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Asad y la incansable lucha para volver a ser

El 16 de octubre de 1995 sufrió la rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla derecha y, desde entonces, intenta todo para regresar a las canchas.
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3 de noviembre de 1998  

Transcurre el tiempo y la imagen que refleja el Turco Asad es siempre optimista. Resulta difícil ver al delantero de Vélez con el ceño fruncido; mucho más extraño es que de su boca surja una mala contestación o una frase agraviante.

Aquel Tanque que sorprendió a todos por su potencia en el Vélez campeón del mundo de 1994 anda por la vida con una tranquilidad que llama la atención.

Sin embargo, Omar Andrés Asad, de 27 años, se guarda varias cosas que le preocupan, y mucho: después de tres años, aún no logró recuperarse de la rotura de los ligamentos cruzados que sufrió en la rodilla derecha, tras un choque con el arquero Oscar Ferro, de Ferro Carril Oeste, el 16 de octubre de 1995.

Se sometió a dos operaciones; volvió a jugar el 3 de noviembre de 1996 ante Platense y se reencontró con el gol a mediados de 1997, en un partido con Gimnasia de Jujuy.

Después reapareció el fantasma traicionero de la lesión: "Comencé a sentir un dolor insoportable que me hizo perder el arranque en el pique que tenía. Me hicieron una artroscopía y se descubrió que tenía flojo el ligamento que me pusieron. A raíz de eso se lastimaron el cartílago y el hueso".

El Turco recurrió a su entereza y aprendió a convivir con el dolor físico y con la inactividad. Mientras Vélez continúa pagándole su sueldo y los premios como si jugara, él busca soluciones. Hizo un estricto tratamiento, que incluyó sesiones de musculación y de bicicleta con el médico Roberto Avanzi, y en los próximos días, Asad viajará a Alabama, Estados Unidos, donde será atendido por el doctor W. Clancy, un especialista en lesiones de este tipo. El objetivo es realizar una interconsulta con el médico de Vélez, Ricardo Coppolecchia. El Turco está dispuesto a someterse a una tercera intervención, que conllevaría una nueva etapa de dudas e incertidumbre: "Vamos a ver qué pasa luego del encuentro con este médico. Lo que más me preocupa es la pérdida del tiempo, que para un jugador es valiosísimo. Pero yo no puedo hacer nada frente a eso, no puedo ir más rápido que la recuperación", señala Asad.

-En medio de estas complicaciones, ¿pensaste en el retiro?

-No, nunca pensé en largar todo, porque me dijeron que iba a volver bien, sin problemas. Jamás dije "Uh, me quiero matar" y cumplí las etapas de la recuperación. Pero hay momentos de angustia y de tristeza, como cuando mis compañeros se van a entrenar y yo me tengo que quedar en el gimnasio.

-¿Alguna vez ocultaste un dolor para jugar?

-Yo tenía la idea de operarme en agosto de 1997 porque me dolía. Pero Marcelo Bielsa me hizo jugar en la reserva porque pensó que los dolores eran por falta de fútbol. El doctor Coppolecchia me dio la libertad para hacer lo que quisiera, porque clínicamente estaba sano. Después, el médico me hizo una artroscopía y allí se comprobó que el ligamento estaba flojo. Si la decisión dependiera de mí, me infiltraría y jugaría roto, pero no puedo hacer eso.

-El peso siempre te jugó en contra. ¿Cómo estás ahora? -Estoy tres kilos arriba, pero los bajo enseguida. Mi peso original es de 94, y estoy mejor que en mi primera operación, en la que llegué a pesar 101 kilos.

-¿Te ponés un plazo para reaparecer?

-No, quiero esperar el resultado de la interconsulta.

-¿Te preguntaste por qué te ocurrió todo esto a vos?

-Creo que Dios me dio todo en los comienzos de mi carrera y ahora me está poniendo a prueba para ver cómo reacciono. Sé que detrás de todos estos problemas hay algo grosso, algo muy importante que cuando vuelva a jugar... va a explotar.

-Después de tanto tiempo, ¿cómo quedó la relación con Oscar Ferro?

-Yo no le echo la culpa de lo que pasó; fue una jugada casual. Pero después de la lesión me llamó una sola vez. Estaba durmiendo y no lo pude atender... Nunca más me volvió a llamar. Me quedó una mala imagen de él.

-En tu mejor momento estuviste cerca de pasar a Boca. ¿Tenés miedo que no se te dé otra oportunidad de ser transferido por la etiqueta de "jugador roto"?

-No. Si yo vuelvo con todas las luces, el club que quiera comprarme no se va a fijar en la lesión. Por ejemplo, a Gustavo López le hicieron la misma operación y luego fue transferido a Zaragoza. La cuestión es saber en qué condiciones físicas vuelvo yo.

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