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Eugenio Burzaco, un civil al mando de los policías porteños

Pese a las críticas con que recibió la oposición su nombramiento como futuro jefe de la nueva Policía Metropolitana, al actual diputado de Pro incluso sus críticos le reconocen un mérito poco común: no ser un improvisado en materia de seguridad Laura Zommer Para LA NACION
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8 de noviembre de 2009  

Es curioso el destino de algunos políticos. En su libro Mano justa, que ya desde el título parecía cuestionar la dicotomía entre mano dura y garantismo como las únicas alternativas para combatir la inseguridad, Eugenio Burzaco no se mostraba partidario de que un civil comandara una fuerza policial. Sin embargo, será el jefe de la nueva Policía Metropolitana a partir del próximo 10 de diciembre, cuando termine su mandato como diputado nacional de Pro por la provincia de Buenos Aires.

Licenciado en Ciencias Políticas con diploma de honor en la Universidad del Salvador y máster en Políticas Públicas de la Georgetown University, Burzaco no es un improvisado en materia de seguridad, y eso no es poco en la Argentina del Bicentenario, reconocen incluso sus críticos. Pero lo espera una tarea para nada sencilla. Y al parecer, él lo sabe.

Cerca de su entorno, explican que la designación de Burzaco, que no termina de entusiasmar al ministro de Justicia y Seguridad Guillermo Montenegro, obedece a que, tras el traspié con la designación del ex comisario Jorge "Fino" Palacios, Mauricio Macri y su equipo querían a alguien sólido y con bajo perfil para ese puesto.

Hombre político

Nacido el 22 de enero de 1971 en la Capital, siempre vivió en zona norte. De chico, en Olivos; ahora, en Martínez. Burzaco es hijo de periodistas que se preocuparon por darle una educación a la que, en la Argentina, sólo accede la elite. Cursó la primaria en el Colegio San Pedro, de Martínez; hizo la secundaria como pupilo en el San Jorge, de Quilmes, y tuvo mucha influencia jesuita en su formación superior.

Su padre, Raúl Horacio Burzaco, miembro de la Academia Nacional de Periodismo, fundó y dirigió varias revistas y diarios, y fue secretario de Medios de Comunicación durante la primera presidencia de Carlos Menem. Su madre, Ewa Dziewanowska, nació en Polonia y, además de periodista, es escritora y fue creativa de publicidad.

De chico, Burzaco decía que quería ser arqueólogo o historiador, cuentan sus amigos. Pero de adolescente ya confesaba su interés por la política. Era bastante discutidor y uno de los líderes de su grupo. Siempre fue estudioso, afectuoso y tan perseverante que muchos lo tildan de cabeza dura.

Es el menor de varios hermanos y, como es serio y algo introvertido, siempre pareció más grande de lo que era. De tamaño también es extra large: mide más de 1,90 y está cerca de los 100 kilos, pese a jugar regularmente al tenis, al fútbol y al golf. Quienes lo conocen desde siempre dicen que era un chico alegre, con mucha imaginación, de vivir en su mundo, y muy lector.

Católico practicante, admira a Jesús, Mahatma Ghandi, Teresa de Calcuta, y en la Argentina actual, tiene como modelos al cardenal Jorge Mario Bergoglio, a Juan Carr y a Abel Albino, fundador de Conin, una organización dedicada a la nutrición infantil. Piensa que Arturo Frondizi fue el último argentino que tuvo un proyecto de país serio y se lamenta porque cree que hay mucha pobreza de liderazgo político en el país y en el mundo. En la región destaca a Fernando Henrique Cardoso, Julio María Sanguinetti, Ricardo Lagos y Luis Inácio Lula da Silva.

Andy Freire, cofundador de Officenet y con quien Burzaco comparte, además del golf de los domingos, la distinción de ser un young global leader del Foro Económico Mundial, lo describe como alguien "honesto, superpadre de familia y muy comprometido con el país".

Está casado con Daniela López Klingenfuss desde 1996, es padre de tres hijas de 10, 8 y 7 años, y tiene un varón de 2, a quien le transmitió la pasión por River, que él heredó de su abuelo materno y su padre. Sus hijas van a un colegio bilingüe alemán y un amigo suyo aún recuerda el enorme esfuerzo que hizo para aprender ese idioma de grande para entender lo que sus hijas hablan con su esposa, de familia alemana.

"Siempre fue muy estudioso y serio en sus propuestas sobre seguridad. Se dedica a este tema desde hace más de una década. Nosotros trabajamos juntos en la Fundación Grupo Sophia, que yo presidía y en la cual él fue director ejecutivo", cuenta Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gabinete del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. "Es un hombre simple con grandes sueños. Estudioso de los temas en los que se involucra, puede demorar en llegar a una posición, pero porque la construye y no improvisa. Leal con su familia y amigos, lucha por armonizar el sosiego con su pasión por el cambio social", asegura Pablo de la Fuente, que trabajó con Burzaco en Grupo Sophia cuando éste regresó de estudiar en los Estados Unidos en 1998 y ahora lo hace para una multinacional agrícola en Brasil. "Siempre pensé que si pudiera elegir un deseo, pediría tiempo, tiempo para hacer lo que le gusta con excelencia y grandeza -agrega De la Fuente-. Sin duda, pertenece a la clase de políticos que el país necesita y poco tiene."

Aunque desde chico se interesó por lo público, Burzaco decidió dedicarse de lleno a la política luego de la crisis de 2001 cuando, igual que varios cuadros de Pro, sintió que debía dejar de quejarse desde una posición cómoda en el sector privado para ayudar a mejorar el país. En ese momento, Macri, que era aliado de Francisco de Narváez (igual que ahora), lo convocó para armar los equipos de seguridad para su campaña a jefe de gobierno. Poco después, Juan José Alvarez lo llamó para ser subsecretario de Seguridad de la Nación, pero él no aceptó ser parte del gobierno de Eduardo Duhalde.

"Criticar iban a criticar a cualquiera que nombraran. Eugenio es un hombre absolutamente preparado. Es reflexivo, franco y no es conflictivo", dice Diego Gorgal, coautor en 2004 de Mano justa, con Burzaco y Germán Garavano, y con quien tres años antes el futuro jefe de la policía porteña escribió Reinos de la violencia, un libro que analiza la seguridad desde un enfoque de política pública. De todos modos, entre sus elogios, Gorgal pone un reparo al nombramiento de Burzaco: "Para mí, es un error que haya un jefe de policía civil. Es como plantear que el ministro o la conducción política de la seguridad quede en manos de policías. Cada uno debería conservar su rol y ocuparse de hacer bien su trabajo", dice el joven ex ministro de Gobierno porteño y ex subsecretario de Seguridad de la Nación y la provincia de Buenos Aires.

En las últimas semanas, Burzaco fue el blanco de críticas feroces de parte de líderes piqueteros y de opositores a Macri, entre ellos el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y el legislador porteño K Diego Kravetz. "Burzaco tiene como principales antecedentes haber trabajado con Jorge Sobisch en Neuquén, cuando ocurrió lo de Fuentealba y, este año, en la seguridad de River Plate, que tiene un enorme problema con su barrabrava", protestó el presidente del bloque Identidad Porteña. El futuro jefe de la policía ya había sufrido más de un sin sabor en la política, de manos de sus aliados. Negoció sin ningún éxito con Fernández el traspaso de la Policía Federal a la ciudad, esperaba ser ministro de Seguridad de Macri y eligieron a Montenegro, y en las últimas elecciones apostaba a tener un lugar en la lista con De Narváez, que nunca se concretó.

Respecto de Burzaco, van las aclaraciones pertinentes: al ex gobernador neuquino Jorge Sobisch lo conoció en 2003 en un seminario en Villa La Angostura donde Burzaco expuso sus propuestas. Fue consultor en temas de seguridad ciudadana en la provincia durante dos años, desde principios de 2004 hasta fines de 2005, cuando asumió como diputado nacional. El maestro Carlos Fuentealba fue brutalmente asesinado por la policía neuquina en 2007, cuando Burzaco ya no tenía relación con la administración de Sobisch. De hecho, para contrarrestar a quienes cuestionan su designación por este episodio, los amigos de Burzaco destacan que este mismo año asesoró a la provincia de Mendoza, que gobierna el justicialista Celso Jaque, y que tiene un modelo de seguridad y policía bastante más moderno que el de Neuquén.

"Macri ya demostró con la elección de Palacios que no tiene intención de crear una policía democrática y moderna. Dicho esto, el hecho de que Burzaco sea un civil y con conocimientos de seguridad constituye un avance -admite Gastón Chillier, director ejecutivo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)-. Sin embargo, sus concepciones de la seguridad ven al Estado de Derecho como un obstáculo y no como una herramienta necesaria para la eficacia. Aunque en su libro promete resolver la dicotomía mano dura-garantismo, sus propuestas lo colocan como partidario de la primera corriente. Dados estos antecedentes, tiene el enorme desafío de demostrar que el Gobierno tiene intenciones de tener una policía democrática, honesta y eficiente".

Sin duda, a Burzaco le espera una tarea ardua. Hasta ahora, las políticas del país no se han caracterizado por ser democráticas, ni mucho menos honestas y eficientes. Casi todo está por hacerse en materia de seguridad.

© LA NACION

Quién es

Nombre y apellido: Eugenio Burzaco

Edad: 38

Estudios universitarios: El próximo jefe de la Policía Metropolitana estudió Ciencias Políticas e hizo un Máster en Políticas Públicas en Georgetown University. Está casado y es padre de 4 hijos.

Referente de Pro: Es diputado nacional por la provincia de Buenos Aires desde 2005 y el referente de Pro en temas de seguridad desde que Mauricio Macri y Francisco de Narváez empezaron a hacer política tras la crisis de 2001.

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