Acelerar el regreso, una variante a la que no escaparía Massa

Como Lauda y Schumacher, entre otros, volvería antes de lo previsto: se habla del 13 de septiembre, en Monza
Daniel Meissner
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15 de agosto de 2009  

Mientras se recupera del accidente sufrido el 25 de julio en la clasificación para el GP de Hungría de Fórmula 1, y por el que aún lo esperan varios análisis, el brasileño Felipe Massa volvió a ser noticia. La prensa italiana, más específicamente el Corriere dello Sport , especuló con la vuelta a las pistas del piloto de Ferrari para el GP de Italia, el 13 de septiembre.

La pregunta que se hace el planeta automovilismo es si Massa no buscará acelerar indiscriminadamente su tiempo de recuperación en pos de una competitividad feroz. Ello podría (de ser así) desencadenar hechos más lamentables que el de Hungría. No obstante, la respuesta es que si las nuevas evaluaciones físicas y psicológicas a las que se someterá el brasileño le dan el OK, no debería haber problemas. Aunque tampoco nadie se rasgará las vestiduras si esto no es así, pues -se sabe- el fuego interior del piloto muchas veces empuja al calendario y fuerza un regreso a las pistas sin estar del todo recuperado, siempre a cuenta y riesgo de su propia integridad.

El muelle de suspensión que pegó en el arco superciliar izquierdo de Felipinho fue un accidente bastante menos grave que el sufrido por Niki Lauda en el GP de Alemania de 1976, cuando el fuego envolvió su cuerpo tras un accidente en la segunda vuelta. La vida del austriaco pendió de un hilo por varios días, al punto que recibió la extremaunción, pero una milagrosa recuperación le permitió volver a competir 42 días después, casualmente en Monza, donde Massa podría hacerlo en un mes más. Aquella vez, Niki acabó 4° y después peleó el Mundial hasta la última fecha, cuando en Fuji desistió de competir bajo la lluvia y perdió (por un punto) el título frente al inglés James Hunt.

Hubo más competidores que pasaron por difíciles trances y, recuperados del todo o no, regresaron por su dosis de vértigo a la F.1. Tal vez el primero en sufrir un prolongado paréntesis fue Juan Manuel Fangio. Luego de manejar desde Dundrod (Irlanda) hasta Italia toda una noche de 1952, el balcarceño se subió a su Maserati casi sin haber dormido para correr en Monza. En el segundo giro de ese 8 de junio, abatido físicamente, se accidentó y su cuerpo fue despedido del auto. Estuvo cuatro meses internado e inactivo toda la temporada con las cervicales rotas. Volvió en 1953 y luego ganó cuatro títulos más.

Cuando un neumático pegó en la cabeza de Vittorio Brambilla durante la carambola de la largada de Monza ´78, se temió lo peor. El italiano quedó en coma y, tras una lenta recuperación, retornó en el mismo escenario un año después. Practicando aladeltismo en Puy de Dome, Patrick Depailler se rompió las piernas y sufrió fracturas en las costillas en 1979, después de un inmejorable arranque de año con el Ligier. Se perdió medio campeonato y volvió al año siguiente, con un Alfa Romeo muy poco competitivo, sobre el que hallaría la muerte en Hockenheim.

Finalmente, vale recordar que fue Michael Schumacher quien hasta hace unos días iba a reemplazar a Massa en el GP de Valencia, el fin de semana próximo. Y justamente Schumy es otro que también sabe lo que es perderse algunas carreras: se golpeó en la curva Stowe de Silverstone, en el GP inglés de 1999 y faltó a seis pruebas por fracturas en las piernas, pero reapareció en las dos competencias finales.

Queda demostrado que ni los golpes más arteros pueden con el ímpetu de competir de varios pilotos, quienes hacen privar el fuego sagrado que arde en ellos, aún por sobre su propia integridad física.

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