Suscriptor digital

Perseguir al narco, no al consumidor

Adrián Ventura
(0)
26 de agosto de 2009  

El fallo de la Corte no significa piedra libre para la droga, sino que es un reclamo para que el Estado se haga cargo de instrumentar una verdadera política criminal contra el narcotráfico sin que ello signifique estigmatizar al eslabón más débil de la cadena, el consumidor.

Durante muchos años, la ley de estupefacientes se apoyó en la teoría de que castigar la tenencia de pequeñas cantidades de droga para su consumo era una forma de perseguir el narcotráfico. La realidad desmintió esa teoría; por el contrario, indica que el Estado desperdicia sus esfuerzos y recursos persiguiendo consumidores, que quedan estigmatizados en un altísimo porcentaje de las causas que se inician en los tribunales.

Causas largas e inútiles, donde quedan habitualmente atrapados adolescentes o jóvenes que son detenidos en las puertas de los recitales -algunos, incluso, murieron en calabozos policiales-, dejan sus huellas en la policía, interrumpen sus estudios, etcétera. Quizá consumidores menores u ocasionales que no conocen los trucos para evitar los procedimientos policiales, quizá adictos que no delinquen y que son ellos mismos víctimas del vicio y de los vendedores. No se logran pruebas contra los narcos insistiendo en victimizar a esos consumidores.

Mientras tanto, mientras esos débiles caen en la droga y en operativos de seguridad, los comercializadores y los grandes narcotraficantes gozan de plena salud y hasta prosperidad.

* * *

El fallo Arriola, como el caso Bazterrica -dictado en 1986-, parte de un principio fundamental que determina el espíritu de la Constitución Nacional: el artículo 19 de la Carta Magna establece que las acciones privadas de los hombres, en tanto no perjudiquen a los terceros, quedan fuera del alcance del control de las autoridades.

En rigor, el consumo de droga en la Argentina nunca fue punible. Ahora, la Corte sostiene que la tenencia de estupefacientes para consumo personal tampoco es punible.

La Corte entiende que si se abre la puerta para que el Estado afecte algunos espacios que son propios de la autonomía personal se corre el riesgo de que invada todo ese espacio. Y la historia de los autoritarismos y paternalismos prueba que esto es cierto.

Sin embargo, el fallo pretende ser prudente: no fija límites en cuanto a la sustancia, porque no habría forma de hacerlo desde un fallo, pero sí fija restricciones en cuanto al riesgo para terceros. En efecto, para la Corte no es delito tener droga para consumo en poca cantidad en tanto eso no ponga en riesgo a otras personas.

Por ejemplo, el que tiene 0,8 gramos de droga o una cantidad cualquiera pero que claramente esté destinada a uso personal y la consume en su cuarto, sin que otra persona lo vea, no comete delito.

Fumar cigarrillos frente a menores sí podría ser considerado delito, porque pone en riesgo la salud de éstos. Pero ¿cometen delito 30 personas que, en una fiesta privada o en una tribuna, están todas ellas fumando marihuana, si es que al hacerlo todos ninguno pone en riesgo al otro? Lo resolverá cada juez. Para algunos ministros de la Corte esto también sería delito, porque hay exhibición de la droga.

* * *

Falta que el Congreso dicte normas que establezcan cuáles son las sustancias y cantidades máximas permitidas.

Ayer, la Corte también reclamó normas y decisiones de gobierno que creen una verdadera política criminal para perseguir a los narcotraficantes. A esto se refiere el tribunal cuando sostiene que "todas las instituciones deben asumir el deber de combatir el narcotráfico. Los tratados internacionales obligan a la Argentina a perseguir la producción, fabricación, exportación, importación, transporte, comercio y distribución, que sí son delitos".

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?