Cómo impactan los problemas del país en el ánimo social

La tensión que genera la inseguridad, el temor por la gripe A y la incertidumbre socioeconómica repercuten en el psiquismo y en las relaciones interpersonales; especialistas explicaron a lanacion.com que se vive un momento "crítico" para la salud mental
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5 de agosto de 2009  • 09:01

Por Iván Ruiz

Especial para lanacion.com

"Ella, que disfrutaba mucho de asistir con su marido al cine y al teatro, cambió sus costumbres y sólo cena en casa, sufre frustración y también una limitación en su vida social. Tampoco sale con sus matrimonios amigos". Liliana Novaro, psiquiatra de la Asociación Psicoanalítica Argentina, cuenta la historia de una de sus pacientes, quien agobiada por el sentimiento de temor que despierta la falta de seguridad, ya no disfruta de uno de sus placeres, asistir a espectáculos artísticos.

Pero no sólo la inseguridad altera la vida de los ciudadanos. El brote de gripe A, la inflación, la incertidumbre política y el temor al desempleo son algunas de las problemáticas que modifican las relaciones interpersonales e impactan en el ánimo social. Psiquiatras y psicólogos consultados por lanacion.com coincidieron en remarcar la coyuntura nacional como un momento "crítico" para la salud mental de los argentinos.

"Estamos viviendo muchas cosas al mismo tiempo. Estas situaciones de cambio encienden alertas. Es un momento crítico", dice la psicóloga Patricia Gubbay, especialista en estrés. Y agrega: "El surgimiento de la gripe A es fundamental en esta situación de alerta porque asusta muchísimo".

"Hay un incremento muy grande de situaciones de riesgo de todo tipo: desde la enfermedad, pasando por la alimentación o la inseguridad. Hay una angustia generalizada a la que se le pone distintos contenidos", argumenta el psicólogo Enrique Novelli, miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

Frustración, miedo y ansiedad. Además de modificar algunos hábitos, los especialistas coincidieron en que los fenómenos socioeconómicos generan frustración, miedo y, sobre todo, ansiedad. Alcanza con caminar algunos minutos por las calles de la ciudad para escuchar gritos, insultos, bocinas de automóviles y bruscas maniobras de tránsito, que en muchos casos reflejan el humor imperante.

El psiquiatra Harry Campos Cervera explica por qué está encendido el ánimo social: "Se vive en un estado de estrés que alimenta una tendencia a reaccionar agresivamente, como para defender el territorio". Y advierte: "La gente está siempre lista para el combate".

En consonancia, Gubbay define a la ansiedad como un estado de alerta que despierta en situaciones de peligro. "Puede alcanzar niveles muy elevados en momentos en que nuestra sociedad sufre una crisis económica, el temor por la gripe A y por la inseguridad". Además, sostiene que una de las principales características de este trastorno es un incremento de la irracionalidad.

La inseguridad, una problemática de compleja resolución, genera serias modificaciones en las conductas de los argentinos. El miedo a sufrir robos violentos es un importante motivo de consulta a los especialistas.

"Puede aparecer aislamiento social, conductas dubitativas y fuertes restricciones en la actividad social. Eso tiene serias consecuencias porque el individuo se acostumbra y entonces se restringe a un grupo más íntimo", advierte el psiquiatra Pablo Hirsch.

"Se despiertan sentimientos de persecución, entonces cualquiera se transforma en sospechoso. La persona se va encerrando cada vez más. Deja de ir al cine, ya no visita a sus amigos", dice Noveli.

La crisis económica también desata el miedo a perder el empleo. "El temor a la desocupación se instala, en mayor o menor grado, en toda la sociedad. Es así que todos, aun los que no han sido afectados directamente, terminan preocupados ante la posibilidad de reducir el nivel de vida", argumenta Gubbay.

Dentro de comercios, empresas o fábricas, este sentimiento también modifica las relaciones laborales. "El jefe, si es una persona autoritaria, puede ponerse totalmente intolerante", dice Gubbay. Y sentencia: "Reaccionan con mucha violencia, porque ellos también están al límite".

Respecto a la inflación, el psiquiatra Hirch hizo hincapié en el sentimiento de frustración que despierta la dificultad para planificar las cuentas personales, como consecuencia de la falta de credibilidad que genera el índice oficial de precios. "La inflación se mueve como un fantasma que perturba silenciosamente nuestras vidas con fuertes consecuencias en nuestros sentimientos, en las relaciones con nuestros seres queridos, nuestras decisiones", afirma. Y dice que esta situación de incertidumbre promueve sentimientos de "angustia e injusticia".

Las relaciones interpersonales más íntimas también pueden deteriorarse. "Los hombres se ven más afectados por la inseguridad laboral que, sumada a la inflación, les hace temer no poder sostener a sus seres queridos, no poder atender las necesidades básicas como vivienda, salud y escolaridad de sus hijos", comenta Novaro.

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