Macció exhibe junto al río obras de gran tamaño

El artista seleccionó sus propios cuadros para mostrar en la UCA
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8 de septiembre de 2009  

Rómulo Macció reafirma que nada le importa más allá de la pintura. Y lo hace en un diálogo afable y simpático con LA NACION, en el que subraya que pinta lo que ve y sin segundas intenciones. "Pinto como lo han hecho siempre los pintores a lo largo de la historia de la pintura", se pronuncia el artista.

Macció vuelve a mostrar que le fascina el desafío, y lo hace en la muestra que abrió en el Pabellón de las Bellas Artes de la Universidad Católica Argentina (UCA), que permanecerá hasta el 18 de octubre.

Catorce obras de gran porte de Macció –algunas con tres metros de largo– son las elegidas por el propio artista para ser exhibidas en un escenario que le ha encantado: frente al Pabellón se extiende un brazo del río, en Puerto Madero.

La directora, Cecilia Cavanagh, cuenta a LA NACION que se sorprendió el día en que Macció llegó sin prisa al Pabellón de las Bellas Artes con un pedido: "Quiero exponer en este lugar", dijo. Para Cavanagh, "la llegada de Macció es nuestra consagración. Es un honor que nos haya elegido. El se define como un intérprete de la partitura que está en la realidad".

Con el río de fondo, pinturas como Barco petrificado de Pehuen-co y Familia italiana adquieren una dimensión real. Allí están, en su mejor escenografía, la proa de un viejo barco horadada por las mareas y ese matrimonio con su equipaje al hombro y sus hijos.

Dice Macció: "Son mis antepasados. Me imagino que el hombre de la pintura puede ser mi abuelo cuando llegó a la Argentina". El niño mayor, en la obra, tiene en su frente la firma del artista plástico, como un juego de simulación.

Macció buscó en su producción artística las 14 obras que deseaba exhibir y lo hizo de acuerdo con su calidad pictórica. Nada más.

Identificado con la Otra Figuración, el artista prefiere dejar atrás aquellos años 60, en los que su nombre irrumpió en el escenario artístico junto a otros nombres hoy consagrados. Prefiere hablar del presente.

Pinturas y no palabras

La muestra, que no tiene un recorrido único, permite apreciar las obras desde cualquier lugar y punto de partida. Porque, como dice Macció, se trata de pinturas y no de palabras.

La crítica Elba Pérez afirma que "no hay en la Argentina un artista con el instinto y la potencia de Macció". En las obras de esta exposición, la paleta del pintor ha creado y registrado el mundo de su imaginario, que se sustenta en una realidad de la que no quiere sustraerse.

"No busco sorprender con cosas insólitas ni con efectos especiales. Por ejemplo, esta obra Castilla surgió al recordar las palabras de Antonio Machado, que escribió: «Rojos de herrumbre, pardos de ceniza»", dice el artista, que tiene una casa en la bella ciudad castellana de Medinaceli, paisaje inspirador de esa pintura. Allí se instala dos veces por año para renovar la mirada que alumbrará nuevas obras de arte.

Entre Arbol quemado, de 1994, y Reflejos y vapor en Manhattan, de 1998, podría decirse que, sin proponérselo, el arte puede ser anticipatorio. La primera remite a los recientes incendios en la Argentina y el tórrido verano europeo. En la segunda, un espectador desprevenido podría ver una imagen de las Torres Gemelas atacadas en 2001.

A los 78 años, Macció dice que registra en su conciencia temas reales que luego refleja por intuición en su pintura. "No hay secretos, el proceso de pintar comienza cuando tengo el deseo de revelar en imagen lo que tengo en la conciencia", subraya.

Consultado sobre la preeminencia que las artes plásticas tienen hoy en materia informativa, el artista dice: "Me gusta. Vale todo y la cancha es muy grande para que juguemos todos". Y agrega: "Hay como un arte dirigido hacia algunos artistas, en lugar de otros artistas marginales. Eso es política. Y el arte es una expresión de la vida".

A una pregunta de LA NACION sobre el ideal de perfección en el arte, Macció reflexiona: "No existe tal ideal, como tampoco existe en la vida. Todo está inacabado. Ni siquiera uno llega a lo que quiere en el arte. Porque al pintar uno trata de conectar con algo que está más allá. Sigo siendo un aprendiz que aprende mirando y visitando museos".

El personaje

ROMULO MACCIO

Artista plástico

  • Edad: 78 años
  • Origen: Argentina
  • Otra Figuración se tituló la exposición que en 1961 realizó con Luis Felipe Noé, Ernesto Deira y Jorge de la Vega. Perseguían el objetivo de incorporar la libertad de la figura. En 1956 fue su primera exposición en Buenos Aires, con obras de orientación surrealista. Luego transitó por el informalismo y la propuesta de la Otra Figuración.
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