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Viejas Locas sacuden Obras

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22 de noviembre de 1998  

Show de Viejas Locas. Con Piti, en voz y guitarra; Pollo, en guitarra y coro; Fachi, en bajo y coros, y Abel, en batería. En Obras, con una asistencia de poco más de 5000 personas.

Nuestra opinión: bueno.

Un rock´n´roll impulsado por las fuerza desprolija de Viejas Locas sacudió anteanoche el estadio de Obras, donde unas cinco mil personas saltaron y vivaron sin descanso a este joven cuarteto cuyo sello es copiar ese viejo espíritu stoniano, y tomando melodías de la factoría Jagger-Richards y ponerles una letra que hable de asuntos bien locales.

Ahora bien, hasta donde es honesto sorprenderse cuando los propios Stones confiesan que "copiaron a muerte" a los músicos negros.

Pues bien, lejos de toda controversia, el público acompañó cada tema, cada intervención de Piti (así, sin apellido) en su guitarra, que, además, se pasó una buena parte del show saludando a las barras que devotamente asistieron a este encuentro.

Comienzan con "Dámelo", un rock sostenido por el carisma que desarrolla el líder de este grupo que tiene una fuerte conexión con su público, que recuerda al Juanse, de los Ratones Paranoicos, de los primeros tiempos. El cantante, no la canción.

Toda la fuerza que consiguen con sus letras decae a la hora de los solos, por llamarlos de alguna manera. Ambos guitarristas suenan muy limitados, falto de ideas recurren a yeites mil veces escuchados. Como cuando Piti encara "Psicodélica mujer" o "TEACH", una mezcla de "Hang Fire", de los Stones, al comienzo y donde su parte solista busca ganar sin suerte el swing de Richards en su solo de "Starfucker".

Atados al afinador 440 perderán parte del clima que logran en cada tema. La idea de no sonar desafinados, que al cantante no parece interesarle, es loable, pero tan dependientes de una máquina demuestra un oído muy poco educado.

La sección rítmica toca derecho, no parecen disfrutar con los matices, y la falta de balanceo le quita cadencia al rock´n´roll, que es una corriente en la que los sentimientos quedan muy expuestos.

Suenan convincentes, en cambio, en el shuffle "Descansan", en que sube una sección de vientos que hará un contrapunto fuerte con la armónica y el piano. Es aquí cuando surge la bondad de este estilo, que contagia vida. En "Lo artesanal" también ganan una soltura contagiosa.

El final tiene todo el rito de una ceremonia; estrenan "Legalícenla", un tema que aboga por la despenalización del uso de la marihuana, y luego, la aplanadora que representa una seguidilla de sus hits, como "Intoxicado", "Perra" y "Difícil". Una noche en la que ese viejo rock´n´rol mostró su energía, inagotable y adrenalínica, algo así como Viejas Locas.

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