Lobo es el coach de Ríos

Desde enero, el argentino, de 28 años, dirigirá al chileno, N° 2 del mundo
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9 de noviembre de 1998  

El rumor se hizo realidad unos días antes de lo previsto. La ansiedad de uno impidió la llegada del otro para hacer juntos el anuncio oficial. Apenas puso el pie en Santiago, el chileno Marcelo Ríos, el Nº 2 del mundo, dijo: "Luis Lobo, un gran amigo, será mi nuevo entrenador".

Cordillera de por medio, más precisamente en el Bajo Flores, donde Boca afirmaba ante San Lorenzo su marcha triunfal hacia el título, Lobo, que hoy cumple 28 años, matizaba la espera: pues habían acordado comunicar juntos, en Chile, el acuerdo que los durante dos años, a partir del 1¡ de enero de 1999.

Las negociaciones comenzaron a tomar seriedad después del US Open. Ríos, conocido por su humor hosco, siempre mantuvo una buena relación con Lobo y con Hernán Gumy. Es más, el doblista del equipo argentino de la Copa Davis era el habitual compañero de prácticas del mejor deportista de la historia de Chile. Y en el circuito se decía que Lobo era el único tenista que no tenía tapujos cuando se sentaba a conversar con Ríos.

El acercamiento se produjo a través de Manuel Astorga, preparador físico del chileno, un par de semanas después del abierto norteamericano. "El Chino quiere que seas el reemplazante de Larry Stefanki". Como si se hubiese tratado de un baldazo de agua fría, el argentino le contestó que sólo después de hablar con Ríos tomaría con seriedad la propuesta. Cortaron e, inmediatamente, volvió a sonar el teléfono: era el Chino, ratificando la propuesta.

El ofrecimiento no le impedirá a Lobo continuar con su carrera como doblista. Dejará de jugar con el español Javier Sánchez, su compañero desde 1994, para hacerlo con Ríos. Ya tienen solicitados ocho wild-cards (invitaciones especiales) para varios torneos de la próxima temporada.

"El trato es así porque todavía me siento jugador y quiero continuar representando a la Argentina en la Copa Davis. No quiero hablar sobre el tema hasta mañana (por hoy). Lo único que digo es que Marcelo es uno de los pocos tenistas del circuito que no tiene techo. Y en eso hay que trabajar, desde enero, seguramente en Miami, el lugar que, en un prinicipio, elegimos para la pretemporada", comentó anoche una vez conocida su nueva profesión.

Una tarea que lo agregará a la nómina de varios argentinos que trabajaron con jugadores top-ten, como Modesto Vázquez (con Víctor Pecci, en 1979/80), Francisco Mastelli (Alberto Mancini, 1989), Daniel García (Martín Jaite, 1987/93) y Guillermo Vilas (Gabriela Sabatini, 1993).

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