De la Rúa es el candidato de la Alianza para las elecciones del ´99

Fernández Meijide, quien felicitó al ganador, será candidata a gobernadora bonaerense; Carlos Alvarez acompañaría al radical en la fórmula presidencial e Ibarra será el postulante para la Capital; la coalición envió un mensaje de unidad
(0)
30 de noviembre de 1998  

En la carrera electoral hacia los comicios presidenciales de octubre próximo, la alianza UCR-Frepaso acaba de dar el primer paso: eligió a Fernando de la Rúa como candidato.

Con el rotundo triunfo del radical sobre la frepasista Graciela Fernánez Meijide, la principal coalición de partidos de la segunda mitad de este siglo se anticipó en algo más de cuatro meses al oficialismo y puso en la escena política a su actor protagónico.

Apenas cerrado el acto electoral y ni bien el escrutinio comenzó a arrojar una tendencia confiable, los dirigentes aliancistas evitaron discrepancias y enviaron un mensaje de unidad, para intentar demostrar que no hubo vencedores ni vencidos, que el resultado "no deja heridas", como expresó el propio De la Rúa.

La diferencia de votos en favor del jefe de la UCR, bastante mayor que la que pronosticaban las encuestas, era contundente: escrutado el 53,49 % de las mesas, De la Rúa obtenía el 63,90 % contra el 35,70 % de Fernández Meijide. Concurrió a votar alrededor del 13% del padrón depurado, de casi 19.000.000 de personas.

La frepasista, que confirmó que será la candidata a gobernadora de Buenos Aires (distrito donde la aventajaba De la Rúa por casi 20 puntos), fue en persona al comité porteño radical, junto con Carlos "Chacho" Alvarez, para reconocer la derrota y felicitar a su adversario circunstancial. También el presidente Carlos Menem se congratuló con el radical.

Otras candidaturas

"Ganó la Alianza; tenemos que pelear en el mejor lugar, para enfrentar al menem-duhaldismo; ése es el desafío", afirmó la diputada frepasista, que sólo se imponía hasta anoche en la Capital Federal.

Otro acuerdo inmediato de la coalición fue haber decidido que Aníbal Ibarra (Frepaso) será el candidato a la jefatura de gobierno de la ciudad.

Y aunque no fue confirmado oficialmente, trascendió que Chacho Alvarez será el compañero de fórmula de De la Rúa para disputar la presidencia, en los comicios de octubre de 1999, con el justicialista que triunfe en las elecciones internas de abril próximo.

Ultimos cómputos

El candidato de la UCR se imponía anoche en todos los distritos del país, salvo en la Capital Federal, donde la postulante frepasista le llevaba algo más de 7 puntos. La mayor diferencia la obtenía en el Chaco, con el 88,28% contra el 11,22% 63,9 %

  • Fernando de la Rúa: 63,9%
  • Graciela Fernández Meijide:35,7%
  • De la Rúa ya sueña con la Casa Rosada

    El ahora postulante presidencial de la principal coalición opositora rescató el fortalecimiento del frente que la UCR construyó con el Frepaso; mesura en público y euforia en privado; Alfonsín, su viejo rival, lo estrechó en un abrazo

    Tres horas después de haber expresado sin tapujos su alegría en la intimidad del quinto piso del comité Capital, Fernando de la Rúa eligió la mesura para presentarse ante los afiliados que habían colmado el auditorio de la sede partidaria.

    La reacción que el jefe de gobierno porteño había tenido ante su familia y los dirigentes de mayor confianza no requería de cuidados especiales pero, frente a la militancia, a las nueve de la noche, era necesario expresar un delicado equilibrio: la euforia por el triunfo no debía hacer olvidar que los "derrotados" eran socios políticos y que, por si esto fuera poco, visitarían ese lugar en algunos minutos más (sobre lo que se informa en la página 6).

    Tal vez pensando en ello, lo primero que dijo el jefe de gobierno porteño fue: "Hemos ganado la elección interna de la Alianza. Las urnas siempre tienen un mensaje y el mensaje de hoy es que debemos fortalecer la unidad de la Alianza, su integración".

    Casi de inmediato, pronunció una frase que había reiterado durante las últimas semanas a medida que se difundían encuestas en las que aumentaba la brecha en su favor. "Hemos ganado, pero no hablamos de derrotados sino del triunfo de la Alianza por haber realizado este acto cívico ejemplar", aseguró el candidato radical.

    Los militantes de Franja Morada y de la Juventud Radical habían copado el salón. Con banderas partidarias y bombos dieron comienzo a los festejos, alrededor de las 20.

    Los cantos que evocaban la vuelta al gobierno "como en el 83" y que tenían como destinatario al presidente Carlos Menem fueron mayoría y lograron levantar el ánimo de algunos dirigentes porteños que por medio de las cifras que se conocían en boca de urna sentían el sabor amargo de la derrota en su distrito.

    El tramo más aplaudido del breve discurso que pronunció el candidato presidencial del radicalismo fue el que invitó a los militantes a trabajar para las elecciones de 1999. "Falta menos de un año y trabajemos juntos para que este oficialismo en retirada se vaya de una vez".

    Pasión futbolística

    El cierre del mensaje, teñido por una lluvia de papeles rojos, blancos y celestes, sirvió para informar a los simpatizantes que los dos referentes más importantes del Frepaso visitarían el comité.

    "Quiero saludar a los socios del Frepaso y, de manera especial, a mi querida amiga y circunstancial adversaria en esta elección interna (Fernández Meijide) porque ha luchado con coraje y ha hecho un trabajo extraordinario", dijo de la Rúa.

    No se envolvió con una bandera de Boca Juniors tal como había prometido, pero sobre el final de su discurso se dio el gusto de festejar el campeonato del club de fútbol del que es fanático.

    "No quiero dividir la opinión pero dejen que me dé un gusto", dijo De la Rúa. Acto seguido, desplegó una camiseta xeneise que un dirigente de la provincia de Buenos Aires le había regalado por la tarde y la agitó con entusiasmo.

    Su esposa, Inés Pertiné, fue quien lo acompañó incondicionalmente a lo largo de la jornada.

    Hasta el mediodía, el secretario de Producción y Servicios, Nicolás Gallo, quien es además su amigo personal, y Miguel de Godoy, el vocero de De la Rúa, siguieron a cada paso la actividad del candidato.

    El jefe de gobierno porteño desayunó para las cámaras de los reporteros, que cerca de las nueve invadieron su departamento del sexto piso, en Montevideo al 1600.

    En una bandeja de madera le acercaron un café y un jugo de naranjas. Sobre las mesa sólo estaban los diarios nacionales. En otro de los rincones de la casa una imagen de la virgen Nuestra Señora del Rosario se mezclaba con algunos telegramas que le auguraban éxitos.

    "Vivencias tangueras de un porteño", el libro de Albino Gómez, se destacaba entre los papeles de su escritorio y un par de faisanes embalsamados recuerdan la afición que el candidato presidencial del radicalismo tiene por las aves.

    Regalo electoral

    La tradicional campera de gamuza de la campaña electoral fue reemplazada ayer por un saco azul, una camisa celeste y un pañuelo de seda que De la Rúa tuvo atado a su cuello hasta que un militante de Azul le pidió que se lo regalara.

    El jefe de gobierno porteño prefirió ir a votar caminando. Aunque la escuela Sarmiento está situada a unas pocas cuadras de su departamento, en Libertad y Juncal, el recorrido estuvo signado por una maraña de periodistas y camarógrafos que disputaban con los vecinos la atención del candidato.

    Después de las poses de rigor frente a la urna, el candidato a presidente emitió su voto en la mesa 5729. A la salida, se encargó de recordarle a sus colaboradores que debían volver a pasar por una tradicional confitería que está justo en la esquina del colegio.

    Los empleados de La Exposición le regalaron un paquete con facturas que él mismo se encargó de custodiar hasta llegar al Bar Bahía, en Guido y Callao, donde se las devoró con un café. La escala sirvió para hacer tiempo y cumplir con otra de sus cábalas: la misa en la iglesia del Pilar, en la Recoleta.

    Después, almorzó empanadas con su familia y con dos matrimonios amigos.

    Estaban su mujer, sus hijos Antonio y Fernando, su hija Agustina con el marido y Sol, la pequeña nieta de De la Rúa que, según quienes más lo conocen, logra transformar su fría personalidad en pura ternura.

    Vivencias familiares

    De hecho, durante la entrevista que mantuvo con La Nación la semana última, el jefe de gobierno porteño puso especial énfasis en el hecho de que la de ayer sería la primera elección que compartiría con su nieta.

    Después de dormir la siesta, comenzó la cuenta regresiva. De la Rúa llegó al comité Capital pasadas las cinco de la tarde.

    Todos los saludos quedaron superados por un abrazo, el que el ex presidente de la Nación Raúl Alfonsín le dio al ahora candidato presidencial de la Alianza apenas se encontraron.

    Varias palmadas y el gesto cariñoso de Alfonsín parecieron adelantar la felicitación por el triunfo electoral.

    Los radicales, exultantes, comenzaron a soñar ayer con lo que ambicionan desde el mismo día en el que tuvieron que dejar el gobierno, en 1989: la vuelta al poder. Sólo que esta vez los cánticos del centenario partido deberán incluir al Frepaso.

    ADEMÁS
    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios