Subte: en 2009, un conflicto por semana

Dominan los reclamos de escisión sindical; también pararon por oponerse a sanciones y hasta por no dejar hacer un curso a un delegado
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6 de noviembre de 2009  

En lo que va de 2009 se registraron 49 situaciones de conflicto generadas por sindicalistas de subterráneos.

Es decir, hubo un paro o corte parcial por semana del servicio en estaciones de las seis líneas y el Premetro, que cada día hábil transportan un promedio de 1.500.000 personas.

Con el paro iniciado ayer, a las 11, y que seguirá hasta que hoy se reanude el servicio, más de un millón de personas debieron buscar un medio alternativo para viajar, con el consecuente cuello de botella que esa situación creó en el transporte público y privado.

La ciudad vivió un nuevo caos de tránsito, esta vez por un enfrentamiento interno entre gremialistas.

Si la medición se hace por reloj, en lo que va de 2009 el servicio estuvo interrumpido 79 horas, el equivalente a cuatro días y medio de inactividad.

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En el 61 por ciento de los casos, según una encuesta de Poliarquía difundida ayer, las medidas tuvieron su origen en el reclamo de inscripción gremial de un sector de trabajadores de Metrovías que se niegan a pertenecer a la Unión Tranviarios Automotor (UTA).

El conflicto está a estudio del Ministerio de Trabajo de la Nación, que había pedido el martes pasado a los sindicalistas rebeldes una tregua hasta que se tomara una decisión, que no fue aceptada.

Según Poliarquía, que entrevistó a 720 personas, el 80 por ciento de los usuarios del subte están en desacuerdo con el método de protesta de los gremialistas (ver infografía).

Un estudio realizado por Metrovías, empresa concesionaria del servicio, al que tuvo acceso LA NACION, demuestra que los motivos de los paros y de las amenazas de huelga tienen en el pedido de reconocimiento gremial un factor dominante, aunque no exclusivo.

Tanto es así que este año hubo reclamos que paralizaron distintas ramas del servicio por pedidos de aumento salarial, por cuestionamientos a medidas disciplinarias que se tomaron contra algunos trabajadores y hasta por riñas entre empleados (en este caso se paró el servicio durante casi dos horas en la línea E y en el Premetro).

El reclamo por la justificación de días de un operario derivó en el paro del taller durante todo un día, mientras que la negativa a que un empleado realizara un curso ocasionó 24 horas de paro distribuidas en seis días y afectó a la línea A.

Ayer, varios pasajeros increparon a los sindicalistas, que, separados por un cordón policial, se destinaban gruesos insultos, tiraban petardos y amenazaban con cortar en forma indefinida el servicio si alguno de ellos sufría lesiones.

La empresa rechazó ayer la metodología del paro, que calificó como una "forma de presión para alcanzar un objetivo político", y recurrió a la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo para solicitar, mediante una medida cautelar, que declare el transporte subterráneo servicio esencial, al tiempo que pidió al Ministerio de Trabajo que determine que la medida es ilegal.

Ayer, desde muy temprano, y al tenerse en cuenta el citado paro, mucha gente que llegaba a la estación Constitución se volcaba a las calles para hallar una alternativa al cancelado servicio de subterráneo.

Incidentes

En esa estación se registraron incidentes que comenzaron cuando activistas de la UTA irrumpieron en los andenes para protestar contra el paro que decidieron quienes buscan crear su propio gremio. Hubo manotazos e insultos que amenazaban con pasar a mayores, por lo que la policía debió formar una barrera para separar a los gremialistas de los bandos enfrentados.

"Lo que están tratando de hacer es separar a las clases trabajadoras, no puede haber muchos gremios en un mismo lugar", dijo a LA NACION un delegado de la UTA que se identificó como Claudio.

Del otro lado de la barrera policial, Eduardo Landaburu, vocero de la Asociación Gremial, calificó el paro de "exitoso". "Pararon todas las líneas -dijo-. Eso prueba que no estamos solos, nadie obligó a nadie a acatarlo. La única decisión la tiene que tomar el ministro de Trabajo."

"¿Ya pasó el último subte?", fue la pregunta de Fátima Chalabe, que con paso apurado casi arrastraba a sus dos chicos en la estación Federico Lacroze de la línea B. "No puede ser, ¡yo tengo que viajar!", le insistió a la boletera y agregó indignada: "Nosotros no tenemos la culpa de los reclamos. Hay que hacerlos donde corresponde".

En la calle, las colas en las paradas de colectivos eran mucho más largas de lo habitual. Incluso, los choferes pasaban de largo algunas paradas, porque ya no tenían más espacio disponible en sus vehículos, que iban muy cargados.

Por la tarde, miembros de la UTA decidieron cerrar las puertas de acceso a la estación Constitución. "Queremos resguardar la seguridad de todos los compañeros. Si se mete otra gente, puede haber lío, y ésta es una pelea interna", reconocía, entre los abucheos de la gente, otro gremialista.

A las 17, desde la Casa de Gobierno, cuando la amenaza de continuar hoy con el paro flotaba todavía en el aire, el ministro Tomada se refirió al paro: "No podemos dictar la conciliación obligatoria porque no es la UTA la que está en conflicto y el único gremio [reconocido] es la UTA".

Al cierre de esta edición, los delegados iban a realizar asambleas en todas las líneas para determinar los pasos por seguir. Sin embargo, el delegado Néstor Segovia adelantó que "los servicios comenzarán a normalizarse mañana [por hoy] a partir de las 6 de mañana".

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Claves

  • 12 horas. Fue la duración del paro de ayer, que impidió que utilizara el servicio alrededor de un millón de usuarios.
  • 49 situaciones de conflicto. Son las registradas en lo que va del año, ya sea por paros totales o parciales en una o más líneas, por cierres de puertas de ingreso o por liberar molinetes, con los inconvenientes que esas medidas provocan a los usuarios.
  • Más de cuatro días. Es el tiempo que el subte dejó de funcionar teniendo en cuenta que fueron 79 las horas en las que el servicio se vio afectado por decisiones de los delegados.
  • Dos horas sin tráfico. Fue la medida dispuesta por los gremialistas a partir de una riña registrada entre dos operarios del taller del Premetro.
  • 15 días sin lavar los vagones. Por el reclamo de una reforma en el lavadero de la empresa.
  • Apertura de molinetes. Fue durante una hora en demanda de la suspensión de un boletero al que la empresa le halló un faltante de dinero.
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