Niñas bonitas que compiten entre sí

Quinceañeras no sorprende, pero entretiene gracias a los buenos oficios de su conductor, Monchi Balestra
Dolores Graña
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4 de noviembre de 2009  

Quinceañeras ciclo de entretenimientos conducido por Monchi Balestra. De lunes a viernes, a las 17.15, por El Trece.

Nuestra opinión: bueno

No hay mucho de sorpresivo o sorprendente en la propuesta de Quinceañeras , el nuevo ciclo de El Trece que pone a competir a dos jóvenes para ganar una fiesta de quince a todo trapo. Es entendible que así sea, partiendo de la base de que el ciclo acaba de confirmar que hay cerca de 20.000 participantes anotadas que quieren que la TV les organice exactamente la misma fiesta a cada una de ellas. Sean cuales fueren los resultados finales, puede arriesgarse que sus creadores no se han equivocado en confiar tanto en la capacidad de mimetización de las adolescentes como para edificar el ciclo sobre su capacidad de predecir qué dirán sus pares en cualquier circunstancia.

Así, buena parte del funcionamiento de Quinceañeras reside en una batería de preguntas inconsecuentes (desde "Si te encontrás el tesoro de Alí Babá, ¿qué te comprarías?" hasta "¿Qué preferirías tener? ¿Las curvas de Beyoncé, el dinero de Paris Hilton o los zapatos de Sarah Jessica Parker?") cuyas respuestas son correctas en tanto sean la más esgrimidas entre las tres propuestas por la mayoría de las quinceañeras entrevistadas (las acertadas en este caso: "una casa para vivir sola" y "las curvas de Beyoncé"). Es por eso que este ciclo no debería ser visto para entender qué quiere y que piensa una chica argentina de esa edad, sino para descubrir algo aún más nebuloso: qué piensan ellas que deberían querer y pensar a su edad. Poco escapa a ese encasillamiento uniformador tan caro al medio. Cuando algo lo hace, como la confiada presentación de una tímida concursante como cantante anteayer, el impacto demuestra qué poco espacio existe para que ellos sean ellos mismos en la TV de nuestros días.

De hecho, la única concesión del ciclo a los adolescentes dentro y fuera de la pantalla reside en el hecho de que las prendas y competencias remedan los elementos de estas celebraciones, como una suerte de avance de lo que podrán vivir de verdad si triunfan.

Esto es un acierto, ya que el programa requiere una férrea estructura para no diluirse y permite además que su conductor, Monchi Balestra, haga gala de su ductilidad y simpatía a la hora de reírse con/de padres e hijas simultáneamente sin perder las riendas del envío.

Así, entre profesiones de cariño y lágrimas de familiares, la emoción de adolescentes homenajeadas, la enésima demostración de que los padres sí conocen a sus hijas y un concurso de talento diseñado para el lucimiento de la "princesa" en cuestión, la amena y bienintencionada propuesta de Quinceañeras transcurre en un clima tan plácido como pasteurizado, que intenta encontrar su lugar en una TV que -es para celebrar- intenta por estos días retomar su costado más naíf.

8,6

puntos

  • El debut del ciclo tuvo un buen arranque y quedó segundo en su horario, detrás de Los Simpson.
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