Italia y la Argentina: relaciones de familia

Por Giovanni Jannuzzi Para La Nación
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30 de octubre de 1998  

LAs relaciones entre Italia y la Argentina son relaciones de familia. Así lo sentimos en Italia y me parece que los mismos sentimientos existen en la Argentina.

Por otra parte, las cifras son por sí solas impresionantes. Muchos millones de italianos han encontrado una segunda patria en la Argentina y más de la mitad de los argentinos tienen sangre italiana.

Cerca de 80.000 personas reciben en la Argentina sus jubilaciones desde Italia, que representan un aporte a la economía argentina de alrededor de 500 millones de dólares anuales. Se dictan en el país 2500 cursos de lengua italiana y operan más de cien delegaciones de la Dante Alighieri, no existiendo casi ninguna ciudad donde no haya una escuela y un hospital italianos.

Este relevante patrimonio debemos cuidarlo con miras al futuro, teniendo en cuenta que la Argentina e Italia han cambiado profundamente. La Argentina se ha afirmado como una de las más grandes, estables y prósperas democracias de este continente. Italia ha devenido en la quinta potencia industrial del mundo, con 58 millones de habitantes y una renta per cápita de 20.000 dólares anuales.

Tecnología de avanzada

Todos conocen en el mundo el design italiano (desde la moda hasta los autos de carrera), que confirma una tradición de elegancia y estilo con hondas raíces culturales. Pero Italia es hoy, además, un país de alta tecnología.

Baste recordar solamente que, por intermedio de Alenia, participamos con los Estados Unidos y Alemania de un programa de muy avanzada tecnología de cohetes antimisiles, y con España, Inglaterra y Alemania estamos construyendo el Eurofighter, el avión del futuro.

Actualmente las agencias espaciales italianas y argentinas colaboran con Alenia en el proyecto Nahuelsat, cuyo primer satélite fue puesto en órbita en 1997.

En estos últimos años, las relaciones entre Italia y la Argentina se han ampliado hasta una relevante cooperación económica.

El intercambio comercial entre nuestros dos países ya supera los 2500 millones de dólares. La presencia de la industria italiana en la Argentina tiene una sólida tradición, especialmente en los campos de las obras edilicias, comunicaciones, producción y distribución de energía, automotores, aeropuertos, electrodomésticos, cerámicas, aparatos mecánicos, instrumentos de precisión, alimentación, con recientes inversiones por más de 4000 millones de dólares, que se agregan a las múltiples inversiones italianas efectuadas en el pasado.

Bolonia en Buenos Aires

También en el sector cultural y científico las relaciones son muy sólidas. Buenos Aires y otras ciudades argentinas son meta constante de nuestras exposiciones, conciertos, conferencias, espectáculos cinematográficos y teatrales. En este momento son varias decenas de miles los estudiantes argentinos que están siguiendo cursos de idioma italiano.

Quizá menos conocida, pero de no menor significación, es la colaboración académica, con cerca de cien convenios entre universidades, incluyendo la de Bolonia, la más antigua del mundo, que inauguró ayer su sede en Buenos Aires. En esta casa porteña, la primera que abre la antigua institución en el extranjero, se ofrecerán desde el próximo mes seminarios sobre temas de política, derecho y economía, y se dictará una maestría en relaciones internacionales a partir de marzo.

Pequeñas y medianas empresas Un sector que merece ser desarrollado es el de las Pyme, que vemos en el centro de las preocupaciones y de los programas de las autoridades y de las fuerzas políticas argentinas. En esto Italia tiene una especial experiencia, con más de 350.000 pequeñas y medianas empresas, y su modelo es elogiado en todo el mundo.

Por otra parte, los dos gobiernos están haciendo lo posible para profundizar el conocimiento entre los respectivos empresarios.

Recientemente se aprobó en Roma un programa sobre Pyme que se desarrollará en la ciudad de La Plata, y una misión de las Simest (Banco del Estado italiano especializado en financiar empresas mixtas en el exterior) acaba de visitar la Argentina y ha analizado más de setenta proyectos.

Especialmente promisorios resultan los rubros de alimentos, curtiduría, moda y aparatos de precisión, en los cuales la capacidad productiva argentina y la tecnología de punta italiana pueden determinar un relevante valor agregado.

Creo, finalmente, importante la colaboración entre operadores portuarios argentinos e italianos, en particular los de Buenos Aires y de Génova, que ha vuelto a convertirse en puerto principal en el Mediterráneo.

Misiones de paz

Deliberadamente he evitado hasta aquí toda referencia a las relaciones políticas bilaterales, por cuanto son tan estrechas y cordiales que parece difícil mejorarlas aún más.

La Argentina e Italia tenemos los mismos principios, igual visión y análogos objetivos generales, como se comprobó con la reciente visita de Massimo D´Alema a Buenos Aires.

Por eso colaboramos tanto en el seno de las Naciones Unidas (en las misiones de los cascos blancos y, en la actualidad, en Bosnia, donde unidades de la Gendarmería argentina están operando con un batallón de paracaidistas italianos en la Fuerza Multinacional Especial dirigida por Italia).

Creo alentador este panorama de conjunto. En 1999 realizaremos en Buenos Aires una serie de manifestaciones que hemos titulado "Italia y la Argentina: dos países en movimiento". Me parece importante la elección de este término, movimiento, como sinónimo de aggiornamento y progreso para todo lo que aún haremos juntos, de cara al nuevo siglo.

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