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La fuerza y las dudas del hombre que supo esperar

Por María O´Donnell
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30 de noviembre de 1998  

Fernando de la Rúa esperó al menos quince años los resultados de la elección de ayer.

En julio de 1983, cuando percibió que el triunfo de Raúl Alfonsín era irremediable, retiró su precandidatura a la presidencia por el radicalismo. De allí en más, ganó con su imagen de moderado todas las elecciones que disputó, siempre pensando en su ambición original.

Tras la última derrota de la que tiene memoria De la Rúa, Alfonsín dijo en público: "No compartiré la fórmula con él", pero hubo negociaciones reservadas para que lo acompañara. Cuando fracasaron, Alfonsín le susurró a un periodista, con una dosis de cinismo:"Fernando es un buen senador...". Las aspiraciones de De la Rúa volverían a chocar con Alfonsín.

En 1989 se guardó prudentemente: tras el derrumbe del gobierno radical, peleó por su reelección en el Senado y ganó los comicios. Un acuerdo entre el peronismo y la Ucedé en el Colegio Electoral le birló la banca, aunque potenció su popularidad.

Sus enemigos dicen que trabajó bien el perfil de víctima , actitud que le reprochó durante la campaña de la Alianza la candidata delFrepaso, Graciela Fernández Meijide.

De la Rúa amagó con presentarse como candidato en las elecciones de 1995, pero Alfonsín firmó con el presidente Carlos Menem el pacto de Olivos y lo obligó a postergar una vez más sus sueños.

El acuerdo para la reforma de la Constitución, que allanó el camino para la reelección de Menem, no hizo más que deteriorar la relación entre De la Rúa y Alfonsín.

En 1993 se habían enfrentado porque De la Rúa, que preparaba su candidatura, se opuso a que Alfonsín ocupara la presidencia del partido. "¡Qué sinvergüenza!", le gritó Alfonsín durante un debate que protagonizaron en "Hora clave", el programa de Mariano Grondona.

Luego bajó el tono para explicarle que no aspiraba a ser candidato a la presidencia:"Vos no me creés, hijo de Dios". La desconfianza es, según sus allegados, uno de sus rasgos más notables.

"Definite", le pidió en el mismo debate Alfonsín.Aunque su imagen pública es la de un hombre seguro, muchos en su partido dicen que le cuesta decidirse; tanto, que lo llaman"Fernandode la Duda".

Más resistido entre sus correligionarios que en las urnas, donde ha contado con la fiel compañía de los independientes, De la Rúa logró hacerse de un lugar de privilegio en la UCR a fuerza de ganar elecciones.

Se convirtió en un candidato con proyección nacional en abril de 1973, al conseguir, en la segunda vuelta, la banca de senador por la Capital Federal contra MarceloSánchez Sorondo, cuando el peronismo parecía invencible. A los cinco meses acompañó a Ricardo Balbín en la fórmula radical y perdió. Tenía apenas 33 años y le tocó enfrentar conBalbín nada menos que a Juan Domingo Perón, que volvía después de 18 años.

La única derrota política que cuenta -o que hasta ayer contaba para De la Rúa- es la de 1983. Pero fue el propio Alfonsín, su vencedor de entonces, el que bendijo y anunció la candidatura de De la Rúa para las elecciones internas de ayer.

Medalla de oro

"Fernando es muy buen hijo, fue un alumno brillante, me tiene acostumbrada a sus triunfos", dijo la madre del ahora candidato presidencial de la Alianza,Eleonora Felisa Bruno, cuando su hijo se consagró con el 40 por ciento de los votos como el primer jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el distrito que ayer le deparó una mala noticia.

De la Rúa, de origen gallego por parte de padre e italiano por parte de madre, nació el 15 de septiembre de 1937. Cumplió con todos los mandatos familiares: egresó del LiceoMilitar como abanderado, se afilió al radicalismo (su padre, Antonio de la Rúa, fue ministro de Gobierno de AmadeoSabattini) y se recibió de abogado cuando tenía apenas 21 años, con medalla de oro.

Es profesor titular de Derecho Procesal en la Universidad de Buenos Aires y tiene prestigio en su especialidad, aunque ésa no fue la cualidad que Menem tuvo en cuenta cuando le ofreció, en abril de 1990, un lugar en la Corte Suprema de Justicia. De la Rúa dijo entonces que hubiera sido "un honor", pero rechazó la oferta "para ser consecuente", se excusó. Se había opuesto a la ampliación de los miembros de la Corte.

La abogacía, que ejerció durante la última dictadura militar, y la herencia familiar, sumada a la de su esposa, Inés Pertiné, le permitieron acumular un patrimonio de un millón de dólares, según declaró ante Poder Ciudadano.

Su esposa y sus hijos varones, Antonio y Fernando, son las personas que más escucha. Fuera de su familia, confía en muy poca gente.

Las únicas veces que perdió la compostura en público fue cuando su familia estuvo involucrada en el escándalo de la escucha ilegal a los teléfonos de su domicilio particular, que derivó en acusaciones sobre un presunto tráfico de influencias en la Facultad de Derecho, en la que estudian sus hijos.

De la Rúa vive obsesionado por su imagen pública.Su primera actividad por la mañana es escuchar al asesor que le pasa el informe con las noticias que traen los diarios.

Es hincha de Boca, juega al golf y fuma habanos, pero nunca se deja fotografiar en los links; tampoco cuando sucumbe a su vicio. Anoche, cuando anunció su triunfo en el comité radical, sólo estaba escoltado por su jefe de prensa, Miguel de Godoy.

Definiciones

  • 27 de agosto de 1991: "La estabilidad es un logro de todos y no de un partido".
  • 1º de abril de 1993: "La relación con los Estados Unidos no debe ser carnal ni de alineamiento automático".
  • 16 de febrero de 1994: "Antes de firmar el pacto de Olivos me corto las manos".
  • 22 de mayo de 1998: "Sería más fácil ganar si el candidato fuera Menem, pero no podemos actuar por conveniencia".
  • 27 de junio de 1998: "Los radicales nos sentimos la columna de la Alianza, y esta columna está firme".
  • 29 de julio de 1998: "He visto estupideces escritas, como que se viaja para afirmar una imagen presidencial", dijo en Israel.
  • 7 de noviembre de 1998: "Se ordenará una investigación de los actos del gobierno de Menem porque hay presunción de corrupción".
  • 27 de noviembre de 1998 : "El triunfo de uno (en las elecciones de ayer) no significa la derrota del otro.Se trata de una selección de preferencias".
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