El adiós al multifacético Juan Carlos Mareco

El showman rioplatense fue ídolo de tres generaciones
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9 de octubre de 2009  

El conductor, actor, compositor, cantante y locutor uruguayo Juan Carlos Mareco ("Pinocho"), ganador en ocho oportunidades del premio Martín Fierro entregado por Aptra (cuatro, en forma individual; cuatro, en equipo), murió en la tarde de ayer a los 83 años, en una residencia geriátrica de la zona de Retiro, en la que estaba internado desde hacía varios años, ya que sufría de mal de Alzheimer.

Nacido en Carmelo el 20 de enero de 1926, recordaba que gracias a una beca había comenzado a estudiar Derecho en Montevideo. A pesar de haber debutado en teatro en la capital oriental en 1943, siempre aseguró que fue en una actuación a beneficio de niños ciegos en la provincia de Córdoba donde descubrió que su vocación no era la de ser abogado. Con el tiempo, insistía en bromear diciendo que su llegada a Buenos Aires había tenido lugar el 17 de octubre de 1945.

Había comenzado su carrera en el teatro y en la radiofonía de su país natal. Su seudónimo fue sugerido por su compatriota Arturo M. García, el libretista cómico mejor conocido como Wimpi al ser contratado por Radio Carve. A fines de la década del 40, ya era una estrella en todo el Río de la Plata, incluso en los escenarios porteños (ver recuadro), y a principios de la siguiente hizo sus primeras apariciones en el cine, en películas como El otro yo de Marcela , de Alberto de Zavalía, junto a Delia Garcés; ¡Qué hermanita! , de Kurt Land; El patio de la morocha , de Manuel Romero, junto a Virginia Luque y Su seguro servidor, de Edgardo Togni.

Casi simultáneamente con esta primera experiencia en la pantalla grande, fue su debut en la pantalla chica local, en Gran Hotel Panamá , por Canal 7, y una de sus primeras imitaciones memorables: la del comediante mexicano Mario Moreno, "Cantinflas". En la década del 60, poco después de participar en la coproducción Una americana en Buenos Aires , protagonizada por Mamie van Doren y Jean-Pierre Aumont, se convirtió en figura central de El show de Pinocho , nuevamente en el 7, ciclo que se mudaría a los recién inaugurados 13 y 9. En este último condujo Pinochadas , ciclo con sketches y canciones.

A mediados de los 60, marchó rumbo a España, donde, además de actuar en teatro y en cine (en Búsqueme esa chica y El mago de los sueños ), entabló amistad con Juan Domingo Perón; a este periplo seguiría nuevamente aquí Casino Philips , un exitoso show semanal en el que, por ejemplo, debutó Julio Iglesias. En la temporada 1968 del ciclo, el conductor habría de protagonizar un memorable sketch que fue seguido con fanatismo por grandes y chicos, en el que dialogaba con el Topo Gigio, un simpático ratoncito con ojos celestes confeccionado en gomaespuma y creado por la italiana Maria Perego en 1958. Todavía se recuerda su célebre caída de ojitos cuando le daba vergüenza o quería conseguir algo y su célebre pedido del "besito de las buenas noches". De esa misma época son sus últimas películas, el musical Una ventana al éxito y la comedia picaresca La cigarra está que arde , de Lucas Demare. En 1974, al asumir Juan Domingo Perón la presidencia de la Nación, Mareco fue nombrado interventor de Canal 9.

"Pinocho" estuvo casado con Mariquita Gallegos y Leonor Ferrara, y su última pareja había sido Elena Galtieri. Además, se lo relacionó sentimentalmente con Lolita Torres, Miriam Sucre y Ana María Picchio, por ejemplo,

También fue exitoso en la radiofonía local, en ciclos como Cordialmente , por Radio Mitre, entre otros, que después llevó a la TV, y compositor de tangos como "Farolero", "¿De qué te quejás?" y "Despedida", así como de chamamés, como "A una novia", "El cuete" y "Lo que me gusta".

Mareco recibió cuatro premios Martín Fierro, la misma cantidad de Cruces de Plata de la revista Esquiú y el premio Ondas de España en 1972. En 1986 fue consagrado caballero de la Orden de San Martín de Tours; en 1987 mereció el premio Malvinas, otorgado por el Senado de la Nación, y finalmente, en 1991, el diploma al mérito Konex como conductor, entre muchos otras distinciones que cosechó en su larga carrera.

En el recuerdo

  • Horacio de Dios. "En una ocasión, festejamos en una parrilla un aniversario del programa en el que trabajábamos. Era su momento de descanso, hasta que un matrimonio lo saludó y él les improvisó un show."
  • Juan Carlos Mesa. "Es una gran pérdida, porque se fue antes de tiempo. Aunque Dios se debe haber apiadado de él, ya que en los últimos tiempos no estaba nada bien. Ya no era el que conocimos."
  • Juan Alberto Badía. "Era un maestro enorme y fue el mejor que he conocido en los escenarios. Al ser actor y músico tenía muchos argumentos para hablar arriba de ellos. Tenía un espíritu siempre alegre."
  • Silvio Soldán. "No éramos amigos, pero lo conocía muy bien. Era un tipo que vivía en estado continuo de buen humor. Muy simpático y amable. El título de su programa, Cordialmente, le venía como anillo al dedo."
  • Mareco, en La Nación.

    Manías, tics y curiosidades del dial

    Un paso atrás en Canal 7

    La noticia en los medios uruguayos.

    El Pais

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