuando en la Argentina el partido de gobierno no actuó de acuerdo con quien era presidente, se resquebrajaron la confianza política y la credibilidad pública y se produjo una erosión de poder. Es un error. Tenemos que estrechar filas con nuestro gobierno, fortalecer la gobernabilidad. No pedí que Cristina fuera presidenta del PJ, sino que ejerciera la conducción política.

-¿Cuál debería ser ahora el papel de Néstor Kirchner?

-Todo ex presidente ha acumulado una experiencia política extraordinaria y una visión política y estratégica. Néstor Kirchner tiene un rol principal para la sostenibilidad de un proyecto político que empezó en 2003 y que tiene que tener continuidad en el tiempo, con la adaptabilidad y con los cambios necesarios. Hay asignaturas pendientes que toda gestión debe trasladar al futuro. Y ésa es una lección que queda de las elecciones: la gente vota gestión, vota la historia, vota el pasado, pero también vota la esperanza del futuro.

-¿Y Eduardo Duhalde, de aquí en más?

-Deben respetarse sus opiniones y también debe ser un hombre de consulta, como todo ex presidente: los argentinos nos acostumbramos a estigmatizar a quienes han gobernado. Duhalde ha cumplido un rol muy importante en la transición política del país en un período de máxima emergencia. No lo veo en un rol activo dentro del justicialismo.

-¿Cómo se podrá reestructurar el peronismo después de la derrota? ¿Comparte la idea de realizar elecciones internas abiertas y simultáneas?

-El PJ tiene que tener un reconocimiento pleno como partido de gobierno, respaldar la acción de la Presidenta, sostener la gobernabilidad y trabajar una agenda en común en sus respectivos territorios. Hay que plantear eso en la agenda de prioridades porque la gente, cuando vota, también se expresa de una manera para que le resuelvan los problemas. Tenemos que dedicarnos a la gestión. Las elecciones de 2011 son demasiado lejanas. Una fecha razonable para definir los candidatos podría ser marzo de 2011. En elecciones internas abiertas, también simultáneas, para todos los partidos. Pero debe resolverse en el marco de un amplio consenso nacional.

-Aun así, ¿le parece que Carlos Reutemann puede ser un buen candidato?

-Lo respeto mucho y respeto las posiciones de cada sector, pero no hay que cerrarse a nadie. El gran desafío de la Argentina es construir con todos los actores.

-Aníbal Fernández dijo que no hay que descartar las candidaturas de los Kirchner para 2011. ¿Lo comparte?

-Pueden ser candidatos. Ellos no dicen nada, pero no hay que descartar a nadie...

-A usted tampoco...

-No, estoy en otro juego. Hay que evaluar el grado de percepción de la sociedad. Las sociedades cambian, y las necesidades y las demandas de liderazgos también. Por eso es muy prematuro hablar de candidatos.

-¿Cómo lo afectaron los escándalos que protagonizó su esposa?

-Esa es una cuestión que siempre prefiero mantener en la más profunda reserva.

-Se lo pregunto porque ella fue funcionaria y es un tema político.

-Totalmente, pero acá hay un contexto en el cual ocurrieron determinados tipos de hechos que forman parte de una estricta reserva de carácter personal.

-Lo cierto es que ella fue perdiendo peso en el gabinete provincial.

-Ella renunció al cargo y asumirá el 10 de diciembre como diputada nacional.

-Más allá de lo personal, ¿sigue teniendo afinidad política con ella?

-Siempre trato de ser extremadamente prudente en mis apreciaciones públicas.

-Hay cosas que son privadas, pero en este caso son públicas.

-Lo público está resuelto y lo privado es una cuestión personal.

-¿Qué expectativas tiene de su mandato en el Congreso de la Nación?

-Que defienda los intereses del pueblo del Chaco en la Cámara de Diputados.

-En su momento fue muy comentado que, en medio del brote del dengue, usted hizo la fiesta de 15 de su hija en un elegante salón de Buenos Aires. ¿Se hizo alguna autocrítica por este tema?

-Primero, me parecen de muy mal gusto opiniones que tienen que ver con cuestiones estrictamente personales.

-Usted es un hombre público y ese hecho tuvo amplia difusión...

-Amo con toda mi alma a mis dos hijas. Todo padre que se dedica a la política tiene una culpa permanente: no poder dedicarle todo el tiempo necesario a sus hijos. Hace más de un año y medio, lo único que quería mi hija era que le pudieran festejar sus 15 años. Yo tengo absoluta claridad respecto a la transparencia de mis actos, por lo tanto hice los ahorros necesarios para poder amortizar los gastos que eso significaba y aparte nadie podía prever qué podía ocurrir el 15 de abril de 2009. Fue muy angustiante leer una crítica en ese sentido porque ella no se merece, por más que su padre haga política, ninguna observación. Es una cuestión absolutamente personal. Yo nunca me he tomado vacaciones. Siempre trabajo: día, tarde, noche... Nunca me van a ver a mí en ningún lugar. Tengo una vida extremadamente austera y responsable. Nunca me ven en nada. Tengo una vida prácticamente monacal y no puedo privar a mi hija de 15 años de su fiesta. Sería un acto absolutamente desatinado.

Video

Mano a mano

Aceptó con gusto la entrevista, pero hablar con él no fue fácil. La charla me resultó interesante para conocer el pensamiento del gobernador que más quieren los Kirchner (sobre todo después de que ganó en su provincia y no los cuestiona), pero el encuentro fue uno más de los innumerables que mantuvo con varios medios en la misma tarde en que debía asistir a la asunción del nuevo gabinete nacional, con lo cual la charla, en un ruidoso bar de Palermo Hollywood, no duró más de 25 minutos. Al día siguiente pudimos ampliarla telefónicamente. Sólo se molestó cuando le pregunté por su esposa y por la fiesta de 15 de su hija. Capitanich es hábil para eludir definiciones que comprometan su fe K, pero mostró algo de autocrítica. El eje de su discurso lo repitió en varios programas de TV. Nadie se expone tanto porque sí, y mucho menos cuando es un gobernador aliado a un oficialismo en apuros, por más victorioso que sea en sus pagos. ¿Está Kirchner detrás de él? Habla de consenso y de estilos para cambiar, pero desparrama elogios a la pareja gobernante y advierte que no se votó contra el modelo económico. Suena más a dique de contención para los díscolos del PJ que quieren jubilar a los Kirchner.

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