Un nuevo paso en favor del diálogo de judíos y cristianos

Relatan la peregrinación que ambos hicieron en mayo por Jerusalén y Roma
Mariano De Vedia
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30 de noviembre de 1998  

A pasos del nuevo milenio, hay consenso en que en los últimos 35 años se avanzó más en el diálogo interreligioso entre judíos y cristianos que en los 1963 anteriores.

Esa es una de las coincidencias que acercan al rabino Mario Rojzman, de la Comunidad Bet-El, y al obispo de Morón, monseñor Justo Laguna. Ambos acaban de volcar en un libro las impresiones y emociones que recogieron durante la peregrinación que realizaron a los lugares santos de Israel y a Roma, entre el 30 de abril y el 8 de mayo de este año.

El libro, editado por Sudamericana, lleva el título "Todos los caminos conducen a Jerusalem... y aRoma" y será presentado el jueves, a las 19, en un encuentro que coordinará Nelson Castro en el Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín).

El diálogo en el libro es lo que sienten Laguna y Rojzman en cada lugar que visitan. La editorial envió al periodista Diego Mileo, quien grababa los diálogos con el obispo y el rabino al finalizar cada día.Así, el relato no pierde la frescura y la emoción del momento. Ambos peregrinos anticiparon el contenido del libro, en diálogo con La Nación .

El 50º aniversario de la creación del Estado de Israel y el documento sobre la Shoah en el que el Papa ofreció el perdón de la Iglesia al pueblo judío fue el contexto en el que por primera vez un obispo y un rabino latinoamericanos emprendieron la peregrinación conjunta a los lugares donde la fe cristiana y el judaísmo reconocen sus orígenes.

"Es cierto que el documento del Papa sobre la Shoah es insuficiente. Pero es trascendente. Yo prefiero ver todo lo que el documento dice antes de lo que no dice", comentó el rabino Rojzman.

Laguna no se quedó atrás y, con una mirada hacia adelante, afirmó: "Sería macabro que no hubiera más pasos de acercamiento. Pero de unos y de otros. Los pasos se dan juntos".

La peregrinación

Todo empezó cuando monseñor Laguna abrió, el 18 de marzo último, la catedral de Morón para que judíos y cristianos denunciaran la impunidad con que se tratan las investigaciones de los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA.

Rojzman le transmitió a Laguna la idea de peregrinar juntos a Israel y a Roma -algo similar le había anticipado meses antes, al concluir una ceremonia en la que el rabino casó a una hija de Marcos Aguinis- y una vez acordado el viaje se encargó de organizar el itinerario.

El viaje estuvo lleno de signos. "Llegamos a Jerusalén para iniciar la peregrinación el 30 de abril, el mismo día en que se cumplían 50 años de la creación del Estado de Israel", recordó Laguna.

Al recorrido por los lugares sagrados se sumó la visita a la tumba de Itzhak Rabin, donde el obispo improvisó unas palabras a la gente reunida. "Rojzman me acompañó en la Vía Dolorosa y en el Santo Sepulcro. Yo lo acompañé al Muro de los Lamentos y lo perdí. Apareció de nuevo al lado mío cuando yo rezaba el Yo, pecador , y eso me conmovió", reveló el peregrino católico.

Era difícil caminar en Jerusalén sin que el obispo argentino fuera parado cada 500 metros por compatriotas que se acercaban a saludarlo. "Fue impactante ver cómo monseñor Laguna lloraba como un niño en el Memorial del Holocausto. Yo, que soy nieto de uno de esos 6 millones de víctimas, decía: Hitler, no venciste ", recordó con emoción el rabino.

Laguna se mostró conmovido por el Museo de la Shoah. "Mi pasión por el judaísmo no me viene por cuestiones intelectuales. Yo nací en Cangallo y Pasteur, en pleno barrio de Once, y mi niñez y mi juventud están muy marcadas por la presencia del judaísmo", precisó.

Un rabino en el Vaticano

En Roma, Laguna pasó a ser el anfitrión y Rojzman, el invitado. Así, el rabino se alojó en la Casa del Clero, en una habitación reservada habitualmente para los cardenales.

"Yo bajaba a desayunar con el kipá (sombrero) y era la atención de todos. Conversaba mucho con los obispos asiáticos, que estaban en Roma por un sínodo", contó el rabino.

Uno de los platos fuertes de la peregrinación fue la audiencia con el Papa, quien le prestó más atención al rabino que al obispo. "Nos recibió con dedicación. Le dije que él avanza mucho más rápido que los documentos del Vaticano", comentó Rojzman, quien le entregó al Pontífice una Torá de la Comunidad de Bet El.

Monseñor Laguna no se sintió disminuido. "A la tarde estuvimos con Elio Tohaff, gran rabino de Roma, con quien mantuve un diálogo fluido que se prolongó casi una hora. Es un incansable trabajador por la paz."

Abatidos los dejó a ambos la visita a las Fosas Ardeatinas, a 18 kilómetros de Roma, el lugar donde en 1944 fueron fusilados 335 italianos en cumplimiento de una consigna de Hitler, luego de que 33 soldados alemanes murieron en un ataque dinamitero. "Maten a diez italianos por cada soldado alemán fallecido ayer", fue la orden cumplida por Herbert Kappler y Erich Priebke, su mano derecha.

"La coincidencia es más trágica porque la matanza ocurrió un 24 de marzo, una fecha que coincide con el golpe militar de 1976", recordó el obispo de Morón.

Una reflexión sobre Juan Pablo II puede sintetizar los frutos del diálogo. "Si éste hubiera sido el Papa en el momento del Holocausto, habría caminado delante de los judíos y otra sería la historia", dijo el rabino.

Al admitir que los avances en el diálogo judeocristiano se multiplicaron a partir de Juan Pablo II, la pregunta al rabino fue obligada:¿qué garantías hay de que la misma senda sea transitada por quienes sucedan al Pontífice? "La infalibilidad papal hace que lo que Juan Pablo II dijo ya es parte de la doctrina de la Iglesia", fue la respuesta.

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