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Lo mejor del reggae: Fidel, la cabeza negra del reggae argentino

El músico reflexiona sobre el suceso de Internacional Love y recuerda a su padre.
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13 de octubre de 2009  • 18:55

En los últimos diez años, he entrevistado a Fidel muchas veces. Y siempre ha sido en este mismo lugar: una pizzería mal trazada de Villa Urquiza que Fidel usa como oficina pública. Fue acá donde me habló por primera vez de su alianza con Pablo Lescano, con los ojos encendidos y la convicción de que juntos podían cambiar el futuro de la música. Cumbia villera: lo apasionaba sólo escuchar el nombre. Casi diez años después, estoy viendo un separador de VH1, que es un mash-up entre Comanche y Gwen Stefani, cuando Fidel entra por la puerta de la esquina.

Entra hablando por celular. Habla con Néstor, de Néstor en Bloque. Néstor le dice que tiene una versión cumbia de "International Love", que va a ser su próximo single y que quiere que la toquen este fin de semana en Pasión de sábado. Cuando corta, me explica que hay problemas en la cumbia local porque otra banda, El Stylo, también está haciendo una versión de su último hit. "Se le anticiparon a Néstor. Me parece que lo durmieron", se lamenta, y apaga el celular.

–Cuando lanzaste tu carrera solista parecías muy enojado. ¿Te acordás cómo te sentías en ese momento?

–En cierto modo tenés razón, estaba muy enojado. Cuando yo me largué de solista, ¿entendés, man? Me bajaba del barco. Y en el ambiente en el que me movía ya había muchas cosas que no me gustaban, entonces había adoptado una actitud muy firme. Salía como un soldado a la batalla y la onda era: rescatate o correte, porque si no te piso. Yo los empujaba, los sacaba del lugar, no me importaba nada. Y eso lo ponía en las letras, en todos lados. Claro que después estaba tan así que algunos se me reían, me hacían gestos desde los trenes. Pero hice un trabajo interno grande. Porque cuando no estás tan afable no tenés tiempo que perder.

–Antes renegabas de la escena, ahora se te ve amigado con el reggae local. ¿Qué ¿ provocó ese cambio?

–Este último tiempo cambié mucho mi visión sobre el reggae argentino. Porque cuando salí como solista a hacer reggae, para mí todo era una porquería.¿ No me gustaba nada, no quería a nadie. Decía: "Estos están atrasadísimos. Siguen con los discos que yo escuchaba en el año 80". Pero con el tiempo no miré más eso y me di cuenta de que nos encontrábamos en todos los aeropuertos. De pronto, tenía viajes de catorce horas con tipos como Guille [Bonetto, de Los Cafres], que lo conozco como si fuéramos compañeros del secundario. O con Luisito [Alfa] de Resistencia Suburbana, que nos íbamos de gira y no nos hablábamos mucho, viste. Una vez me tocó un tour a Costa Rica con Luis de Resistencia y Néstor [Ramljak] de Nonpalidece, y desde ese día creo que a los músicos del reggae nacional nos dejan en una isla y en cinco minutos armamos un partido de fútbol. No sé cómo sonará, pero me di cuenta de que los músicos del reggae argentino somos una gran familia.

–¿Cuál fue el gran avance del reggae argentino en esta década? –Como movimiento ha crecido y no sólo en público, también se ha solidificado en lo musical. Todas las bandas de reggae argentinas suenan bien y representan en cualquier lado. Y cada uno puso lo suyo. Con su humor, su boludez, su acierto. Ahora: We are the world, we are the children.

El éxito de International Love llegó justo a tiempo para coronar el momento de mayor popularidad de la escena local. De sus veinticinco años de historia, los últimos cinco han sido la edad de oro: convocatorias inéditas promovidas por difusión paga en las principales radios de rock y programas de cable; festivales temáticos en Capital y el interior, en los que el "Día Reggae" es una fija. Y tres discos multiplatino elementales para sostener esta jugada de marketing masiva: Quién da más de Los Cafres, Hagan correr la voz de Nonpalidece e International Love.

"A mí nunca me pasó algo así", asegura Fidel, desmembrando una palmerita en su taza de té. "Ni con «Trece», cuando TTM estaba a full. Ni con «Gente que no», cuando vos eras muy chico, que sonaba todo el día en la radio." Sin embargo, en su momento de mayor éxito, justo cuando le pedían una versión en inglés de "International Love" porque estaba en heavy-rotation en el circuito de radios universitarias de los Estados Unidos, cuando por fin tenía todo lo que había esperado conseguir durante estos últimos diez años y quince discos solistas, Fidel perdió algo importante de verdad: murió Enrique, su padre.

El día que Enrique murió, Fidel tenía un show en el conurbano. "Fui y canté. No le dije a nadie. ¿Qué opinás?", dice, en seco. Fue en diciembre, tenía 73 años y ya había aguantado varios infartos cerebro-vasculares. "Los de mi banda me dicen: «Vos no tenés amigos. ¿Cómo no nos dijiste?». No quería molestar. No es algo lindo. Pero me dio mucha fuerza. En definitiva, rescato mucha alegría, y todo lo bueno de él."

–¿Cómo era tu padre, Fidel?

–Mi papá era… indestructible.

Mirá el video con el backstage de la producción de tapa de RS con Fidel

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